Seguridad

¿Por qué se le escapan a Francia los terroristas fichados? “Los servicios de inteligencia están colapsados”

Advertencia a España: el éxito de las iniciativas francesas para delatar radicales ha multiplicado el números de sospechosos bajo vigilancia y ha hecho imposible controlarles

Cherif Chekatt, el terrorista de Estrasburgo, tenía una 'Ficha S' de radical en las bases de datos de la inteligencia francesa.
photo_cameraCherif Chekatt, el terrorista de Estrasburgo, tenía una 'Ficha S' de radical en las bases de datos de la inteligencia francesa.

Cherif Chekatt, el autor del tiroteo en Estrasburgo que costó la vida a tres personas e hirió a otras once, estaba en el radar de la inteligencia antiterrorista francesa. A su pasado como delincuente común -con 27 detenciones en Francia, Suiza y Alemania por robo con violencia- se suma que desde hacía tiempo estaba en las listas de fichados como sospechoso de radicalización yihadista.

No es la primera vez que un yihadista fichado comete un atentado, a pesar de estar presuntamente bajo vigilancia. De hecho, es algo que se repite en múltiples ocasiones.

Merah, Aminour, los Kouachi... todos fichados

El más reciente es Khamzat Azimov, checheno, que apuñaló a cuatro personas el pasado mes de mayo en París matando a una de ellas. Estaba fichado. Mohamed Merah, de la matanza en Toulouse en 2012, Ismael Mostefai, Samy Aminour o Foued Mohamed-Aggad, autores de los atentados de Bataclan en 2015, los hermanos Kouachi, de los asesinatos de Charlie Hebdo en 2015... el nombre de todos ellos figuraba en la denominada ‘Ficha S’ de individuos potencialmente terroristas.

Chekatt también estaba fichado

Según recogen varios medios franceses, el nombre de Chekatt también figura en el ‘Fiche S’, el registro de la Direction générale de la Sécurité intérieure (el servicio de inteligencia interior).

Estos archivos se nutren de fichas de sospechosos de radicalismo. No sólo figuran potenciales yihadistas, sino también miembros de otros colectivos de riesgo como ultras de fútbol, anarquistas o ultraderechistas.

Las bases de datos que se elaboran con estos documentos pueden ser consultadas por las distintas fuerzas y cuerpos de seguridad francesas de cara a la identificación de un individuo, por ejemplo en un control de fronteras o un aeropuerto. No solo en Francia, sino también en otras fronteras Schengen.

15.000 sospechosos yihadistas fichados

En los últimos años, el número de integrantes de estos ficheros se ha disparado. Se desconoce el número oficial de ‘Fichas S’ que están registradas en este momento. En 2015, justo tras los atentados de la Sala Bataclan, el primer ministro Manuel Valls aseguró que en los registros figuraban más de 10.000 individuos sospechosos de radicalismo islamista. Según cálculos más recientes, la cifra rondaría ya los 15.000.

Las ‘Fichas S’ se ordenan en varias categorías, desde la S1 hasta la S16. No indican la gravedad o peligrosidad del individuo ni su grado de radicalización, sino que lo categorizan sobre su origen: Un S14 por ejemplo indica que es un sujeto radicalizado que viajó a Irak o Siria a combatir con el Daesh y volvió a Francia. Un retornado.

¿Cómo se sigue a 15.000 radicales?

Según el análisis de fuentes de la lucha antiterrorista española, la inteligencia francesa se enfrenta a un problema gravísimo de operatividad. En los últimos años, el gobierno galo ha puesto en marcha multitud de campañas e iniciativas para fomentar la denuncia de actitudes o actividades sospechosas que apuntan a que un individuo está en fase de radicalización.

Nació así el denominado ‘Teléfono verde’, una línea directa con los investigadores a la que pueden llamar amigos, familiares o vecinos de una persona que, por ejemplo, se haya dejado una barba inusitada hasta el momento, haya cambiado de amistades, de forma de vestir, realice comentarios sospechosos o haya intensificado su actividad religiosa.

Las autoridades analizan estas denuncias y elaboran una serie de perfiles, aceptando o descartando que el individuo esté en alguna fase del proceso de radicalización. En caso de ‘positivo’, su nombre se inscribe en los registros de la ‘Fiche S’.

Es imposible seguirles a todos

El éxito de todas las iniciativas para favorecer la delación de sospechosos ha tenido un “efecto perverso”. Los registros se han saturado y han provocado que sea “materialmente imposible seguirle la pista con cierta asiduidad a todos los sospechosos” apuntan fuentes de la inteligencia antiterrorista española. De hecho, en la práctica, “se sigue con más o menor frecuencia a un número muy pequeño del total” de esas bases de datos.

En la práctica, explican, es “como si un controlador aéreo tuviese que gestionar el aterrizaje de cientos de aviones en Barajas al mismo tiempo”. Esta sería la explicación, dicen, de por qué es tan habitual ver a “radicales fichados” como responsables de atentados. Lo que ocurre en Francia ocurre también en países como Bélgica y en menor medida Alemania y Holanda. Y “podría acabar pasando en España” advierten estas voces.

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