Política

Los cinco puntos en los que el Tribunal Supremo se defiende en la sentencia del 1-O

Denuncia que se ha intentado laminar su credibilidad y destaca que es la misma sala que juzgó a Francesc Homs y entonces nadie puso en duda la imparcialidad de los magistrados

Sentencia del Tribunal Supremo por el 1-O.
photo_cameraSentencia del Tribunal Supremo por el 1-O.

Desde que arrancase el juicio por el ‘procés’ independentista el 12 de Febrero la Sala Segunda del Tribunal Supremo, presidida por Manuel Marchena, ha sido acusada de falta de imparcialidad y de responder a intereses políticos desde sectores del independentismo catalá.

También por parte de los acusados, y aunque la defensa presentó escritos de recusación contra todos los magistrados del tribunal, ninguno fue aceptado a trámite.

“Laminar la credibilidad pública del Tribunal Supremo”

La Sala del Supremo se defiende ahora de manera contundente de estas acusaciones en la sentencia por el 1-O.

Critica a la defensa de los presos independentistas que hayan convertido el derecho de recusación en un instrumento concebido “para laminar, mediante la insistencia, la credibilidad pública del Tribunal Supremo y su apariencia de imparcialidad”.

Misma sala que juzgó a Artur Mas

En este sentido el tribual argumenta que se trata de la misma Sala que en su día investigó y enjuició a Francesc Homs, que ahora ejerce la defensa de varios de los presos independentistas. Y que también conoció del recurso de casación contra el TSJ de Cataluña que condenaba al ex presidente de la Generalitat, Artur Mas.

En ninguna de las ocasiones, defiende la sentencia, hubo “ninguna duda sobre la imparcialidad de los magistrados”.

“Politización de la justicia”

Otras de las críticas que recibió la Sala presidida por Marchena durante el proceso fue la manera en la que se eligen los magistrados del Tribunal Supremo al que sector independentista se refería como una muestra evidente de la “politización de la justicia”, dejando entrever que la decisión de los jueces respondería a los intereses políticos que controlarían el Consejo General del Poder Judicial.

De hecho, se apuntaba concretamente a la polémica por el mensaje del portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, sobre el acuerdo con el PSOE para nombrar a Marchena presidente del CGPJ. Ese motivo de recusación fue tumbado, y ahora en la sentencia los jueces vuelven a desestimar esa pretensión.

La sentencia es clara en este extremo, y reprocha que esa misma “politización” que denuncia no la detecte, sin embargo, “en los órganos de la administración de justicia del territorio de la comunidad autónoma de Cataluña, cuya cúpula, por cierto, está sometida al mismo régimen de nombramiento que los Magistrados del Tribunal Supremo”.

Críticas al proyecto de República

Añade además, que el proyecto independentista de la ‘República catalana’ establecía una estructura orgánica con “preocupantes grietas” para la imparcialidad de los jueces, pues el presidente del Tribunal Supremo sería nombrado por el presidente de la Generalitat a propuesta de una Comisión Mixta. Esa Comisión Mixta la conformarían al menos cuatro personas designadas por el Gobierno, igual que ocurre con el CGPJ en España.

“Huir a toda costa”

En la sentencia, firmada por unanimidad por los nueve magistrados, se denuncia el Tribunal Supremo, hasta el momento se visto como la única instancia “capaz de corregir” las injusticias dictadas por los tribunales catalanes, se ha convertido ahora un “tribunal del que hay que huir a toda costa”.

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