Seguridad

La patada a un espontáneo en el Real Madrid-Milán fue una táctica de seguridad “inaceptable”: expertos denuncian que puede incitar a la violencia

Durante el último partido de Champions League en el Santiago Bernabéu, un espontáneo saltó al césped. Un grupo de vigilantes de seguridad corrieron tras él y lograron recudirle en pleno centro del campo tras una pequeña persecución. Algunos expertos califican la intervención de “lamentable”.

Las principales críticas surgen a la hora de valorar cómo el profesional redujo al espontáneo. Los especialistas en materia de seguridad critican con dureza que le propinara una patada para impedir su avance. Con abalanzarse sobre él, explican, y más sabiendo que contaba con el apoyo de varios compañeros, hubiera bastado.

Hay también quien considera que esa actuación, “altamente violenta”, podría haber provocado una reacción en cadena de los aficionados italianos. Más teniendo en cuenta, si cabe, que en los prolegómenos ya se habían producido algunos altercados en el exterior del estadio. Esto ya ha ocurrido, apuntan, en otros países, cuando una actuación policial ha provocado una auténtica batalla campal.

El uso de la fuerza, añaden, es desaconsejable en un evento de este tipo, con grandes cantidades de público en las gradas. “Lo mejor hubiera sido un barrido efectivo, sin más”, concluyen, para no provocar ninguna lesión en el individuo ni en el vigilante.

Otros profesionales consideran que la actuación no fue desproporcionada y que el vigilante actuó sin sobrepasarse: lo hizo de manera correcta y eficaz. Una patada de este tipo a una persona que va en carrera no es una técnica inaceptable.

Estos partidarios afirman que nadie conocía cuáles eran las intenciones del espontáneo (podía haber agredido a cualquier jugador) y que lo mejor era reducirle de una forma rápida y contundente.

No obstante, la mayoría de los profesionales concluye que lo mejor hubiera sido, a la vista del resbalón, abalanzarse sobre el sujeto y bloquearlo sin emplear ningún tipo de agresividad.

Vea a continuación la escena que se produjo en el Santiago Bernabéu el pasado martes:

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