Política

Los psicólogos, indignados con Pablo Iglesias: naturalizar los insultos favorece la violencia y el pensamiento ultra

Califican de “irresponsables” las palabras del vicepresidente del Gobierno porque incitan al odio y contribuyen a crispar el ambiente social

Pablo Iglesias, en la rueda de prensa en que atacó a varios periodistas.
photo_cameraPablo Iglesias, en la rueda de prensa en que atacó a varios periodistas.

Pablo Iglesias aseguró el martes que “en una democracia, todos los poderes son objeto de crítica, también el mediático”. Y propuso directamente, en la última rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros desde La Moncloa, “naturalizar” el “insulto” a los periodistas.

Aunque el vicepresidente afirmó no compartir algunos de los insultos dirigidos a Vicente Vallés, agregó que “hay que naturalizar que cualquiera está sometido a la crítica y al insulto”. “La crítica es normal. Y el derecho ofrece instrumentos a todos el mundo para defenderse”, añadió.

Iglesias diferenció la crítica del “señalamiento” público de periodistas, pero aseguró que Vallés no había sido objeto de este último.

Es el paso previo a la violencia física

Confidencial Digital ha podido constatar la “perplejidad”, y algún caso la “indignación”, de varios psicólogos consultados bajo condición de anonimato. Coinciden en la “irresponsabilidad” de las afirmaciones realizadas por el vicepresidente segundo del Gobierno.

Explican que la normalización de los insultos favorecen los actos de quienes no son capaces de controlar su propensión a la ira y con ello la violencia física.

Alertan de que si las personas no tienen estrategias para controlar su propensión a manifestar ira y hostilidad, e incluso su necesidad de orgullo, es fácil que la violencia se abra camino.

Puede normalizar el pensamiento ultra

Consideran también que la libertad de expresión y el debate público son especiales para profundizar en la democracia, pero advierten de que también es esencial cuidar el control del discurso del odio y la radicalización.

Añaden que las repercusiones del discurso de odio son muy graves y variadas. Por un lado, destacan, causa un daño directo, emocional, psicológico y también indirecto porque erosiona la dignidad de las personas y daña su reputación.

Concluyen que la proliferación de comentarios y expresiones ofensivas y de extrema gravedad pueden generar un clima social que se acabe normalizando, que acabe banalizando la gravedad del propio discurso, de un pensamiento ultra y totalitario.

Sánchez y los ministros se ponen de perfil

“Este Gobierno defiende la libertad de prensa”, declaró este miércoles el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al ser preguntado por las críticas públicas de su vicepresidente segundo a la prensa.

“Yo mismo he sido objeto de valoraciones por parte de los medios de comunicación negativas o muy negativas y nunca he hecho ninguna valoración sobre ello. Por tanto, si no lo hago sobre mí, no las voy a hacer sobre nadie más”, añadió.

Antes que el presidente, hasta tres ministras socialistas desautorizaron a Iglesias. Con diferente intensidad, la vicepresidenta primera Carmen Calvo; la ministra de Defensa, Margarita Robles, y la de Exteriores, Arancha González Laya, expresaron su desacuerdo con la idea lanzada por el líder de Podemos.

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