Seguridad

Combate con porras y defensa personal: así entrena el grupo comunista al que juzga la Audiencia Nacional

La Juventud Marxista-Leninista organiza campamentos donde se practican tácticas de lucha. Seis miembros están acusados de organización criminal y tenencia de armas y explosivos

Campamentos de la Juventud Marxista-Leninista.
photo_cameraCampamentos de la Juventud Marxista-Leninista.

La Audiencia Nacional inició hace una semana el juicio contra seis integrantes de Reconstrucción Comunista, una organización autodenominada de izquierda marxista-leninista. Su secretario general (que estuvo en prisión provisional) y otros cinco miembros se enfrentan a penas de cárcel de entre seis meses y siete años por cargos de integración en organización criminal, tenencia de armas y explosivos, y enaltecimiento del terrorismo.

Entre los acusados se encuentran dos hombres que hace unos años fueron detenidos por la Policía Nacional a su vuelta de Siria. Había estado combatiendo con las milicias kurdas contra los yihadistas del Daesh en la guerra civil siria.

Reconstrucción Comunista -también denominado Partido Marxista-Leninista- se presenta como la reconstrucción del Partido Comunista de España (el PCE) contra sus postulados “revisionistas” y antiestalinistas. Este grupo reivindica aún a Josef Stalin.

Además, dentro de su estructura cuenta con una sección juvenil. Se trata de Juventud Marxista-Leninista, que protagoniza actos públicos como llamativos desfiles por el centro de Madrid con militantes perfectamente encuadrados que enarbolan banderas comunistas, grandes retratos de figuras comunistas y bengalas.

Campamentos de formación en combate

Pero la “formación” de estos jóvenes comunistas va más allá de discursos y manifestaciones. En los últimos dos veranos han organizado, en un enclave montañoso del que no revelan la ubicación, un campamento bajo los principios de “organización, formación, combate”.

Según la propia Juventud Marxista-Leninista, se reunieron en torno a 150 jóvenes de distintos puntos de España y también procedentes de otros países. Recibieron charlas de formación ideológica, realizaron desfiles, caminatas por el monte, baños en ríos...

Esa “formación” que destacan ellos mismos no se limitó al aspecto intelectual. También realizaron instrucción física. En los vídeos que ellos mismos difunden con propaganda de sus actividades, se ve a decenas de jóvenes haciendo ejercicio: flexiones, abdominales, sentadillas...

Este entrenamiento, al menos en parte, tiene como objetivo preparar a los militantes para el enfrentamiento físico. Se les ve entrenar boxeo, hacer series recorriendo un circuito y lanzando puñetazos y haciendo movimientos para evitar a un contrario imaginario; incluso se ponen por parejas para aprender nociones de defensa personal que les imparte un instructor: cómo derribar al contrincante a puñetazos, rodillazos...

“Vosotros sois el ariete que tirará la puerta putrefacta de este sistema capitalista”, se escucha en el vídeo de propaganda que resume la actividad del campamento de este verano.

Pero en el del año pasado, en el verano de 2017, los jóvenes marxistas-leninistas de Reconstrucción Comunista incluso se entrenaron en una especie de combate con porras. Con unas porras negras, con mango y que parecen acolchadas, estuvieron ensayando golpes, tácticas de defensa y ataque, enfrentándose a otros participantes del campamento; primero de forma suave, poniendo en práctica los movimientos que iban aprendiendo.

Los mensajes del vídeo de ese campamento eran muy parecidos al de este año, de tono radical: “Queremos destruir lo que hay y construir algo nuevo”, “Morir antes que claudicar”.

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