Política

Por qué Torra apuesta por celebrar elecciones en Cataluña entre diciembre y febrero

Para aprovechar el impacto de la sentencia del 1-O pero antes de que acabe la inhabilitación de Artur Mas

Fachada del Parlament de Cataluña.
photo_cameraFachada del Parlament de Cataluña.

El Govern sabe que su gestión al frente de la Generalitat ha hecho aflorar los recelos en el seno independentista. La crisis del bloque secesionista quedó escenificada cuando la CUP retiró su apoyo al gobierno de Junts per Catalunya por considerar que no había avances en la consagración de la República Catalana. La actual inestabilidad ha abierto las puertas a unas elecciones anticipadas.

Para añadir más incertidumbre, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, no logró sacar adelante unos presupuestos vitales para su mandato y que le obligaron a prorrogar los de 2017. Aumentó entonces la sensación de que una salida factible era la de convocar elecciones anticipadas.

El impacto de las generales

Otro factor añadido son los resultados en las elecciones generales del 28 de abril, en las que Esquerra superó de manera contundente a la renovada Convergencia en ese pulso continuo por hacerse con la hegemonía del movimiento independentista.

La tesis de los de Junqueras, más pragmática y decidida por el diálogo, choca frontalmente con la estrategia unilateral y rupturista de los de Carles Puigdemont.

Ahora, con Esquerra al alza y con la vista puesta en las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo, los republicanos ven la oportunidad de arrebatarle el cetro del independentismo a JxCat en unas hipotéticas elecciones anticipadas en Cataluña, que, tal y como se han desarrollado los comicios generales, generan esperanzas entre los republicanos de poder presidir por primera vez la Generalitat.

La sentencia del juicio al procés, un arma arrojadiza

Fuentes bien posicionadas en el Govern consultadas por ECD auguran que, de convocarse elecciones adelantadas, todo indica que se celebrarían entre diciembre y febrero.

No antes de diciembre, para esperar a la sentencia dl juicio por el 1-O, que "tal y como avanza, se dará a conocer a finales de noviembre o diciembre", presumiblemente. Se conocería el destino de varios políticos clave, como el líder de Esquerra Republicana y diputado del Congreso, Oriol Junqueras y Jordi Sánchez, de Junts per Catalunya.

El fallo del Tribunal Supremo, y una más que previsible condena a los políticos independentistas, se convertirá en una poderosa arma política para movilizar el voto de las bases separatistas.

El regreso de Artur Mas

Y las elecciones catalanas tendrían que celebrarse antes de febrero porque en esas fechas entrará en escena un actor incómodo para Puigdemont: el ex presidente Artur Mas, que, como es bien conocido, no comparte muchos de los puntos con que Carles Puigdemont dirige las estrategias de JxCat.

Artur Mas fue condenado en 2017 por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a dos años de inhabilitación por desobedecer al Tribunal Constitucional y celebrar la consulta sobre la independencia del 9 de noviembre de 2014. Una inhabilitación para cargo público que finalizaría, concretamente, el 23 de febrero de 2020.

El sector más próximo a Puigdemont quiere evitar una posible candidatura de Mas a la Generalitat que rompa las filas de JxCat y rivalice con las directrices de Waterloo, como admiten fuentes cercanas al Govern.

Desde el ala más moderada de la antigua Convergencia-encabezada por Artur Mas-, ya se vio con malos ojos que Carles Puigdemont fuese quien decidiera los nombres que compusieron las listas de Junts per Catalunya a las elecciones generales del 28 de abril.

Ahora la sombra del ex president se cierne sobre JxCat a la espera de que Quim Torra fije la fecha de un posible adelantamiento electoral.

Hasta el 26-M, todos quietos

Son varios los grupos parlamentarios en la Cámara de representación catalana, incluidas facciones independentistas, que presionan a Quim Torra para que convoque elecciones anticipadas, algo que de momento no les conviene.

Fuentes del Parlament confirman a Confidencial Digital que se barajan el periodo entre los meses de diciembre y febrero, pero todo ello también a expensas de lo que ocurra en las elecciones municipales y europeas. Todos esperarán a conocer los resultados.

Si JxCat logra mantener el control de las diputaciones de Cataluña, frente a la tendencia alcista de Esquerra, saldrían reforzados y comenzarían a ver con distintos ojos la posibilidad de adelantar unas elecciones autonómicas.Sería un soplo de aire fresco que, bien manejado por Quim Torra, podría servirle para revalidarse al frente del Govern con nuevas mayorías. Perohasta ese día, todos quietos.

El eurodiputado Puigdemont

 Del 26 de mayo no solo saldrá la composición de las alcaldías y de las diputaciones en Cataluña, también se vislumbrará si el líder de JxCat desde Waterloo, Carles Puigdemont, sale elegido como eurodiputado.

Tras la luz verde del TC a su candidatura-aunque todavía quede por ver si, dado el caso, podría recoger el acta- y los resultados del último CIS, que le otorgan el escaño, parece estar cerca de entrar en el Parlamento Europeo. Todo un triunfo de los neoconvergentes que utilizarían como elemento de presión para reafirmar sus testis independentistas desde Bruselas y Barcelona.

La conjunción de estas dos circunstancias-mantener el control de los municipios y la elección de Puigdemont como eurodiputado- terminarían por dar ese empujón a JxCat necesario para que Quim Torra se atreviera, con las fuerzas renovadas, a convocar elecciones anticipadas en Cataluña.

Pero, eso sí, después de conocerse la sentencia del juicio al procés y antes de que el único capaz de retomar las riendas de la antigua Convergencia, Artur Mas, pudiese rivalizar con Torra y Puigdemont por el liderazgo desde el seno de su propio partido.

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