Seguridad

Fue reclutado tras el 11-M

Cómo entró en el CNI el agente acusado de espiar para Marruecos

El funcionario 8882, también conocido como ‘Fidel’, fue expulsado por mantener contactos con el servicio secreto alauita. Se investiga si ha chantajeado a otros miembros del Centro

Sede del CNI.
photo_camera Sede del CNI.

Investigación interna en marcha en el Centro Nacional de Inteligencia. Se quiere descubrir si ‘Fidel’, el agente 8882 que ha sido expulsado del servicio, chantajeó a sus compañeros para convertirlos en ‘topos’ de otros países. Especialmente de Marruecos. Preocupan las fotografías y documentos que pudo extraer del Centro.


La Audiencia Nacional confirmó el pasado mes de diciembre la expulsión de ‘Fidel’ del Centro Nacional de Inteligencia. En la sentencia se recogen extractos de un informe interno elaborado por el CNI, en el que le acusa de falta de “lealtad, fiabilidad y honestidad”.

Un CNI post 11-M necesitado de traductores

La historia de ‘Fidel’ en el CNI comenzó en 2007. No fue captado. Presentó voluntariamente su candidatura para un puesto de traductor en la sección de especialistas lingüísticos. Superó los tests y comenzó su periodo de formación. Se le asignó el Número de Identificación Personal 8882, que figuraba en el ‘placa’ que hasta ahora acreditaba su pertenencia al servicio secreto.

Según explican fuentes a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, la incorporación del agente 8882 al Centro se produjo en un momento de gran carencia de traductores para los servicios secretos.

Apenas 3 años antes se había producido los atentados del 11-M, y la demanda de especialistas con conocimientos de diversos dialectos del árabe era “inmensa”. Fidel dominaba fluidamente algunas jergas poco comunes pero habituales entre los yihadistas a los que se seguía la pista entonces, explican estas voces.

Esta imperiosa necesidad de traductores llevó al Centro a ser “más laxo” en el análisis del perfil psicológico de los candidatos. Esa es la explicación que se ofrece. “Había que aceptar personas que, en condiciones normales, nunca hubieran entrado en el CNI”. El aumento de la amenaza yihadista provocó que se levantara la mano en algunas fases del proceso.

Siete años saltándose las normas de ‘La Casa’

Desde 2007 hasta agosto de 2014, ‘Fidel’ trabajó para el departamento de analistas encargados de obtener información relacionada principalmente con el yihadismo y su financiación. Pero muy pronto comenzaron a llamar la atención sus “extraños movimientos”.

La ‘hoja de servicios’ que el CNI presentó a la causa judicial por su despido es demoledora. En ella se habla de falsificación, de simulación de bajas por enfermedad, de engaños a compañeros, de encuentros con radicales islamistas, de consumo de drogas, de indiscreciones –dicen que todo su entorno sabía dónde trabajaba-… Y lo más preocupante para el departamento de seguridad: mantenía contactos frecuentes con funcionarios del servicio secreto marroquí.

Contactos con espías de Marruecos

Según explican fuentes consultadas por El Confidencial Digital, el Centro tiene acreditados numerosos encuentros de ‘Fidel’ con funcionarios de la inteligencia marroquí. Encuentros de los que el agente 8882 nunca informó a sus superiores.

La propia sentencia de la Audiencia Nacional alude a las sospechas del CNI: “Se habla del posible inicio de un proceso de captación sobre él, de contrainteligencia”. Lo que se conoce como un ‘agente doble’. Otro dato que llamó la atención del Centro fue que, en los últimos años, ‘Fidel’ mantenía un tren de vida superior al que le permitía su sueldo de funcionario de base.

 

Chantajes sexuales a compañeros

Tras años recabando información sobre ‘Fidel’, el departamento de seguridad del servicio de inteligencia español llegó a la conclusión de que mantenerle en la nómina de agentes era “un riesgo para el CNI y para los intereses nacionales”.

Desde su salida del Centro se puso en marcha una investigación interna para determinar cuál es el daño real que ha podido infligir a ‘La Casa’. Se sospecha, por ejemplo, que ha podido “chantajear” a otros agentes con vídeos de contenido sexual. Hay un caso acreditado: el de una compañera que fue grabada manteniendo relaciones.

Hasta el momento, no se ha podido aclarar si utilizó esas imágenes u otras técnicas similares para obligar a compañeros del CNI a suministrarle determinada información. O incluso para obligarles a colaborar con los servicios secretos marroquíes o de otro país.

A quién envió fotografías desde el CNI

Durante esta investigación se descubrió también que ‘Fidel’ había estado realizando fotografías dentro de la sede del CNI con su teléfono móvil. El rastro de esas imágenes, enviadas por email, se pierde en internet. No está claro a quién iban dirigidas.

Según explican las fuentes consultadas, a ‘Fidel’ nunca se le descubrió robando documentos o pasando información a servicios de inteligencia extranjeros. De haber sido así, afirman, el delito sería extremadamente grave: traición.

En el CNI no olvidan el caso de Roberto Florez, el ex espía español que vendió información concreta sobre agentes, estructuras del servicio en el extranjero y misiones pasadas y en marcha.

La Audiencia Nacional confirma su expulsión

El caso de ‘Fidel’ acaba de salir a la luz pública tras la sentencia dictada por la Audiencia Nacional. En ella se recoge el dossier elaborado por el departamento de seguridad del servicio secreto español, en el que se apunta que el agente se podía encontrar inmerso en un “proceso de captación” por parte de los servicios secretos marroquíes. Es decir, se estaba convirtiendo en (o era ya) un ‘agente doble’.

‘Fidel’ fue quien inició el proceso judicial. Recibió la noticia de su despido en agosto de 2014. En aquel momento se encontraba de baja por problemas psicológicos. Así lo reconocen los informes psiquiátricos aportados a la causa: “trastorno adaptativo mixto, con evidente sintomatología ansiosa, somatizadora, con ánimo triste y alteración de sueño”.

El agente recurrió su cese presentando un recurso contencioso-administrativo. Alegaba que se le había despedido de forma improcedente por estar de baja psicológica. Sin embargo, la Audiencia Nacional ha valorado la información presentada por el CNI y ha desestimado su reclamación.


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