Religión

Luis Argüello, secretario de la Conferencia Episcopal, candidato más firme a arzobispo castrense

Es actualmente interlocutor de los obispos con el Gobierno y su nombre “cae bien en la Casa Real”

Luis Argüello, en una comparecencia de la Conferencia Episcopal (Foto: Óscar Cañas / Europa Press).
photo_camera Luis Argüello, en una comparecencia de la Conferencia Episcopal (Foto: Óscar Cañas / Europa Press).

El actual secretario de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, es en este momento el candidato más firme para ser nombrado arzobispo general castrense, cargo que quedó vacante tras el fallecimiento del anterior titular, Juan del Río, debido al coronavirus.

El proceso de nombramiento de arzobispo castrense, una prioridad tanto para la Santa Sede como para la Casa Real, ha cogido velocidad en los últimos días. La provisión la vacante y la propuesta ha sido puesta en marcha por el nuncio de la Santa Sede en España, Bernardito Cleopas Auza, y, según ha sabido Confidencial Digital, un elevado número de informes apoyan a ese candidato.

Obispo auxiliar

Luis Javier Argüello García nació en 1953, en Meneses de Campos (Palencia). En Valladolid, estudió en el colegio de La Salle y se licenció en Derecho con premio extraordinario. En esa facultad fue profesor de Derecho Administrativo.

Cursó Teología en el Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid, perteneciente a los agustinos, y fue ordenado presbítero en 1986, por José Delicado Baeza. Formador del seminario, fue rector del mismo entre 1997 y 2011, año en que se vio nombrado vicario general de la diócesis por el arzobispo, Ricardo Blázquez.

En abril de 2016 fue designado obispo auxiliar de Valladolid, y la ordenación episcopal tuvo lugar el 3 de junio, en la catedral. La ceremonia estuvo presidida por el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez; el arzobispo primado de Toledo, Braulio Rodríguez Plaza; y el nuncio en España, Renzo Fratini, con asistencia de más de una veintena de obispos y doscientos cincuenta sacerdotes.

Secretario y portavoz

En noviembre de 2018, Argüello resultó elegido secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, por mayoría en la primera votación, para un periodo de cinco años, sustituyendo a José María Gil Tamayo, que acababa de ser nombrado obispo de Ávila.

El secretario general es una pieza clave dentro de la Conferencia Episcopal. Lleva el día a día, sirve de nexo con el presidente, y participa en todas las reuniones de los organismos donde se toman las decisiones de peso, como el Comité Ejecutivo, la Comisión Permanente y la Asamblea Plenaria.

“Cae bien en Palacio”

Un dato relevante es que Luis Argüello es el interlocutor habitual con el Gobierno, en su condición de secretario de la Conferencia Episcopal. Dada su trayectoria, un obispo procedente de la izquierda ideológica, intelectual y política, conoce bien la mentalidad de los políticos. Por otra parte, su claridad doctrinal encaja muy bien con el perfil del clero castrense.

Según las fuentes consultadas por Confidencial Digital, la figura del secretario de la Conferencia Episcopal “cae bien en Palacio”, en alusión a la Casa del Rey a la propia Familia Real.

Un cargo “delicado”

El de arzobispo castrense es un cargo especialmente delicado, porque se ocupa de la asistencia religiosa en las Fuerzas Armadas, pero también de la atención a la Casa Real. Es, por así decirlo, la 'diócesis' de la Familia Real, y de hecho lleva las inscripciones de bautizos, confirmaciones, comuniones y matrimonios de sus integrantes.

Por esos dos motivos, capellanía de las Fuerzas Armadas y de La Zarzuela, el nombramiento de arzobispo castrense se realiza con el visto bueno del rey.

El proceso para la designación está regulado en los acuerdos España-Santa Sede, de 28 de julio de 1976, y en los posteriores entre la Santa Sede y el Estado Español sobre asistencia religiosa en las Fuerzas Armadas, de 7 de enero de 1979. Asuntos Exteriores y la Nunciatura elaboran una terna, la elevan a la Santa Sede, el Papa otorga el visto bueno a la terna, y el rey, de esos tres nombres, elige uno. Lo comunica al Vaticano y el Romano Pontífice lo nombra. El Papa es también quien lo cesa.

¿Seguir como secretario?

Una incógnita, en este movimiento, se centra en saber si Argüello tendría que dejar la Secretaría General de la Conferencia Episcopal. En este sentido, se da una división de opiniones. Hay quienes consideran que un secretario a la vez arzobispo castrense, es decir un obispo al servicio de una institución del Estado, restaría libertad a la Iglesia en la interlocución.

Otros se inclinan por la compatibilidad del cargo. En primer lugar, porque su lugar de residencia es Madrid, y también porque el trabajo de arzobispo castrense es muy ordenado. Las visitas a las distintas unidades militares complicaría su agenda, pero es cuestión de previsión. Por otra parte, los obispos colocarían de interlocutor con el Gobierno a un arzobispo que no se doblegaría fácilmente

Y también hay quien afirma que el cargo de castrense es más relevante que el de secretario de la Conferencia en el servicio a las instituciones del Estado. Y que, una vez nombrado arzobispo castrense, dejaría el cargo para entrar en puestos más relevantes de la Conferencia Episcopal en próximas elecciones.

Un comentario de Blázquez

Recientemente, el arzobispo de Valladolid, cardenal Ricardo Blázquez, en contra de su habitual estilo prudente, dijo en una entrevista que monseñor Argüello sería un candidato ideal para sustituirle al frente de la diócesis castellana.

Fuentes eclesiásticas consultadas por ECD comentan: o lo decía para ir preparando el terreno en algo que ya es un lugar común, porque Argüello dirige de hecho la diócesis desde hace tiempo; o estaba lanzando un mensaje en la pugna por los destinos del secretario general de la Conferencia, en la línea de intentar que se quede en la diócesis en lugar de ir al Arzobispado Castrense.

Otros nombres

En el proceso de provisión del cargo aparecen también otros nombres. Uno de ellos el del obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, que no se resistiría a este nombramiento. Aunque se ha cruzado la insistencia del obispo de Jaén, que ya ha presentado la carta de renuncia, para que Gil Tamayo sea su sustituto en aquella diócesis andaluza.

También se maneja el nombre de algún sacerdote destacado, como puede ser el caso del vicario general Castrense o un relevante sacerdote que trabaja en la Conferencia Episcopal Española.

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