Seguridad

Interior sigue buscando a los antidisturbios que actuaron contra los “indignados” en la JMJ. Está interrogando a los 500 agentes que esa noche estaban de servicio

La investigación contra los tres policías expedientados tras los altercados de la JMJ continúa abierta, en busca de pruebas que confirmen la culpabilidad de los agentes. Tres meses después de lo ocurrido, el inspector jefe que instruye el caso aún no ha encontrado ninguna declaración ni grabación que justifique la sanción impuesta por el ministerio del Interior.

Según ha sabido El Confidencial Digital, las primeras evidencias presentadas contra los agentes expedientados no son lo suficientemente clarificadoras para los responsables de la investigación. Los vídeos analizados por la Dirección General de Policía, y que provocaron el castigo a los antidisturbios, mezclaban diferentes imágenes, lo que produjo un error en la identificación de los policías.

Tal y como se adelantó en este diario –vea aquí esta información-, mandos de la Policía Nacional sostienen que dos de los tres miembros de la Unidad de Intervención Rápida a los que Interior abrió expediente, no se encontraban en el lugar de los hechos que provocaron la sanción: la agresión a una manifestante por parte de un grupo de agentes.

Esas afirmaciones, y la inconsistencia de los vídeos analizados, han provocado que el inspector jefe que instruye la investigación haya decidido llamar a declarar a los 500 agentes antidisturbios que estuvieron en el dispositivo de la manifestación anti-JMJ del pasado 18 de agosto para intentar encontrar un testimonio que incrimine a los acusados.

Las fuentes consultadas por ECD explican que “algunos interrogatorios han durado dos horas”. Una de las primeras preguntas a los agentes es dónde estaban situados en el dispositivo organizado por la Policía Nacional: “Como el principal argumento de dos de los tres expedientados es que se encontraban en Sol, y no en el lugar de la agresión, quieren que alguno niegue esa afirmación para inculparlos”.

Además, los antidisturbios son interrogados sobre los compañeros que les acompañaban; las órdenes que recibieron; la hora a la que llegaron a su puesto en la plaza y cuándo se fueron; y los posibles problemas que tuvieron con los manifestantes.

Ante la falta de una declaración que señale a los tres expedientados, los investigadores están recurriendo al análisis de todas las grabaciones de las comunicaciones entre los agentes antidisturbios esa noche, con el objetivo de encontrar alguna pista concluyente que, tres meses después de los hechos, no llega.

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