Política

Triunfo agridulce del PP: el calefactor de Casado, el ‘no’ a las banderas y estudiantes como militantes

Tensa espera en Génova durante el recuento por el acecho de Vox, escenario improvisado a última hora, perplejidad de los simpatizantes por la euforia de los líderes…

Pablo Casado, a las puertas de la sede del PP en Génova.
photo_cameraPablo Casado, a las puertas de la sede del PP en Génova.

El PP no ha conseguido ganar ni superar los 100 diputados, pero sale reforzado de la repetición electoral, al igual que le sucede a Vox. Suma 21 escaños más que en los comicios del pasado 28 de abril, con lo que consigue reducir la amplia brecha que le separaba del PSOE y toma una ventaja indiscutible con respecto a Ciudadanos.

Así, el partido de Pablo Casado ha logrado 88 parlamentarios y supera los cinco millones de votos (más del 20,8%), lo que supone una ganancia importante en apenas seis meses.

Sin embargo, aunque este segundo puesto sabe a victoria en Génova por haber recuperado parte del terreno perdido, siguen siendo los segundos peores resultados de su historia.

Silencio en Génova ante las encuestas

Ni un militante había acudido a la sede de la calle Génova al cierre de los colegios electorales. Sólo los periodistas, a partir de las ocho de la tarde, comenzaron a formar corrillos en los alrededores del edificio.

El Partido Popular prefirió guardar silencio ante los datos de las encuestas que le pronosticaban una importante subida en número de escaños, hasta los 90, pero que le dejaban lejos de poder disputar la victoria y el primer puesto al PSOE dado el ascenso de Vox.

Casado logró beneficiarse del descalabro de Ciudadanos, según los sondeos que se conocieron a última hora de la tarde, cuyos pronósticos llegaron cuando el presidente del PP estaba ya en su despacho para seguir la noche electoral

El líder del PP llegó poco antes de las siete de la tarde a la sede nacional del partido para seguir con el secretario general, Teodoro García Egea, y su equipo más próximo el recuento electoral. Estuvo acompañado también, en todo momento, por su mujer, Isabel Torres.

Su llegada a una hora tan temprana no sorprendió esta vez a los miembros de su equipo. Al igual que la noche del 28 de abril, el líder del PP desembarcó en Génova mucho antes del cierre de los colegios. “Parece que no aguanta en casa de los nervios”, bromeaba a Confidencial Digital un dirigente de su máxima confianza.

Tenso recuento por el acecho de Vox

Los nervios se palpaban en el ambiente. Parecía el preludio de una nueva noche tensa para el PP después de la debacle del 28-A y, esta vez, por la subida de Vox.

Fuentes populares comentaban a primera hora de la noche que estaban preparados para “una noche larga” en la que “todo estaba abierto” pero “bastante más controlado” que en las últimas generales.

En la dirección del PP se apelaba constantemente a la “cautela”, a la espera de conocer los resultados. Habría que aguardar hasta el último minuto porque, insistían, el comienzo del escrutinio apuntaba a que los bloques de izquierda y derecha iban a estar muy igualados y todo podía depender al final de “un puñado de votos”.

No se instaló esta vez el balcón de las victorias

Tras la debacle de las generales de abril, el PP evitó este 10-N colocar el habitual escenario de las victorias electorales en el balcón de la sede de Génova, que sí instaló entonces pero no utilizó.

No se preveía que hubiera nada que celebrar, ni nadie con quien hacerlo. La calle estaba completamente vacía. No se había llegado a cortar el tráfico en Génova.

Todos los informadores permanecían a la espera de que se les comunicara una nueva intervención de algún dirigente del partido, la mayoría en la segunda planta. Pero ningún miembro del PP salió esta vez a valorar los resultados en corrillos informales.

Un escenario a pie de calle montado en 30 minutos

Hasta el último momento, hubo dudas sobre qué haría Pablo Casado una vez finalizara el escrutinio. Después de varios minutos de especulaciones, portavoces de la formación confirmaron que el presidente del PP comparecería en un escenario improvisado en la puerta de la sede, repitiendo el mismo formato que en las elecciones europeas y locales del 26 de mayo.

En ese momento, pudo verse cómo una decena de operarios comenzaban a montar una tarima a pie de calle a toda prisa (sonido, iluminación...). Unos trabajos que concluyeron en apenas media hora.

Pese a que no llegó a cortarse el tráfico, al menos un centenar de simpatizantes salieron de la sede y comenzaron a agolparse a las puertas, se procedió a un reparto exprés de banderas de España, que algunos de los presentes rechazaron, y la música comenzó a sonar a todo volumen para dar la bienvenida en la calle a la plana mayor del partido.

Otros detalles que se vivieron en Génova

-- El calefactor en el atril de Casado: En una noche electoral gélida, y ante la falta del calor de la militancia, el equipo del líder del PP colocó un aparato de aire caliente a los pies del atril desde el que compareció en la calle pasadas las once de la noche.

-- Estudiantes de Periodismo en lugar de militantes: los primeros curiosos que se acercaron a la sede del PP, bien avanzado el recuento, no fueron precisamente simpatizantes del partido. Eran jóvenes universitarios que se interesaban por la evolución del escrutinio. Los militantes ni estaban, ni se les esperaba.

-- Banderas de España y del PP, sin desplegar: Varias cajas con banderolas no llegaron  a desembalarse. Pese a que algunos simpatizantes trataron de que se diera una imagen repleta de banderas de España a lo Vox, muchos de los presentes rechazaron ondear las enseñas. No entendían la euforia que intentaban transmitir los dirigentes del partido.

-- Apagón de televisiones en la recta final del recuento: ocho televisiones retransmitían a través de distintas cadenas el avance del recuento en la planta baja de Génova. Por sorpresa, y una vez superado el 80% de voto escrutado, las televisiones se fueron a negro.

-- El ambiente en la sede del PP durante el recuento de votos fue de perplejidad ante el auge de Vox: La euforia en Génova fue aumentando cuando se confirmó que el partido se consolidaba en los 88 escaños.

-- La cena se hizo esperar… y cuando llegó el catering fue literalmente arrasado por los periodistas. Fue muy variado: se pudieron degustar pequeños sándwiches, bocaditos de jamón y queso, refrescos. No se sirvió alcohol. Fue suministrado, al igual que la noche de las pasadas generales, por Viena Capellanes.

Debido al retraso, y ante la incertidumbre de si habría o no cena, algunos profesionales habían traído su ‘tupper’ de casa, y otros decidieron pedir comida a domicilio.

-- El agua, el bien más preciado en Génova: el catering que se sirvió a los periodistas incluyó todo tipo de refrescos, pero muchos de los informadores buscaron a la desesperada algún botellín de agua. No lo encontraron ni en las máquinas expendedoras de comida.

-- Se acreditaron en Génova más de 370 periodistas, cien más que en las europeas del 26 de mayo, y 105 medios nacionales e internacionales. Sin embargo, el PP decidió dejar en la calle a los reporteros de programas de televisión que no eran de informativos, como ‘Todo es Mentira’ o ‘El Intermedio’.

-- Y esta vez, a diferencia de los comicios del 28 de abril, sí pudo seguirse el escrutinio en las pantallas de la segunda planta de Génova a través de laSexta. Se emitió íntegramente el programa ‘Al rojo vivo: objetivo La Moncloa’, presentado por Antonio García Ferreras.

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