Política

Intensas negociaciones a puerta cerrada

Las últimas 48 horas de Artur Mas como presidente de la Generalitat

El viernes mantenía su negativa a echarse a un lado, recibió duras llamadas de altos cargos de Convergència y se vino abajo

Artur Mas, en la rueda de prensa del pasado sábado.
photo_camera Artur Mas, en la rueda de prensa del pasado sábado.

Nada hacía presagiar, en la mañana del sábado, que Artur Mas decidiera dar un paso atrás para evitar nuevas elecciones en Cataluña. El president en funciones, que se había mostrado firme en su postura de mantenerse como único candidato posible, se derrumbó a última hora del viernes, después de que fracasara el último intento de pacto con la CUP tras una reunión en la sede de la ANC.

Según explican a El Confidencial Digital representantes de Junts pel Si que estuvieron cerca de Artur Mas durante el pasado fin de semana, el ya ex presidente regional solo cambió de opinión después de recibir varias llamadas de altos cargos de Convergència en la noche del viernes. Horas antes, había soportado los reproches de compañeros de partido y de dirigentes de Esquerra.

De la infructuosa reunión en la ANC...

El móvil de Artur Mas no ha sonado tantas veces como la semana pasada. Después de la Asamblea de la CUP, dirigentes de CDC le pidieron que diese un paso atrás para facilitar la investidura de un candidato alternativo. No descartaban, incluso, apoyar a Oriol Junqueras o Raül Romeva, a pesar de no pertenecer al partido. Sin embargo, el entonces president en funciones se mantenía en sus trece.

Su objetivo era llegar en una posición de fuerza a la crucial reunión del viernes, en la que Junts pel Si y la CUP intentarían, por última vez, alcanzar un acuerdo que evitara la nueva convocatoria de elecciones.

De cara a ese encuentro, Artur Mas dejó claro a los representantes de JxSi -Josep Rull, Jordi Turull, Marta Rovira y Raül Romeva- que no deberían aceptar a otro candidato impuesto por la CUP. Rovira, de Esquerra Republicana, replicó entonces que tanto su partido, como Romeva y la CUP, tampoco verían con malos ojos a otro president de Convergència, pero Mas se negó.

...al “derrumbe” de Mas a última hora del viernes

Una vez celebrada la reunión, y confirmado el fracaso de las negociaciones, las miradas de miembros relevantes de Junts pel Si se centraron en Mas. Desde ERC hubo mensajes y llamadas acusando al president en funciones de hacer fracasar el proceso independentista. No obstante, el líder de Convergència solo reaccionó cuando los reproches llegaron desde su propio partido.

Y es que, según le cuentan a este confidencial, altos cargos de CDC no dudaron en telefonear a Mas, en la noche del viernes, para pedirle que reaccionara y evitara que los catalanes tuvieran que volver a las urnas.

Algunos, incluso, le plantearon que su candidatura a la Generalitat podía estar en entredicho, por los malos resultados que obtendría Convergència tras el fracaso a la hora de intentar formar gobierno. Unos avisos que, a última hora del día, hicieron que Artur Mas se viniera abajo.

Escondió” a Puigdemont hasta la rueda de prensa

Pese a ese “derrumbe”, el aún president en funciones decidió guardarse sus cartas durante buena parte de la jornada del sábado. La decisión de echarse a un lado, aseguran desde su entorno, la tomó la noche del viernes. Sin embargo, no fue hasta la mañana del sábado cuando empezó a realizar llamadas entre los líderes convergentes para mover el nombre de Carles Puigdemont, con el que ya había contactado.

De esas conversaciones quedó fuera, en un principio, ERC. Altos cargos de Esquerra confirman a ECD que “hasta mediodía” nadie informó al partido de la decisión de Mas. Una circunstancia que provocó, entre otras cosas, que, Joan Tardá diera por hecha la celebración de nuevas elecciones en una tertulia radiofónica.

 

La decisión in extremis de Mas logró el respaldo de todos los representantes de Junts pel Si. Esa misma tarde, él mismo hizo oficial la convocatoria del pleno de investidura del domingo. Después de esa comparecencia ante los medios, insistió, a todo aquel que estaba cerca de él, que no abandonaba la política.

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