Seguridad

Ni móviles ni vítores en las pruebas físicas de la Policía Nacional

La Escuela de Ávila endurece los controles para evitar que se grabe y se difunda la carrera de 1.000 metros al aire libre, como sucedió hace un año

Policia nacional.
photo_cameraPolicia nacional.

La Policía Nacional se pone firme en las pruebas físicas de la oposición de acceso... pero con los “espectadores” que siguen desde las gradas de la Escuela Nacional de Policía (Ávila) los ejercicios de los opositores.

Este año, como en años anteriores, la misma convocatoria de las oposiciones publicada en el BOE estableció que “la carrera de 1.000 metros sí será pública, al desarrollarse en pista al aire libre. No se permitirá su grabación por medio audiovisual alguno al poder afectar a la seguridad, al derecho a la intimidad personal y la propia imagen de los intervinientes”.

Confidencial Digital ha podido recabar el testimonio de familiares de aspirantes a ingresar en la Policía Nacional, que explican que este año los agentes encargados de la organización de las pruebas se han mostrado mucho más estrictos en ese punto de no grabar la carrera, así como en reprimir las muestras excesivas de apoyo durante la carrera.

Problemas en la carrera al aire libre

Las pruebas físicas, que se iniciaron en septiembre y se siguen desarrollando a lo largo del mes de octubre, se celebran en las instalaciones de la escuela en Ávila. Una parte de los ejercicios se realiza en un polideportivo, cubierto, en el que sólo pueden acceder los opositores y los examinadores.

Pero en la carrera de 1 kilómetro, que tiene lugar en la pista de atletismo, se permite que familiares y acompañantes puedan seguirla desde las gradas.

Fuentes oficiales de la Escuela Nacional de Policía señalan que hace unos años se fueron acumulando los problemas, en muchos casos faltas de educación que se quisieron cortar de raíz: “Algunos familiares, al animar, decían cosas despectivas de otros que corrían con sus hijos, parejas... Además, el ruido molestaba a quienes estaban calentando mientras otros corrían”.

Eso en lo que respecta a las muestras de ánimo excesivas. Sobre la prohibición de grabar, por ejemplo en 2018 se desató cierta polémica al difundirse por Internet un vídeo de la carrera de 1.000 metros grabado desde la grada. Una de las opositoras presentó una queja por haber permitido la escuela que se le grabara sin su consentimiento.

Controles y advertencias

Aunque ya desde hace algunos años se toman medidas, este año especialmente se ha detectado un celo especialmente riguroso en la academia de Ávila para evitar estos problemas.

A los familiares que se sitúan en las gradas se les está avisando, por parte del personal de la Escuela Nacional de Policía, que está completamente prohibido grabar la prueba. “Para respetar el derecho a la imagen de cada opositor”, apuntan fuentes oficiales de la escuela.

Otras fuentes apuntan que este año ha habido casos en que los policías que estaban allí controlando el desarrollo de la carrera se han acercado a algunos espectadores para hacerles un aviso: o bien guardaban de inmediato el móvil, que habían sacado de pronto, o bien dejaban de gritar para animar a su familiar que se examinaba. En ambos casos, o seguía las instrucciones, o tendría que marcharse de la grada.

Hace un par de años, ya una persona fue expulsada por sacar el móvil. Este año, ECD tiene constancia al menos de que en algún caso los vítores excesivos provocaron que varios padres fueran advertidos de que iban a ser expulsados si no paraban.

“La orden de no grabar también se da por seguridad, para que no se difundan los rostros de muchos policías que aparecerían en las imágenes”, apuntan fuentes policiales.

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