Seguridad

La actividad en España de los espías extranjeros se disparó en 2020 al máximo en 8 años

Agentes de servicios de inteligencia ingresaron en el espacio Schengen por ciudades españolas para perseguir en Europa a opositores políticos. Creció el uso de redes sociales para captar fuentes humanas

Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
photo_camera Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Los servicios de inteligencia extranjeros le dieron bastante trabajo al Centro Nacional de Inteligencia a lo largo de 2020. El CNI admite que el “Índice de actividad de los Servicios de Inteligencia extranjeros” que elabora el propio centro alcanzó el año pasado su nivel más alto en los últimos ocho años.

Así lo recoge el Informe Anual de Seguridad Nacional correspondiente a 2020, que el Departamento de Seguridad Nacional ha hecho público recientemente.

Este informe recoge la evolución durante 2020 de los fenómenos que afectan a quince ámbitos de la seguridad nacional, definidos en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 que ahora se está revisando.

Uno de esos ámbitos es la “Contrainteligencia”, es decir, la actividad del CNI y de otros servicios y organismos en la dirección de “adoptar medidas en la defensa de los intereses estratégicos, políticos y económicos de España para prevenir, detectar y neutralizar las agresiones encubiertas, incluidas las efectuadas desde el ciberespacio, procedentes de otros Estados, de sus Servicios de Inteligencia o de grupos o personas, y que estén dirigidas a la obtención ilegal de información”.

El capítulo dedicado a la “Contrainteligencia” incluye un gráfico, cuya fuente es del Centro Nacional de Inteligencia, que muestra cómo ha ido evolucionando desde el año 2013 el “Índice de actividad de los Servicios de Inteligencia extranjeros”.

Hasta ahora, el máximo lo marcó 2017, con un nivel de 107. Ese año se produjo la intentona secesionista en Cataluña por parte del independentismo, y en torno a esa tensión en Cataluña hubo un aumento significativo de la actividad en España de algunos servicios de inteligencia extranjeros, incluidos los denominados “Servicios de Inteligencia Hostiles” (HOIS, en sus siglas en inglés).

Ese máximo se superó en 2020, con un 108 en el “Índice de actividad de los Servicios de Inteligencia extranjeros”. Después de 2017, según los datos del CNI la actividad de los espías extranjeros (o al menos, la actividad detectada) bajó ligeramente: nivel 100 en 2018, 103 en 2019, hasta alcanzar el nuevo máximo.

El índice, que por hacer referencia a asuntos tan reservados como la contrainteligencia no se explica en detalle, ha ido elevándose casi cada año. En 2013 se fijó en 86, y fue escalando: 91 en 2014, 97 en 2015, 95 en 2016... y no ha bajado de 100 en los últimos cuatro años, con un nuevo pico máximo este pasado 2020.

Índice de Actividad de los Servicios de Inteligencia Extranjeros (Fuente: CNI).

Servicios de Inteligencia Hostiles

La redacción de este capítulo del Informe Anual de Seguridad Nacional siempre es especialmente vaga y poco concreta. No se revelan acciones, ni se cita a países ni a servicios concretos como los que mayor actividad despliegan en España. Pero sí se apuntan algunos datos de interés.

Este informe se elabora con las aportaciones de numerosos ministerios, así como del Centro Nacional de Inteligencia, y lo coordina el Departamento de Seguridad Nacional. La autoridad en contrainteligencia la ostenta el CNI, pero además tienen un papel relevante en este ámbito tanto el Ministerio de Defensa como el del Interior.

El capítulo sobre “Contrainteligencia” comienza indicando que “los Servicios de Inteligencia (SI) y sus Oficiales de Inteligencia (OI) desplegados en terceros países son herramientas fundamentales que determinados Estados emplean para conseguir sus objetivos estratégicos en el exterior”.

En 2020, “la actividad de determinados Servicios de Inteligencia Hostiles (HOIS por sus siglas en inglés correspondientes a Hostile Intelligence Services) ha hecho que el CNI intensifique su esfuerzo en el seguimiento de sus actividades, para evitar que afecten a cuestiones de Seguridad Nacional o que vulneren derechos de ciudadanos españoles”.

¿Cuáles son los ámbitos de interés para los servicios de inteligencia extranjeros que operan en España? Según el informe, “los intereses españoles que pueden verse afectados por una acción agresiva de un HOIS [servicio de inteligencia hostil] incluyen los ámbitos político, diplomático, militar, económico/empresarial, tecnológico o científico”.

Además, los servicios de inteligencia hostiles “están interesados en España por su pertenencia a determinadas organizaciones, como la UE o la OTAN”.

También se da el caso de servicios de inteligencia que “no tienen como objetivo acceder a información relevante para los intereses españoles o de sus aliados, si no que utilizan el territorio español como base de operaciones para llevar a cabo acciones de Inteligencia en otros países del entorno”.

España, puerta de entrada de espías a Europa

El Informe Anual de Seguridad Nacional de 2020 recoge que “en ocasiones, la actividad de HOIS de terceros Estados incluye campañas de persecución contra disidentes u opositores políticos, así como miembros de determinados colectivos, que pueden desembocar en actos violentos”.

Estas campañas de persecución han afectado a España, ya que “si bien en España no se han producido por el momento hechos de este tipo”, los servicios de inteligencia sí han podido detectar que autores de esos actos de persecución a disidentes de los gobiernos de sus países, “han ingresado al territorio Schengen por ciudades españolas”.

Incluso se sugiere que esos agentes o personas que trabajan para servicios de inteligencia extranjeros, y que entran al espacio Schengen para perseguir a disidentes, “podrían contar con cierta infraestructura de apoyo de grupos u organizaciones criminales”, en España, se entiende.

Lamentan los servicios de inteligencia españoles que “dado el elevado grado de impunidad con la que actúan estos actores en Europa, no se puede desestimar el riesgo de que dichas actividades criminales se sigan produciendo en el futuro”.

Parón por el confinamiento

Aunque, como ya se ha indicado, 2020 fue el año en que mayor actividad de servicios de inteligencia extranjeros se detectó en España, también es cierto que hubo un parón relevante. Hasta a los espías les afectó la crisis del coronavirus.

En el Informe Anual de Seguridad Nacional de 2020 se puede leer que “la pandemia provocada por la COVID-19 ha intensificado la competencia entre los principales actores internacionales por alcanzar una posición dominante en la esfera internacional. En este contexto, estos actores recurren a sus Servicios de Inteligencia como herramienta fundamental para la consecución de sus objetivos”.

Y se añade un punto llamativo. De acuerdo con la información que el CNI y otros servicios de inteligencia han volcado en este informe, “en general, durante el confinamiento obligatorio motivado por la pandemia de la Covid-19, los SI [servicios de inteligencia] con presencia en España ralentizaron sus actividades de contrainteligencia clásica, aunque progresivamente fueron retomando su nivel de actividad habitual, conforme se fueron relajando las condiciones de confinamiento más severas”.

Otro dato que revela este informe sobre cómo actúan en España los espías extranjeros es que “durante la crisis sanitaria en España se han acelerado determinadas tendencias de los SI [servicios de inteligencia] hostiles ya detectadas en años anteriores”.

Entre otras tendencias, cita “el uso de las redes sociales para la captación de fuentes humanas o la utilización de criptomonedas para los correspondientes pagos”.

Es decir, que los servicios de inteligencia extranjeros captan a españoles, o a personas que residen en España, como fuentes contactando con ellos a través de las redes sociales, y que en muchos casos les pagan por la información que les aportan con criptomonedas.

Sin pistas sobre a quién intentan captar

El informe de 2020 no da datos sobre el perfil de personas que los servicios de inteligencia extranjeros captaron o intentaron captar en España, ni sobre qué tapaderas utilizan los agentes extranjeros.

Sí aportó alguna pista el informe del año pasado, sobre 2019. En ese documento sí se dejó por escrito que “en los últimos años se han detectado intentos de aproximación y captación sobre ciudadanos españoles y extranjeros, vinculados con actividades desarrolladas en los ámbitos políticos, religiosos y empresariales o bien relacionados con instituciones de las que España forma parte”.

También se había detectado el aumento de los “intentos de adquisición de información en los ámbitos científico y tecnológico”.

¿Por quién se hacen pasar los espías que operan en España? El informe sobre el año 2019 se limitaba a señalar que “es destacable la utilización de coberturas diplomáticas, empresariales o periodísticas”.

Desinformación por el coronavirus

Un ámbito en el que la actividad de otros países sobre España fue especialmente intensa en 2020 es el de la desinformación y la propaganda: “A lo largo de 2020 las campañas de desinformación y propaganda en el exterior por parte de algunos Estados, particularmente en lengua española, se han incrementado”, como ocurrió en otros países de la UE y la OTAN que algunos estados tratan de desestabilizar y de socavar el prestigio de sus instituciones.

El año pasado la gran oportunidad fue la pandemia del coronavirus: “Las estrategias de desinformación se han focalizado en campañas en las que se han utilizado con frecuencia narrativas relacionadas con la pandemia de la Covid-19”.

En el Informe Anual de Seguridad Nacional se explica que “precisamente, la crisis sanitaria ha puesto de relieve varios elementos que caracterizan las estrategias de desinformación, entre los que cabe destacar: la colaboración de los principales actores de desinformación ante objetivos compartidos, la adaptabilidad y flexibilidad en función de las circunstancias, la prevalencia de criterios de oportunidad y las narrativas propias de la propaganda política y de desprestigio del adversario”.

En España se detectaron en 2020 “la actividad de algunos Estados tendente a reforzar su capacidad de desarrollar estrategias híbridas”, que incluyen campañas de desinformación.

Especialmente se dio este fenómeno en el primer semestre de 2020, cuando el coronavirus condicionó por completo todas las relaciones internacionales. En esos meses se intensificado “las actividades maliciosas en redes sociales y medios de comunicación social, mediante acciones más complejas y coordinadas, para desacreditar a aquellos organismos con los que existen discrepancias, ya sea en el ámbito político, militar o económico, con la intención de desviar la responsabilidad propia sobre determinados sucesos”.

Este tipo de estrategias híbridas van a más: “Los principales actores híbridos, incluyendo a aquellos Estados que recurren a este tipo de estrategias, continúan incrementando sus capacidades, con el objetivo de lograr beneficios económicos, acceder a capacidades tecnológicas o ganar influencia, así como para interferir en asuntos internos de terceros países, con fines de desestabilización política y social”.

El CNI neutraliza actividades hostiles

Frente a todas estas actividades de gobiernos y de servicios de inteligencia hostiles, el Centro Nacional de Inteligencia reivindica su eficacia.

“El CNI ha seguido neutralizando las actividades de los miembros de determinados SI [servicios de inteligencia] extranjeros en España; incrementando la cooperación con los SI aliados, trabajando conjuntamente en operaciones e investigaciones en los ámbitos de interés común; y anticipando las amenazas que se realizan fuera de España contra intereses nacionales, procurando al mismo tiempo favorecer los intereses comerciales y empresariales españoles en el exterior”.

De nuevo, no hay datos concretos de qué actividades de espías extranjeros, cuántas y de qué tipo neutralizó en 2020, pero el servicio de inteligencia español subraya que “el seguimiento y control de las actividades de Inteligencia que llevan a cabo los SI en España es una de las prioridades del CNI, para tratar de prevenir aquellas acciones hostiles de terceros Estados que puedan alterar la estabilidad política, social y económica de España, así como la soberanía e integridad territorial”.

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