Seguridad

El Gobierno aprobará por ley crear una reserva de suministros estratégicos para emergencias nacionales

Objetivo: evitar situaciones de desabastecimiento como las que se vivieron en la primera ola del coronavirus y almacenar “recursos de interés para la seguridad nacional”

Descarga de material sanitario de un A400M.
photo_camera Descarga de material sanitario de un A400M del Ejército del Aire.

La primera ola de la epidemia de coronavirus obligó a las administraciones públicas en España a lanzarse a una carrera desesperada por conseguir mascarillas, guantes, batas, respiradores y otros materiales sanitarios que escasearon en las semanas más críticas de marzo de 2020.

El Gobierno de España se ha propuesto ahora que las carencias de material no vuelvan a ser un problema ante crisis de envergadura, como la del Covid-19. Para ello está preparando una ley que establecerá qué materiales, qué recursos estratégicos debe tener España almacenados para responder a emergencias.

Así lo ha podido confirmar Confidencial Digital con el Departamento de Seguridad Nacional, es decir, el órgano de asesoramiento al Presidente del Gobierno en materia de Seguridad Nacional, que actúa como Secretaría Técnica y órgano de trabajo permanente del Consejo de Seguridad Nacional.

Al frente de esta división se encuentra el general Miguel Ángel Ballesteros. Este órgano se ubica en el Palacio de la Moncloa y se encuentra bajo la dependencia del director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Iván Redondo.

Un portavoz del departamento ha confirmado que esta área y varios ministerios están actualmente trabajando en la elaboración de borrador del Anteproyecto de Ley sobre Recursos de Interés para la Seguridad Nacional.

También participarán los gobiernos autonómicos, que podrán hacer sus aportaciones antes de que el Consejo de Ministros remita el proyecto de ley al Congreso de los Diputados para que comience su tramitación parlamentaria en las Cortes Generales. Todos estos pasos dificultan establecer cuándo podría ser definitivamente aprobada y entrar en vigor esta norma.

Materiales que faltaron en la primera ola

ECD ha preguntado el Departamento de Seguridad Nacional por los detalles de esa “Ley sobre Recursos de Interés para la Seguridad Nacional”. De momento, no se ofrece respuesta. El documento, explican, está todavía en fase de borradores “que se van modificando a lo largo del proceso de elaboración, no es lógico hablar de su contenido que no es definitivo”, añaden.

Sin embargo, Miguel Ángel Ballesteros sí facilitó algunas pistas sobre el proyecto en una entrevista publicada recientemente en la revista de la Policía Nacional, en el número 349 correspondiente al mes de diciembre de 2020.

Al director del Departamento de Seguridad Nacional le plantearon, entre otras, la siguiente pregunta: “¿Estábamos preparados para una pandemia? ¿Esta crisis nos ha desvelado alguna debilidad o fortaleza?”.

 

Miguel Ángel Ballesteros admitió que el Sistema de Seguridad Nacional que coordina su departamento concluye que “el Covid-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de disponer de catálogos de recursos de interés nacional que faciliten la gestión de la crisis con rapidez”, después de sufrir escasez de material sanitario en la primera ola.

“El mundo desarrollado se había acostumbrado a comprar en China sin establecer niveles importantes de reservas porque primaba la minimización de costes”, apuntó Ballesteros. Como consecuencia de esa experiencia, España está tratando de “establecer unos mayores niveles de reservas y crear una reserva estratégica industrial para asegurar la capacidad de producción de equipos y productos estratégicos en España”.

No concretaba qué recursos se considerarán “de interés para la seguridad nacional” en esa ley, si bien antes había mencionado las gestiones que tuvieron que realizar distintos departamentos y ministerios del Gobierno de España para importar a toda prisa material sanitario, reconvertir empresas españolas para fabricar “recursos críticos”, realizar test...

Los militares plantearon una “reserva de guerra”

En estas páginas ya se contó que analistas del Centro Conjunto de Desarrollo de Conceptos, que depende del Estado Mayor de la Defensa, propusieron en un documento crear una “reserva de guerra” -así la llamaron- de material contra el coronavirus.

Como se ha indicado, la irrupción la primera ola de contagios en marzo de 2020 obligó a movilizar a las Fuerzas Armadas para traer a España desde el extranjero, o incluso fabricar, materiales que se necesitaban urgentemente en hospitales de todo el país para evitar un colapso.

Aviones de carga del Ejército del Aire, pero también aeronaves fletadas por ministerios como el de Fomento, por gobiernos autonómicos e incluso por empresas privadas como Inditex, viajaron a China y a otros países para trasladar cargamentos con miles de mascarillas, batas, pantallas protectoras, gafas, batas, guantes, así como respiradores.

También se dio orden al Centro Militar de Farmacia de centrar toda su actividad en fabricar solución hidroalcohólica para desinfección de manos, Paracetamol 500 mg en cápsulas, el antiviral Ribavirina inyectable y el antibiótico Azitromicina 500 mg en comprimidos.

La carrera a la desesperada de esos meses provocó alzas de precios, ofertas engañosas, países que prácticamente se quitaban cargamentos unos a otros en los aeropuertos...

Para evitar esa urgencia, ya los militares analistas del Centro Conjunto de Desarrollo de Conceptos señalaron la necesidad de “asegurar la disponibilidad permanente de determinadas cantidades de materiales sanitarios y de la capacidad para producirlos”. Eso se lograría creando algo similar “a las reservas de guerra y al aseguramiento de suministros que hacen los ejércitos”. Y es que, argumentaban, “resulta crítico disponer de los recursos materiales que sirvan para contener la crisis desde el mismo instante en que aparece”.

Para ello, apostaban por aprobar un programa de subvenciones que permita “contar con un tejido industrial de interés estratégico nacional con capacidad para ser reconvertido en un corto plazo de tiempo para producir los materiales requeridos”.

De esta manera se podría “retener cierto grado de autonomía”, es decir, no depender de importaciones del extranjero.

La “gran reserva” de Alemania

En torno al mes de junio, cuando España encaraba las últimas fases del plan de desescalada, se empezó a hablar de cómo prepararse de forma adecuada para la segunda ola de la epidemia del Covid-19, que se preveía para el otoño.

El Ministerio de Sanidad anunció que se había conseguido crear “una reserva estratégica a nivel autonómico de, al menos, cinco semanas de consumo”.

Otros países europeos tomaron medidas en la misma dirección: los gobiernos de Alemania, Francia, Italia, Grecia, Portugal... se prepararon para almacenar un stock suficiente de mascarillas que les permitiera resistir las primeras semanas de la segunda ola, sin sufrir desabastecimiento.

Alemania cuenta con un proyecto más a largo plazo. El gobierno de Angela Merkel va a dedicar 1.000 millones de euros para crear una “Gran Reserva Nacional de Material Médico”, que se espera que esté lista en 2023. El objetivo es almacenar en Alemania material médico suficiente para abastecer a los hospitales del país durante seis meses ante una situación de emergencia.

No se trataría de concentrar todas esas reservas en un único punto, sino que se distribuiría en 19 lugares repartidos por el territorio alemán. Allí se conservará, sobre todo, material médico fabricado en Alemania, para evitar depender de los productos fabricados en China o en otros países extranjeros.

En España, el Ministerio de Sanidad lanzó este otoño un macrocontrato por 2.578 millones de euros para adquirir 3.700 millones de unidades de distintos productos sanitarios clave en la actual epidemia de coronavirus.

La idea era que las comunidades autónomas se adhirieran al acuerdo marco, para así canalizar las compras de material necesario.

El Consejo de Seguridad Nacional lo estudia

El proyecto del Departamento de Seguridad Nacional parece ir más allá de la actual pandemia del coronavirus y apunta a un objetivo más ambicioso: que España se prepare para los próximos años y cuente con los suministros necesarios para afrontar una crisis o emergencia grave, no sólo una epidemia u otra crisis sanitaria.

Cabe señalar que en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional de octubre de 2020 Pedro Sánchez planteó, y así se aprobó, “crear una Reserva estratégica de capacidades nacionales de producción industrial”.

Este martes 9 de marzo se volvió a reunir ese órgano, en el que se debatió sobre “la Reserva Estratégica de productos sanitarios dentro de las capacidades de la Unión Europea”, según informa el Departamento de Seguridad Nacional. No se han aportado más detalles.

Situación de interés para la Seguridad Nacional

La Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional, que precisamente regula el Sistema de Seguridad Nacional que coordina el departamento del general Ballesteros, ya apuntaba en esta dirección.

Esa ley contempla lo que se denomina “situación de interés para la Seguridad Nacional”, es decir, “aquella en la que, por la gravedad de sus efectos y la dimensión, urgencia y transversalidad de las medidas para su resolución, requiere de la coordinación reforzada de las autoridades competentes en el desempeño de sus atribuciones ordinarias, bajo la dirección del Gobierno, en el marco del Sistema de Seguridad Nacional, garantizando el funcionamiento óptimo, integrado y flexible de todos los recursos disponibles, en los términos previstos en esta ley”.

En esa misma norma se regula la “contribución de recursos a la Seguridad Nacional”, cuya organización recae en el Consejo de Seguridad Nacional del que forman parte el presidente del Gobierno, los vicepresidentes, numerosos ministros, el director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD)...

A propuesta del Consejo de Seguridad Nacional, el Consejo de Ministros “procederá a aprobar un catálogo de recursos humanos y de medios materiales de los sectores estratégicos de la Nación que puedan ser puestos a disposición de las autoridades competentes en la situación de interés para la Seguridad Nacional”.

La elaboración de este catálogo, que encaja con el inventario que señalaba Miguel Ángel Ballesteros, “se realizará en coordinación con lo previsto en los catálogos sectoriales existentes en el conjunto de las Administraciones Públicas. A dichos efectos, las Comunidades Autónomas elaborarán los correspondientes catálogos de recursos en base a sus propias competencias y a la información facilitada por el Gobierno, los cuales se integrarán en el mencionado catálogo”.

El material se actualizaría periódicamente, “y, en todo caso, cada vez que se revise la Estrategia de Seguridad Nacional, de acuerdo con los nuevos riesgos y amenazas”. La última estrategia se aprobó en 2017 y ya se está elaborando un nuevo documento para sustituirla.

Una vez que se apruebe el listado de recursos, según la ley “los componentes del Sistema de Seguridad Nacional establecerán las directrices y procedimientos para capacitar a personas y adecuar aquellos medios e instalaciones, públicos y privados, en caso de necesidad. A estos efectos, se elaborarán los planes de preparación y disposición de recursos para la Seguridad Nacional”.

Aunque precisamente se está elaborando una nueva versión, la Estrategia de Seguridad Nacional menciona algunas de las amenazas que más preocupan a las autoridades españolas: los conflictos armados, el terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva, los ciberataques, la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas y de las fuentes de energía, las emergencias y catástrofes, así como las epidemias y pandemias.

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