Política

Pedro Sánchez aparta a Dolores Delgado de las negociaciones del CGPJ

El presidente ha perdido la confianza de la ministra de Justicia y ha encargado a la vicepresidenta Carmen Calvo que lidere las conversaciones con PP y Podemos

Rafael Catalá y Dolores Delgado.
photo_cameraRafael Catalá y Dolores Delgado.

Las negociaciones para la renovación del CGPJ están paralizadas tras la renuncia del magistrado Manuel Marchena para presidir el Tribunal Supremo.

Según ha podido saber Confidencial Digital, ni Pedro Sánchez ni Pablo Casado están satisfechos con la actuación de sus validos en este asunto, Dolores Delgado y Rafael Catalá, respectivamente.

Es más, Pedro Sánchez ha decidido, según ha sabido ECD, apartar a Delgado del proceso cuando se reanuden las conversaciones.

En su lugar, será la vicepresidenta Carmen Calvo quien haga de interlocutora con PP y Podemos. Las fuentes consultadas por este confidencial manejan el mes de enero como nuevo punto de partida del diálogo, si la enmienda del PP a la ley del poder judicial no prospera en el Congreso.

Filtración del nombramiento de Marchena

Circula en entornos judiciales que la filtración del nombramiento de Marchena provino del propio Ministerio de Justicia e incluso de una decisión de la propia Dolores Delgado.

Este hecho levantó fuertes críticas de las asociaciones judiciales y tuvo como consecuencia que Marchena renunciara a presidir el CGPJ y el Tribunal Supremo.

Días después, el PP anunciaba su retirada de las negociaciones y la presentación de una enmienda para cambiar el sistema de elección de vocales. Su apartamiento fue imitado por el PSOE esa misma semana.

Otro desencuentro

 No es la primera vez que Dolores Delgado y Carmen Calvo protagonizan un desencuentro.

El primero se produjo en julio, cuando Calvo anunció una reforma del código penal para incluir el consentimiento explícito en las relaciones sexuales; en su ausencia, dicha relación será considerada un caso de delito sexual.

En el Ministerio de Justicia, calificaron el anuncio de Calvo de “regalito”, ya que “se colgó la medalla, pero el trabajo lo hacemos nosotros”.

Lo mismo ocurrió con el anuncio de la reforma de los aforamientos. La vicepresidenta la abanderó pero los trámites han sido asumidos por Justicia.

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