Seguridad

‘El Lobo’, Mikel Lejarza, da la sorpresa dejándose ver por vez primera en un acto público

El más famoso infiltrado en ETA intervino y se dejó fotografiar durante la presentación de su libro ‘Secretos de confesión’, escrito con Fernando Rueda

Mikel Lejarza, 'El Lobo'.
photo_camera Mikel Lejarza, 'El Lobo'.

Mikel Lejarza, ‘El Lobo’, el más famoso infiltrado en la banda terrorista ETA, que por eso le condenó a muerte, se dejó ver por vez primera en público ayer, en la presentación de lo que parece será su último libro, ‘Secretos de confesión’, escrito con Fernando Rueda.

El libro es continuación de otro anterior, ‘Yo confieso’, un éxito editorial, en el que relataba su papel en la lucha contra ETA, cuando, tras infiltrarse en la banda, logró la desarticulación y detención de la dirección etarra. Por ese motivo, los terroristas tenían destinada una bala a acabar con su vida.

Desde aquella operación, ocurrida hace ahora 50 años, ‘El Lobo’ ha vivido en la oscuridad, cambiando de aspecto, de identidad y de domicilio constantemente, para evitar ser localizado por los etarras y así salvar la vida.

Quienes lo enrolaron le pusieron ese nombre porque -le dijeron- si la operación sale bien tendrás que esconderte como los lobos y estar siempre huyendo. No ha votado nunca, porque no se puede empadronarse en ningún sitio.

Con siete guardaespaldas

Nunca se habían visto imágenes de Mikel Lejarza hasta ayer, cuando, por sorpresa, se personó en el acto de presentación del libro, con una gran barba negra postiza, bigote, peluca también negra, y unas grandes gafas de sol.

La entrada de ‘El Lobo’ resultó espectacular, porque lo hizo acompañado de hasta siete guardaespaldas, ellos mismo con mascarillas de color azul oscuro, en cuya parte superior se veía una franja con los colores de la bandera nacional. 

Los guardaespaldas, con pinganillo en la oreja y micrófono en la solapa de la chaqueta, se situaron alrededor de la mesa, a los lados, y en todo momento mirando al público. Se pidió a los presentes que, por motivos de seguridad, nadie se levantara.

Igualmente, se habían tomado medidas previas, consistentes en que todas las personas que asistían al acto se habían acreditado antes y confirmado su identidad.

Soy ‘El Lobo’

A lo largo de su intervención, Mikel Lejarza contó que en algunos ámbitos cercanos a ETA se afirma que él no es el verdadero ‘El Lobo’, diciendo que lo habían matado. Lejarza desmontó esas teorías, sostenidas también -dijo- por algún periodista vasco, que afirma que ‘El Lobo’ es una invención de la Policía.

Después de la desarticulación de la dirección de ETA, Lejarza quedó “quemado” como agente del servicio de inteligencia, por lo que desde entonces trabajó como “agente negro”, en encargos y cometidos variados, como por ejemplo la llamada “Operación Godó”, de espionaje y vigilancia al presidente del Grupo Godó.

ETA sigue

‘El Lobo’ afirmó que ETA no se ha disuelto sin más, sino que, dirigiéndose a los miembros de la Guardia Civil y de la Policía Nacional presentes, aunque de paisano, dijo: “Sois vosotros los que habéis acabado con ETA”.

 

Añadió, no obstante, que “la simiente sigue ahí”. Los etarras pueden viajar por España con toda libertad, ir de un sitio a otro, pueden estar en el poder, y hasta nos pueden gobernar, pero yo no puedo marchar al País Vasco y vosotros no podéis ir con uniforme allí. “No se ha acabado ETA”.

En cuanto a los que han abandonado ETA, dijo que son pocos los etarras arrepentidos. Muchos no lo han hecho por miedo, y otros lo han dicho por las prebendas que reciben, pero son muy pocos lo han hecho de verdad. “Alguno hay”.

Habló de las víctimas de ETA contabilizadas oficialmente, para añadir que sigue habiendo atentados sin aclarar, y que tampoco se han tenido en cuenta otras víctimas: los guardias civiles y policías destinados en el País Vasco que se suicidaban porque no conseguían sobrellevar la presión y aquel tipo de vida.

Quitarle de en medio

Reveló que en algún momento “el Servicio” (el CESID) se planteó “quitarme de en medio”. No tanto pegarle un tiro, pero si dejar que muriera. Durante el tiroteo con etarras en Madrid tras el cual ‘El Lobo’ tuvo que desaparecer, un jefe del servicio llegó a comentar: “El Lobo, si se pierde... como si fuera un etarra más”. 

Otro le contó que habían echado a suerte si lo hacían o no, y que salió que no. Eso sí, le enviaron a lugares complicados y peligrosos, como ocurrió en el caso de una misión en Argelia.

Relató que tenía mal recuerdo de uno de los directores del CESID, Javier Calderón. “Calderón dijo que yo era un juguete roto”. 

Recordó a los agentes del CNI que murieron en Irak, precisamente en esa misma fecha, 29 de noviembre de 2003. Los padres de otro agente del CNI asesinado en Irak el 9 de octubre de ese mismo año, José Antonio Bernal, estaban presentes en la sala.

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