Seguridad

Encuentran grabadoras ocultas en una de cada cinco inspecciones de espionaje a empresas y particulares

Los casos Villarejo y Pegasus han provocado una situación de psicosis y potenciado la demanda de contravigilancia técnica a firmas de seguridad

El caso del software espía Pegasus y las grabaciones ilegales acumuladas por el comisario José Manuel Villarejo salen asiduamente a la palestra mediática. Y eso ha provocado una cierta psicosis de espionaje

Tales noticias hacen plantearse a mucha gente la pregunta de si su teléfono se encuentra pinchado y si alguna vez les han grabado sin su consentimiento. Empresas especializadas en contraespionaje consultadas por Confidencial Digital confirman que, cada vez que estos asuntos aparecen en los medios, se produce un aumento de la demanda de revisiones de seguridad. 

Contravigilancia técnica

“Hay una demanda constante de los servicios TSCM (equipos de contravigilancia técnica). Cada vez más, debido a las técnicas avanzadas que se aplican cada día para espiar. Y cuando salen a la luz estos episodios, aumentan considerablemente”, cuentan fuentes especializadas en el sector.

“Cuando salió la serie Homeland, que narra una historia de contraespionaje, también subieron las peticiones de ayuda”. 

Los expertos señalan que las consultas las realizan principalmente grandes empresas que antes no tenían la seguridad entre sus objetivos. Aclaran que no se trata de empresas del Íbex35, pero sí con un tamaño considerable. 

También se ha producido un aumento de demanda procedente de particulares que manejan información reservada “y se la llevan a su casa”

Grabadoras escondidas

“En nuestras inspecciones técnicas hemos encontrado micrófonos ocultos del tamaño de un pulgar, y grabadoras que llevaban una cantidad de tiempo considerable funcionando gracias a la durabilidad de sus baterías”. 

“La demanda aumenta un 2% cada vez que se ponen de actualidad los episodios de espionajes, por parte de personas que lo solicitan por primera vez”. 

Los expertos afirman que los métodos de Villarejo han creado escuela en este país. “El método más usado en España para sacar información es colocar una grabadora en un coche. También en una cocina o una habitación”. 

 

El 20% de nuestras salidas para un trabajo de rastreo terminan siendo positivas”, concretan. 

Problemas mentales

No todos los que encargan una inspección son altos profesionales. Abundan también los casos de gente “con problemas”

“Más del 12% de los particulares que las demandan son gente con algún problema mental. Afirman que son escuchados, encontramos las paredes de sus casas pintadas con mensajes, nos hacen tumbar paredes y desmontar lámparas porque aseguran que ahí hay algún tipo de artilugio para el espionaje...”. 

Algunos sufren el “síndrome de La Habana”, lesiones cerebrales que han sufrido supuestamente espías, diplomáticos y soldados estadounidenses en diferentes países en los últimos años, y que siguen sin resolverse. Eso es algo inverosímil para una persona que vive, por ejemplo, en un barrio de Burgos”, aseguran. 

Miles de euros para nada

“En esos casos, se trata de personas que gastan miles de euros contratando nuestros servicios, aunque sea para nada. Es una pérdida de tiempo para nosotros y de dinero para ellos, porque los servicios suelen empezar en precios de 1.000 euros.

Otras fuentes aseguran que, directamente, se niegan a entrar en el juego. “Sería engañar a la gente. Igual que tampoco iríamos a realizar un servicio a La Línea de la Concepción donde una persona nos va a pagar en B; podríamos estar entorpeciendo actuaciones judiciales”. 

Micrófonos ocultos

Alejandro, de la empresa Servinfo, explica que en el año 2000 encontraban micrófonos en un 2% de las inspecciones. La última estadística, realizada en 2018, aumentó hasta un 17%

“Ahora estamos llevando un programa pionero que une las dos puntas: ciberseguridad y TSCM, el contraespionaje electrónico. Es lo que más demanda el público”. 

Carlos, de la empresa Hispia, asegura que una gran parte de la facturación de seguridad en empresas y en gobiernos va a parar a contramedidas.

Tras los escándalos de Pegasus ha aumentado igualmente la demanda de auditorías a teléfonos móviles para ver si se encuentran afectados.

Lesmes explicará esta semana cómo será su salida del CGPJ

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