Seguridad

La fiscal Dolores Delgado ha pagado comidas a un sintecho de Madrid durante un año

Comunicó al propietario de un restaurante del distrito de Retiro que lo abonaría ella o si no lo haría Baltasar Garzón

photo_camera Dolores Delgado.

La fiscal general del Estado, Dolores Delgado, ha estado pagando la comida un día a la semana a un sintecho durante casi un año. La historia la ha contado a Confidencial Digital el propio beneficiado. 

Alberto (nombre ficticio) tiene 69 años, y es uno más de las cerca de 650 personas que en Madrid viven en la calle. Tiene su "hogar" en el distrito de Retiro, fue electricista durante gran parte de su vida pero lo tuvo que dejar, él dice que “por motivos personales”, si bien cuando puede echa una mano a los vecinos cuando tienen un problema eléctrico en casa. 

Su rutina diaria es muy elemental. Se despierta sobre las 12:00 de la mañana, y nada más abrir los ojos saluda al quiosquero y se fuma un cigarro. A lo largo del día se entretiene, o leyendo un libro, o pensando en sus cosas. 

Su situación es compleja, ya que no se puede mover mucho debido a problemas en los huesos. Y, además, achaca al estómago su falta de apetito.

Dolores Delgado 

Una de las personas que le ha ayudado últimamente es Dolores Delgado. Todo comenzó hace algo más de un año, en marzo de 2021. Un miércoles, Alberto fue a comer al Restaurante Osine, en la calle de Lope de Rueda número 44. 

Cuando se disponía a pagar, con el poco dinero que había conseguido reunir ese día, un individuo, del que después supo que era uno de los escoltas de la Fiscal General del Estado, se adelantó a abonar la factura. El agente le había reconocido de verle en la calle, sabía que se trataba de un sintecho, y decidió correr él con los gastos. 

Dolores Delgado, que también comía en el establecimiento, se percató de lo que había ocurrido, y tomó la decisión de que a partir de ese momento ella cubriría el gasto de Alberto a mediodía. 

Contactó con el dueño para pedirle que todo lo que consumiera Alberto los miércoles corría de su cuenta. Solo se aplicaría los miércoles, que es el día de la semana en que ella frecuenta el restaurante. 

Y, si no, Baltasar Garzón 

A partir de entonces, el abono se produjo cada miércoles, incluso cuando ella no comparecía. Dolores Delgado comunicó al dueño del restaurante: “Si no lo pago yo, lo paga Baltasar Garzón. Y si ninguno de los dos puede, lo paga mi secretaria y luego se lo abono”. 

 

Alberto reconoce que, “como invitaba una de las personas más poderosas del país, yo aprovechaba y comía de más”. 

Lo que solía pedir esos miércoles eran platos abundantes, como lentejas, cocido... y, por supuesto, grandes postres. 

Problema para desplazarse

La relación finalizó en febrero pasado. Motivo: el restaurante se encuentra a algo más de 200 metros del ‘hogar’ de Alberto, en la calle Narváez, y sus limitadas condiciones físicas no le permiten ya caminar tanta distancia. 

No obstante, sigue manteniendo alguna relación con Dolores Delgado quien, siempre que le ve, le pregunta por su situación y por sus necesidades. 

En cuanto al restaurante, la calle Narváez se encuentra en el distrito de Retiro, en el que también se ubica el despacho profesional de Baltasar Garzón como abogado, en el número 87 de la calle Menéndez Pelayo, no lejos de la calle Narváez.

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