Política

Aseguró que la puesta en libertad de Puigdemont fue correcta

El viaje exprés de la secretaria de Estado de Justicia a Copenhague para solucionar la polémica con la ministra alemana

Carmen Sánchez-Cortés se reunió con Katarina Barley durante una conferencia del Consejo de Europa. La dirigente germana pidió disculpas por sus declaraciones

La secretaria de Estado de Justicia, Carmen Sánchez-Cortés.
photo_cameraLa secretaria de Estado de Justicia, Carmen Sánchez-Cortés.

La decisión del tribunal de Schleswig-Holstein de dejar en libertad a Puigdemont fue una auténtica sorpresa para las autoridades españolas. Tanto el Gobierno como el Tribunal Supremo confiaban en que los jueces alemanes apreciarían doble incriminación en los hechos que se achacan al ex president.


Según los jueces de la Audiencia provincial de Schleswig-Holstein, la violencia con la que Puigdemont cometió un presunto delito de rebelión no es suficiente como para derrocar al Estado y por tanto, acusarle de alta traición.

Por tanto, decidieron dejarle en libertad, previo pago de una fianza de 75.000 euros, hasta que resuelvan el fondo de la cuestión y determinen si es posible extraditarlo a España por un delito de malversación, que también ponen en duda.

Las polémicas declaraciones

Al día siguiente, la ministra de Justicia alemana, Katarina Barley, lejos de dar un espaldarazo a un desconcertado Gobierno español, afirmó a periodistas teutones que la decisión del tribunal había sido “absolutamente correcta”. De hecho, “la esperaba”, según dijo.

Además, señaló que el Gobierno español debería aportar suficientes pruebas del delito de malversación, algo que “no será fácil”. Y si el Ejecutivo de Rajoy no lo consigue, “se levantará la orden de detención”, añadió.

Terminó sentenciando: “Entonces Puigdemont será un hombre libre en un país libre, es decir en la República Federal alemana”. Aún apostilló algo más: que había llegado el momento de “hablar también de los componentes políticos” del referéndum catalán.

Justicia activa la diplomacia

Tras conocerse estas declaraciones, el malestar cundió en Moncloa, desacreditado por un Estado miembro de la Unión Europea, nada menos que por Alemania. El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, calificó de “desafortunadas” las palabras de Barley, mientras que el eurodiputado ‘popular’ Esteban González Pons alertó de la amenaza que existía para la UE y el espacio Schengen “si la euroorden no funciona”. Por su parte, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tildó de "modélico" el comportamiento del Gobierno alemán.

Quien terminó tomando las riendas del asunto fue el ministro Rafael Catalá, titular de Justicia. Cuatro días después del suceso, habló por teléfono con su homóloga germana, que aseguró estar dispuesta a aclarar “un malentendido”. Horas antes, el Gobierno de Berlín había desautorizado a la ministra.

El siguiente paso de Catalá fue diseñar, junto con la Fiscalía General del Estado, una reunión entre fiscales españoles y alemanes para aportar más pruebas de la violencia acreditada en los preparativos y desarrollo del referéndum de independencia. Dicho encuentro tuvo lugar en territorio neutral, en La Haya, el jueves pasado.

Viaje exprés a Copenhague

El ministro quiso hacer un tercer movimiento. Decidió organizar otra reunión; esta vez entre dirigentes del máximo nivel de ambos Gobiernos. Y buscó el escenario, de nuevo en un terreno que no fuera ni germano ni hispano.

Según ha podido saber El Confidencial Digital, lo encontró en la Conferencia de Alto Nivel sobre el Convenio Europeo de Derechos Humanos, organizada por el Consejo de Europa, que tuvo lugar en Copenhague el 12 y el 13 de abril.

Se decidió a última hora que en lugar de asistir algún miembro de la Abogacía del Estado, viajara a Copenhague la secretaria de Estado de Justicia, Carmen Sánchez-Cortés, con el objetivo de entrevistarse con Barley en la capital danesa.

El encuentro fue breve. Se desarrolló de manera discreta en la tarde del jueves en dependencias cercanas al lugar de la conferencia. Según ha podido saber ECD de fuentes conocedoras de la reunión, Barley afirmó a la secretaria de Estado que el incidente había sido un “malentendido”.

Aseguró haber hecho esas declaraciones con el convencimiento de que no se harían públicas y expresó sus disculpas por haberlas realizado ante la prensa, si bien admitió que no tendría problema en expresarlas en privado.

Las mismas fuentes aseguran a este confidencial que para Sánchez-Cortés, el balance de la conversación fue positivo. Ambas dirigentes charlaron de manera formal pero amable y ratificaron la voluntad de España y Alemania de colaborar entre ambos países. Quisieron poner de manifiesto la sintonía posando juntas en la fotografía de grupo de la conferencia.

Una vez terminado el evento, el viernes 13 de abril, Sánchez-Cortés regresó de su misión diplomática a Madrid.

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