Política

MARÍA ELVIRA ROCA BAREA, autora de Imperiofobia y leyenda negra

“Los populismos son la ‘cara B’ de las democracias venidas a menos”

María Elvira Roca es, posiblemente, la profesora de instituto que más alto y claro habla sobre España. Con 100.000 ejemplares vendidos de Imperiofobia y leyenda negra, y su segundo ensayo en el ruedo -6 relatos ejemplares 6-, es la martillo de herejes contra los herejes de nuestra verdadera historia.

María Elvira Roca en el balcón de Siruela, la editorial que le ha dado alas a sus tesis.
photo_cameraMaría Elvira Roca en el balcón de Siruela, la editorial que le ha dado alas a sus tesis.

España sobre Roca. Ha nacido una estrella a contracorriente de la corriente. Después de dos años en las librerías y en el boca a boca, Imperiofobia ha plantado cara a la leyenda negra con argumentos, datos, dotes y buen humor. Aunque les pese al común de los historiadores, María Elvira ha surfeado la marea sin alegatos que desdigan sus tesis. España es más grande de lo que niegan sus enemigos. El dardo en la historia. Cree que Rajoy pasará a los anales “peor que mal”. Alerta a Pedro Sánchez de que tolerar las demandas de Quim Torra es consentir un golpe de Estado sin Estado de “la pura horda”. Critica los ataques al Rey, “más símbolo que nunca de la unidad”, y sentencia que los españoles se “están echando el país al hombro” con más responsabilidad que los políticos y las élites intelectuales. La emperatriz de lo políticamente incorrecto hace Historia. Con mayúsculas.

Justo dos días después de que España deje Rusia y los hooligans crucifiquen a De Gea y compañía desatando la hispanofobia futbolera.

Justo unos días antes de que Carmen Calvo ofrezca un diálogo "sin cortapisas" a los coristas del show de Puigdemont.

Justo unos días después de que Sánchez Castejón pille el toro por los cuernos, y justo unos días antes de que el PP cosa o tense para siempre sus costuras delicadas cogidas con pinzas.

Justo el día en el que la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros le otorga el I Premio Los Libreros Recomiendan en su categoría de no ficción, hablamos en Siruela con María Elvira Roca Barea, la cara B de lo políticamente correcto. El ejemplo más contrapuesto a Dan Brown y sus posverdades de ficción convertidas en bestseller.

He aquí una mujer con pluma seria, argumentos contundentes, bagaje, curiosidad, dotes de comunicación y sonrisa.

La historia sin inercias, sin perezas, sin mentiras colocadas en el camino para hacernos caer a todos contra la misma piedra: la imperiofobia.

Rodeados de libros, con el tiempo justo y muchas cosas por decir, nos sentamos en el cielo literario de la editorial que le dio alas a una académica sin silla, a la que han puesto la proa los apalancados del sistema.

Como una Victoria de Samotracia, la malagueña guía el barco de una España sin complejos. Juntos, justo hoy, un martes de playa, surcamos los mares de la actualidad en una carabela sin telarañas.

Contra vientos, Barea.

España, fuera del Mundial. Y se desató la caza del culpable. Me pareció un buen momento para hablar de la hispanofobia flageladora made in Spain

Con el fútbol tengo una relación casi inexistente. Solo sé que España ha perdido frente a Rusia, y poco más. ¿Qué tendría que haber sabido?

Cuando ganamos, somos muy españoles. Cuando perdemos, se desata la hispanofobia en grado hooligans

El fútbol, desde hace mucho tiempo, no es un deporte. Ha adquirido unos rasgos ceremoniales tremendamente complejos, y es normal que a través de este fútbol se proyecten las características que bullen por debajo. Tiene su lógica.

¿Usted ha venido a refrescarnos que lo de padecer las fake news es patrimonio nacional?

Las fake news las inventaron en otro sitio, y como los españoles, y en general los pueblos de cultura católica, no estaban en el invento cuando las mentiras crecieron y prosperaron, la propaganda, la fabricación de realidades inexistentes es una importación que siempre se ha manejado. Sigue siendo un desastre el uso de la propaganda en provecho propio en el mundo católico, y, en particular, en España.

El ensayo más políticamente incorrecto de los últimos años. 100.000 ejemplares y su fama. Nos gustan los agoreros, pero también nos atraen los que se plantan en seco ante el pesimismo patrio existencial. Nos apasionan los extremos…

Realmente no esperaba este éxito. Las posibilidades de que Imperiofobia y leyenda negra se transformara en un superventas eran casi nulas. Desde que empezaron a sucederse las ediciones, voy preguntándole a los lectores y a los periodistas que me entrevistan: ¿tú qué explicación le encuentras? Yo no la veo. Algunos me dicen que el libro genera orgullo y optimismo. Ignoro el motivo.

Pone las cosas en su justo medio, y eso también atrae…

Sí, pero la lección es muy amarga. ¿Qué optimismo puede derivarse de esa situación de derrota aceptada por los españoles desde hace décadas, de esa incapacidad para defenderse, de esa inferioridad moral asumida, de limitarse a resistir? No entiendo como eso puede provocar optimismo, pero se ve que lo hace. María Elvira Roca

Con este panorama político, ¿a veces no le entran dudas sobre si lo nuestro es leyenda negra o cosechas ganadas a pulso?

Lo nuestro es absolutamente leyenda negra. El panorama político en España es desolador, pero salte usted el Pirineo y váyase a otros territorios: comprobará que todas las democracias de la Europa occidental están sufriendo envites muy fuertes por parte de tendencias populistas, ya sean los populismos de las izquierdas montaraces –muy poco montaraces en realidad, muy dispuestas a ocupar el sofá y el salón más cómodo que haya-, o los populismos geográficos como los nacionalismos.

Italia está que para qué le cuento. La Asamblea de Córcega acaba de decir que quiere un reconocimiento explícito de la singularidad corsa en la Constitución francesa, y Macron lo ha encajado, que ya tiene tela en un país como Francia, con su tradición de centralismo. Qué quiere que le cuente del Reino Unido de la Gran Bretaña, que se sale de Europa, se divide por dentro, y no sabe qué hacer ni con el secesionismo escocés, ni con ellos mismos… Esto está pasando en todas partes. No es una singularidad española, ni muchísimo menos. La cuestión es por qué está ocurriendo, que eso es otra cosa.

Cuando ve banderas que perviven en los balcones de España, ¿qué piensa?

Pienso que la gente tiene una cierta necesidad de reconocerse, después de casi cuarenta años en los que la palabra "España" ha estado prácticamente proscrita. No solo de la vida pública, sino en el ámbito de la enseñanza, de las instancias oficiales, etc. Es una reacción lógica, después de cuarenta años de educación autonómica en los que el español sabía que lo era casi clandestinamente.

¿Cómo cree que pasará Rajoy a la historia de España?

Peor que mal.

¿El PP ha sido un partido acomplejado con la grandeza de España por la vía de los hechos?

Cada territorio político tiene sus demonios familiares. El de la izquierda es que de vez en cuando se le va la cabeza y se tira al monte hasta volverse antisistema, provocando una crisis tremenda. Ahora estamos en esas. El de la derecha tradicional ha sido una cobardía absolutamente vergonzosa. Entre los que pierden la cabeza y los que cultivan la cobardía más allá de lo estrictamente necesario, como si fuesen felpudos, estamos habitualmente en peligro.

Pedro Sánchez quiere dialogar con los nacionalistas "sin cortapisas", porque entiende que es la única manera de llegar a buen puerto. ¿El buenismo ha logrado en la historia alguna victoria?

Lo de Pedro Sánchez no es buenismo. Lo de Pedro Sánchez es difícil de calificar… Pedro Sánchez no se da cuenta de que hay un momento en el que el café para todos ya no puede seguir funcionando, porque no hay más café. Esa es la realidad en la que nos encontramos. Mientras fue cuestión de ir repartiendo cosas para obtener apoyos parlamentarios y seguir gobernando, los del PP y los del PSOE han negociado con cualquiera con idéntico entusiasmo. Ahí están todos a la par. Ningún partido ha actuado de manera virtuosa ante los nacionalismos. Solo Felipe González hizo un intento de enmendar el caos autonómico, poniendo las cosas en orden con la LOAPA (Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico) en el 82, que tumbó el Tribunal Constitucional. Era una manera de poner pie en pared ante el desmontaje del Estado. Actualmente estamos en un proceso de golpe de Estado, ¡y no hay Estado!

¿Puigdemont es infantil o es el mago de la leyenda negra convertida en tijera definitiva?

Mire usted: lo que hay enfrente es de tan poca calidad que no merece mucho la pena que nos entretengamos. Es lo menos noble de la especie humana. Ustedes, los periodistas, no deberían darles tanto protagonismo. Les encanta, porque viven de eso, como los niños malcriados. De chillar y llamar la atención.

Torra monta el numerito en Washington. El embajador Morenés no le bailó el agua. Ni el Ministro de Exteriores, Josep Borrell. ¿Esto es un coletazo, un portazo adolescente o una amenaza?

Es lo que han sido siempre. El nacionalismo no tiene otra clave que prosperar generando escándalo y división. Avanza apelando a lo peor del ser humano. Todo el mundo se reconoce en la confrontación, y todo el mundo está dispuesto a considerar que la culpa de lo que le pasa es de otro y no suya. Cuando usted ofrece una propuesta constructiva a la sociedad, fomentando la unidad, con el esfuerzo, la capacidad de negociación, la integración y el uso racional de las capacidades cerebrales que eso requiere, entienda que eso exige un desgaste y un trabajo al ser humano. El nacionalismo no exige esfuerzos: es dejarse llevar por la pendiente de lo más básico. Es la pura horda. El puro placer de la tribu. Se vende gratis y se compra sin sentir. Don Fernando García de Cortázar me dijo una vez una frase que me dejó muy tocada: “El espíritu de la tribu es más poderoso que Dios y que el sexo”. Estuvo bien don Fernando.

Dice usted: “El nacionalismo es una forma perversa de ideología que se alimenta de crear disensiones y de generar enemigos. Normalmente se adhiere a ellas lo peor de cada casa”. Desde luego, pocos puentes…

Bueno, es que los puentes con ese tipo de mentalidad -no me atrevo a llamarlo política, porque la palabra "política", que viene de polis, alguna nobleza tiene-, ya te califica. Hay que dejarlos existir, porque para eso somos demócratas y personas respetuosas, pero ¿darles aire para que ocupen territorios sociales, para que tengan poder, para que cuenten con capacidad de influir para llevarnos a todos a esta situación siendo una minoría? ¡No! ¡Esto es muy grave! Ya arrastraron en la Transición a determinados pactos por debilidad, e impusieron en la Constitución, por mor de la concordia, una estructura territorial que no era buscada ni por una mínima parte de los españoles.

Esto de las autonomías es algo que se hace para dar alegría y satisfacción a unos cuantos catalanes, a unos cuantos vascos, y a unos pocos gallegos. No había demanda en la gran mayoría del país. Y, después de haber creado una estructura territorial para dar satisfacción a esa minoría, hemos visto a dónde nos lleva esa minoría y la situación de absoluta demolición en la que se encuentra el Estado. Sánchez se habrá dado cuenta ya de las poquísimas cosas que le quedan por dar, y supongo que está dispuesto a liquidar en almoneda las cuatro competencias ridículas que le quedan al Estado.

Efectivamente, según el CIS, al 70% de los españoles no le gustan las autonomías. Y ningún partido político se atreve a abrir ese melón…

¿Cómo van a entrar, si tienen a la mayor parte de su personal colocado en esas trincheras? ¿A dónde van a ir? Para empezar, tendríamos que buscar acomodo a las hordas del PP y a las hordas del PSOE, y otras hordas varias, para que tengan su sueldo a fin de mes, que hay que pagar la hipoteca… Pretender que nuestra clase política reaccione ante las demandas que la sociedad española pueda presentar es absurdo. Los partidos viven en una realidad paralela al día a día del país.

Ni habiendo manifestaciones por las calles a voces y a gritos se conseguiría avanzar en ese terreno. En todo caso, harían un enjuaguillo. Todo esto va a costar un esfuerzo colectivo muy duro, y va a durar muchísimo tiempo. Pero yo tengo una confianza ilimitada en los españoles. ¡No en sus gobiernos, ni en sus élites intelectuales! Este pueblo siempre ha sido formidable y ha sabido, cuando le han fallado las estructuras de arriba, buscarse la vida por abajo, que es lo que ahora está ocurriendo.

Se refiere usted a la sociedad civil que, o juega al bridge en el Eurobuilding, o está a pie de grada en los estadios de fútbol de España…

La sociedad civil está actuando de manera mucho más responsable que sus clases dirigentes y sus élites intelectuales. Los españoles se están echando el país al hombro.

¿Cómo lee usted la figura, el discurso y el efecto de Pablo Iglesias? ¿Es posible que el 15-M fuera politifobia y que Podemos lo haya convertido en hispanofobia por el camino?

La podemización es un fenómeno populista semejante a cualquier otro fenómeno populista. Funciona igual: apelando a lo más primitivo de nosotros mismos. Su máxima prioridad es buscar a quién echarle la culpa, porque ellos son los buenos y han venido a salvarnos a todos. Su dinámica no requiere ni análisis ni reflexión. Todo su discurso nace y se dirige a las tripas. La agitación y la propaganda es un modus operandi que está inventado desde hace muchísimo tiempo. Ya lo dijo Iglesias: “Dadme los telediarios”…

Le iba a decir: Pablo Iglesias quiere poder para gobernar, llevar las riendas de RTVE y estar detrás de las cámaras del CNI. Lo dice sin tapujos. ¿Los populismos son la cara B de los imperios venidos a menos?

Los populismos son la cara B de las democracias venidas a menos. Los imperios son fenómenos mucho más complejos. Los populismos son las demagogias de toda la vida. Ya las describió Aristóteles. Es una democracia degenerada la que lleva a Sócrates a la muerte. Lo que nosotros y toda Europa occidental tenemos son democracias que están degenerando a una velocidad tremenda por muchas razones, todas comprensibles, que no se arreglan. Nadie irrumpe en el panorama político para recomponer las cosas. Estamos ante una huida hacia adelante. Vamos a terminar destrozando las democracias, a base de haber perdido toda la credibilidad. Vemos cómo los Estados actúan de manera cobarde, cómo se pliegan una y otra vez… No se ve en el horizonte ninguna luz esperanzadora, en ese sentido.

¿Los partidos políticos son los que están destrozando la democracia?

Como decían en mi pueblo, “entre todos la mataron y ella sola se murió”. El Estado, como pilar de la sociedad equilibrador de las distintas fuerzas sociales, ha perdido su configuración. Se ha ido diluyendo. Ha crecido brutalmente, y nadie sabe dónde empieza y dónde acaba. En consecuencia, nadie sabe dónde empieza y dónde acaba el dinero público y el privado, y esta es la madre del cordero que justifica la enorme corrupción y el desprestigio que trae consigo.

¿Quién fue el último capaz de haber hecho política constructiva y social en España?

Felipe González.

¿El PNV es la posverdad de las urnas?

El PNV es un partido a medio camino entre el feudalismo y el racismo científico.

Cuando usted lee que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias barajan en sus casas a qué periodista de su cuerda colocan al frente de RTVE, ¿qué piensa?

Lo razonable en todo populismo es controlar la educación y los medios, como dijo Hitler desde el minuto uno. Y la propaganda. Ya está. Lo inventó Goebbels hace ya unos cuantos años, no voy yo a enmendarle la plana… Controlando eso, ya solo te queda triunfar.

¿Cuántos Goebbels habitan nuestra España?

Con su capacidad de análisis, nadie. Estos van chupando rueda. Goebbels fue un gran creador, en ese sentido. Hay que estudiarlo. Pero, bueno, uno repite su fórmula y obtiene sus resultados. De todas formas, yo atenuaría el peligro: España, en contra de lo que pueda parecer, está mejor preparada que otros países de Europa para luchar contra los populismos. Hace mucho tiempo que el país soporta ese desgaste y lo soporta muy bien.

¿Qué papel juegan o han jugado los medios de comunicación españoles en el harakiri de nuestra fama y de nuestra historia?

Todos han caído en el culto al mal gusto. No veo habitualmente la televisión, pero, cuando la veo, no aguanto más de diez minutos. Me pone enferma su lenguaje barriobajero. Cuando Giner de los Ríos presentó el proyecto de la Enseñanza Media en la República, dijo en las Cortes que, para conseguir elevar el nivel ético del país, hay que enseñar estética. A la ética se llega por la estética. Muy difícilmente vamos a poder llegar a ninguna clase de ética con esta estética horrorosa. Como profesora, me da pena pasarme el día empujando a los alumnos a hablar con propiedad y a tender a la excelencia, para que después media hora de televisión destruya lo sembrado. No me consuela nada que el problema de la televisión sea universal.

María Elvira Roca

¿Le convence el desparpajo de Ciudadanos para hablar de España sin miedo a la manida etiqueta de fachas?

Alguien tenía que romper ese tabú en algún momento… Hay que recordar en qué situación nació Ciudadanos en Cataluña. Ciudadanos es la primera demostración de que había españoles en Cataluña. Parecía que eran como el lince ibérico, que no quedaba ninguno… Ellos dejaron claro que son bastantes, y que siguen vivos. Me parece muy loable el intento de desacralizar ese asunto y de normalizar que seamos de derechas, de izquierdas, pero tenemos un país que se llama España, y esta es su bandera. Este es el barco, y ya dentro del barco que cada uno piense políticamente como quiera. Defender la casa común es de perogrullo, y sin embargo…

Si Pedro Sánchez le hubiera llamado para ser ministra de Interior…

Nunca jamás en la vida habría formado parte de un Gobierno que hubiera pactado con semejantes nacionalistas y semejante gente. Ahí hay sentados algunos con muertos a sus espaldas.

Hablando de muertos. Lo de exhumar a Franco, ahora…

Cuando a uno no se le ocurre nada en positivo, se dedica a lo decorativo. Esta es una de las pamemas tradicionales. Yo la esperaba. Desde que se produjo la podemización del PSOE con Zapatero, que es el primer gran síntoma de que el partido socialista va a entrar en una de esas crisis que le suceden a la izquierda española cada cierto tiempo, lo de Franco es una cuestión que va y viene. No sé si terminarán de consumarlo, porque se quedan sin el tema para la próxima vez. Seguramente lo agiten mucho, después encuentren una excusa para no hacerlo, y volverán después a la carga en unos años. Teniendo un repertorio temático tan escaso, no puedes quitarte de en medio uno de tus grandes éxitos.

El PSOE no tiene un discurso unívoco sobre Cataluña y España. ¿Su federalismo es una cortina de humo?

Utilizar la palabra "federalismo" en España no tiene sentido. Si la gente cree que el federalismo es un nivel de independencia mayor que la autonomía, está despistada. El federalismo concede un marco de autogestión territorial regional muchísimo más escaso que el de nuestras comunidades autónomas. Si hubiese una seriedad en los planteamientos, y no solo una agitación de palabras sin sentido, como el que menea una maraca, podíamos llegar a entender el federalismo como un proceso de recentralización.

Otro tema recurrente del PSOE es evidenciar un cierto laicismo en sus decisiones políticas. Cuando plantea revisar los acuerdos Iglesia-Estado, ¿es un farol, o un deseo fuerte? ¿Tendría sentido?

Nadie va a tocar ese asunto. Entre otras cosas, porque una de las decisiones gloriosas de la democracia fue entregarle una parte del sistema educativo –y financiarlo- a la Iglesia. Eso no lo había hecho la dictadura, con perdón... La educación concertada existe desde que nace la democracia. Antes, solo los institutos del Estado daban derecho a tener un título. Con la revisión de este acuerdo las cosas son previsibles, porque esto es una partitura que lleva décadas sonando. Agitarán el tema un tiempo, pero eso no lo toca nadie, porque es un acuerdo económico interesante para todos.

La izquierda valora mucho el papel de la Iglesia social. La derecha se distancia con complejo de lo que huela a sacristías. ¿Somos justos los españoles al juzgar a la Iglesia Católica?

La Iglesia Católica tiene que dar muchas explicaciones en este país. ¡Muchas! Algunas no son fáciles de dar. Debe explicar lo ocurrido en el País Vasco, lo que hacen algunos de sus obispos de Cataluña ahora mismo… Y no hay más remedio que pedirle explicaciones, por ser una institución jerarquizada. Esa Iglesia mantuvo a obispos claramente proetarras. Ellos mismos han pedido perdón. No podemos imaginarnos a ninguna de las iglesias europeas (luterana, anglicana, etc.) pidiendo perdón por los muertos del Ulster, los atentados de la Baader Meinhof… Es una barbaridad de tal envergadura, que solo los españoles y los italianos, que estamos acostumbrados a convivir con la Iglesia Católica, podemos comprender. No estamos acostumbrados a pedir responsabilidades a esa Iglesia, no como Iglesia que gestiona una fe, que yo ahí no me meto, sino como agente político, que ha tenido mucho peso en España, no siempre a favor de España, y no siempre para el bien de España.

¿Los españoles somos católicos de bautizo, pero protestantes de praxis?

Este país tiene alegría de vivir… Con el protestantismo, como decía la copla, se acabó la diversión… El protestantismo es el resultado de la no romanización de determinados territorios de Europa, que no pudieron absorber el legado de la antigua Roma en la que se injerta el Cristianismo. Es un proceso de rebarbarización y refeudalización. Sé que tenemos la idea de que el protestantismos es la condición sine qua non para el progreso del capitalismo y la modernidad, pero no… Esto no es así.

Me refería sobre todo a ser católicos de tradición y tirar con la sola fe, derivando la práctica religiosa real a los conventos…

Roma es muchas cosas, pero sobre todo es el Derecho, que se asienta sobre el principio básico de responsabilidad individual. Sin responsabilidad individual, apaga y vámonos… El protestantismo triunfa donde no se ha entendido bien lo que era Roma.

Ha hecho usted más por la fama del catolicismo en la calle que algunos católicos escondidos en burbujas. ¿Es ahora menos agnóstica que antes de su libro?

Como lo he sido siempre. Soy una agnóstica respetuosa de las religiones, sobre todo de la religión de mis antepasados, que he estudiado con más interés que otras. Algunos católicos viven en sus burbujas porque están muy acomplejados. Extraordinariamente acomplejados. Y es un complejo que lo tiene la Iglesia de Roma desde el momento en que sus hijos pródigos se le van y absorbe como parte de su misión el tenerlos que recuperar, adoptando una cierta actitud de perro apaleado con tal de que regresen a la casa de su madre. A partir de ahí rompe completamente la autoestima a todos los pueblos de cultura católica. La Iglesia no se defiende, ergo los pueblos y las culturas que van con ella no se defienden. Eso explica que se haya asumido la noción de que el norte protestante es muy superior moralmente al sur católico. Esa indefensión va en el lote del católico, que lo tiene que aguantar y tolerar todo…

¿La monarquía española es víctima, cada vez más, de la leyenda negra? Tal y como están las cosas, ¿corre peligro la Corona?

El rey está recibiendo un castigo importante desde el discurso sobre Cataluña. Esa es otra de las partituras previsibles que bailan nuestros incultos gobernantes: sacamos a Franco del Valle de los Caídos, tocamos un poco a la Iglesia, y molestamos un tanto al rey… Una vez que hemos toqueteado la cosa, lo dejamos para que todo siga su curso. Ahora, en concreto, creo que el rey se ha convertido en un símbolo de la unidad nacional. Por eso, sí veo que hay un intento, por parte de los nacionalistas catalanes, de erosionar su figura. Buscan, de manera consciente, ofender al rey, no por ofender a don Felipe de Borbón, sino por ofender a España.

El relevo de reyes ha sido, entonces, de los acontecimientos históricos nacionales contemporáneos más oportunos...

Ha venido bastante bien la llegada de Felipe VI al Trono. He de decir, particularmente, que no daba un duro por el nuevo rey, y me ha sorprendido muy gratamente. Que haya sido capaz de afrontar con responsabilidad la situación difícil que le ha tocado desde el principio… Vamos a tener que apoyarnos en él, y él en nosotros.

Habla usted del "nuevo catecismo" y del dogma del feminismo. Me interesa conocer su versión del fenómeno que crece en España desde el 8-M.

El feminismo español es una ideología importada, que ha ido adquiriendo carta de naturaleza. Como los españoles tenemos la tendencia a enamorarnos más de las cosas que vienen de fuera, y llevarlas incluso más lejos que los otros, vivimos el paroxismo social de este nuevo catecismo; pero esto dura poco. Rápidamente está provocando la saturación del mercado, dejará de ser rentable y se aburrirá de sí mismo. Aparecerá otro fenómeno que entretenga al personal.

A partir del momento en el que la moral se convierte en una mercancía social -porque no la suministran las religiones, con la estabilidad que eso conlleva, ya que la fuente de la moralidad es Dios, que está fuera del tiempo-, empieza a haber negocios particulares que ofrecen ese servicio. En Europa occidental, cada veinte años aparece una moda de este tipo. Y este feminismo es especialmente patético. ¡Es paralizante! La cantidad de culpables sociales es infinita: la mitad de la humanidad, nada más y nada menos. Si tú culpas a medio mundo de todo lo malo, el negocio es tremendo. Es esa mentalidad infantil de los cuentos, con los buenos y los malos a los que hay que perseguir. Pero los hombres sobrevivirán…

¿La Medalla de Andalucía es un gesto de Susana Díaz para tenerla a usted mejor de su parte?

Le tengo mucho cariño a esa medalla.

La ministra de Educación habla de una asignatura obligatoria de valores cívicos. ¿Cuál es su versión de la propuesta?

Depende de lo que se entienda por valores cívicos. Es conveniente enseñar a los ciudadanos los valores de la democracia, pero eso no es un catecismo ideológico, y me temo que el uso que se haría de esa asignatura no sería precisamente impecable.

¿La Universidad española ha preparado muchos críticos con el sistema acomodados en sus sofás?

Las universidades, como todas las instituciones educativas, son cajas de resonancia de lo que ocurre en la sociedad. Difícilmente se les puede pedir que den un ejemplo de responsabilidad y sensatez donde no las hay.

En un mundo en el que Dan Brown es creíble, ¿no le entran ganas de tirar la toalla de pasarse el día quitando minas a nuestra historia?

No se puede tirar la toalla, porque entonces eres cómplice de lo que ocurra.

Carmena y Colau quieren ajustar los callejeros de las ciudades a las consignas de sus gobiernos. ¿Este monopoli nominal es política o es provocación?

Es ignorancia y falta de inteligencia a partes iguales.

¿La cultura española es contrapoder cuando buena parte de la clase política no da la talla?

Hoy no hay contrapoderes reconocibles. El control de los medios por determinadas ideologías hace muy difícil que puedan existir.

¿Urge un movimiento estilo MeToo español, como el del Orgullo, sin necesidad de pulseritas con la bandera?

Urge un poco de tiempo para pensar, para no dejarse arrastrar por la primera consigna de color rosa que aparezca en el horizonte.

Seis relatos ejemplares, seis suena a tauromaquia… ¿Los toros son parte de las rimas o de las leyendas?

Los toros son parte de la cultura de varios países. Tienen, no solo una estética, sino también una ética. Recomiendo los trabajos de Francis Wolff sobre esto. Hay en ellos un respeto por la naturaleza y la vida animal (animales, no mascotas) que hoy día son más necesarios que nunca.

¿Imperiofobia debe estar en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española?

Las palabras hay que dejar que cuajen… Un año no es tiempo.

¿Usted debe entrar en las academias?

Yo soy una persona libre, una outsider. Déjeme, que estoy cómoda así…

REBOBINANDO

La historia por la tangente de una catedrática de instituto a la que nadie del círculo oficial ha podido, ha sabido, o ha querido plantar por apócrifa.

Una historia que pone en mal lugar a las estructuras y coloca en la cúspide de nuestra historia a los españoles a pie de obra. Somos más épicos de lo que ensucia la leyenda.

Agnóstica, sin aguijón para hablar con propiedad sobre el papel de la Iglesia. Sus conquistas y sus derrotas. Sus cielos, sus purgatorios. Con madurez.

Sin bandos. Sin miedo. Libre salmón.

Cerca de 100.000 personas han leído Imperiofobia, y muchas parece que buscaban desde hace tiempo esta fuente de España sin cloro.

La actitud crítica que nos enseñan los buenos educadores, de pensar a fondo, contrastar con datos, establecer argumentos y defender la verdad, no era la simple pancarta. Era aportar como mayores de edad a una sociedad que discurre muchas veces en masa.

Se abre la espita contra los lugares comunes y las posverdades disfrazadas de tradición. Se reescribe el Génesis de la España y la Europa post Lutero. Al principio, España no era negra. Al principio era un imperio grande, al que sus enemigos le escupieron pintura eterna para desdibujar lo que fue esfuerzo y construcción. Y ahora se ha hecho –más- la luz.

En mitad de un éxodo de gente que da la espalda a su patria por inercia, María Elvira Roca nos ha contado el apocalipsis de los embusteros resentidos como un Cantar de los cantares, sacando las rimas asonantes de las leyendas prefabricadas en remotos domicilios de las afuera.

Por la tangente. Sin excentricidades. Barea se escapa del pelotón, de momento, sin nadie que le tosa en la pista y con el maillot rojo-amarillo-rojo de los lectores, los libreros, y los intelectuales que leen sus libros en la intimidad… No me cabe la menor… 

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