Seguridad

Otra vez hoteles (y riesgo de escraches) para los policías desplazados a Cataluña

Dos grupos de antidisturbios han sido alojados en establecimientos como los que sufrieron acoso independentista en 2017

Antidisturbios de la Policía Nacional, en un punto de votación el 1-O.
photo_cameraAntidisturbios de la Policía Nacional, en un punto de votación el 1-O.

Los policías nacionales desplazados a Cataluña para reforzar la presencia del cuerpo ante la previsible movilización del independentismo este otoño vuelven a los hoteles. Se repite así, en parte, el patrón de la “Operación Copérnico” de 2017, cuando decenas de agentes se alojaron en establecimientos privados en municipios catalanes.

Entonces, después del referéndum del 1-O y de las cargas policiales en puntos de votación cuando la Policía y la Guardia Civil acudieron a requisar las urnas, las amenazas, los escraches en la puerta, el ruido por las noches y las presiones a los hoteleros llevaron a que los agentes tuvieran que marcharse de algunos hoteles, por ejemplo en Pineda de Mar, en Calella (Barcelona) y en Reus (Tarragona).

Ahora se ha vuelto a ese modelo, alternativo pero también en parte complementario al de colocar a los agentes en cuarteles como el de El Bruc (del Ejército de Tierra, en Barcelona), como se hizo en verano. Los problemas con el agua soliviantaron a los policías y guardias civiles allí alojados, hasta que se solucionaron.

Problemas en Calella

Confidencial Digital ha podido confirmar, por tres fuentes distintas de la Policía Nacional, que desde hace unas semanas al menos dos grupos de las Unidades de Intervención Policial (UIP) enviados desde fuera de Cataluña han sido ubicados en un hotel en Castelldefels.

Hace unos años, cada vez que la Policía Nacional, principalmente, enviaba refuerzos a Cataluña desde otros lugares de España, buscaba alojamiento a esos agentes en hoteles de Calella, un municipio costero a unos 55 kilómetros al norte de la ciudad de Barcelona. Allí, los policías se alojaban en varios establecimientos hoteleros, e incluso contaban con una especie de “aparcamiento” en un descampado de Calella en el que estacionaban los furgones.

Sin embargo, las autoridades municipales dejaron de respaldar esta presencia, y se produjeron distintos conflictos en Calella en torno al 1-O: denuncias vecinales contra policías que discutieron en un bar con el dueño, e incluso escraches al que algunos guardias civiles respondieron cargando con sus porras extensibles, de noche y vestidos de paisano.

Ahora la Policía ha optado por Castelldefels. Es también un municipio costero, en este caso al sur: está más cerca del centro de Barcelona, a 25 kilómetros y unos 20 minutos por carretera, lo que permitiría a los antidisturbios llegar rápidamente al centro de la capital catalana en caso de ser necesario.

Las ventajas de Castelldefels

Las fuentes policiales consultadas por ECD -que conocen el hotel en concreto, pero no revelan el nombre para evitar problemas como los de 2017- explican que por el momento la situación es de tranquilidad para los agentes que están alojados en ese hotel de Castelldefels.

Rondan el centenar, ya que son dos grupos de las UIP, que en teoría cuentan cada uno con 50 efectivos pero que por bajas suelen tener algunos menos.

De acuerdo con policías conocedores del despliegue, se ha previsto que no haya algaradas ante el hotel. La elección de Castelldefels no es casual, ya que se trata de un municipio donde el independentismo no tiene la hegemonía política que goza en otros lugares.

Actualmente gobierna el PSC, con María Miranda, que llegó a un pacto con ERC y Movem Castelldefels-En Comú-Podem. Los socialistas han dominado el ayuntamiento casi siempre desde la Transición, sin embargo entre 2011 y 2015 gobernó el Partido Popular, con Manuel Reyes.

En las pasadas elecciones municipales, el PP fue el partido más votado con el 29,28%, seguido por el PSC con el 20,12%, la candidatura de Podemos con el 16%. ERC quedó con el 15% y Junts per Catalunya con el 5,65%, mientras que Ciutadans tuvo el 6,58%. Por tanto, el independentismo no cuenta con mucha fuerza en Castelldefels, lo que hace menos probable una reacción social contraria a la presencia de policías nacionales.

Por el momento, como se ha dicho, no ha habido incidentes por el alojamiento de policías nacionales de refuerzo en Castelldefels. Además, los agentes que han pasado por allí destacan la colaboración de la Guardia Urbana del municipio para gestionar el estacionamiento de los furgones policiales de las UIP.

Apreturas en El Bruc

Desde hace años los relevos de unidades antidisturbios de la Policía Nacional (UIP) y la Guardia Civil (GRS, Grupos de Reserva y Seguridad) son constantes en Cataluña. Pero en fechas especiales aumentan en número de forma importante, y es lo que está ocurriendo en las últimas semanas ante el anunciado aumento de la tensión por las movilizaciones independentistas ante la próxima publicación de la sentencia del Supremo sobre los líderes del procés encausados.

Como se ha indicado antes, en los meses de verano policías y guardias civiles fueron enviados al cuartel de El Bruc. Además, en años anteriores se buscó alojamiento a los agentes de refuerzo en otras instalaciones militares como el acuartelamiento de Santa Eulalia en Sant Boi de Llobregat (Barcelona), y en la comandancia de la Guardia Civil en Sant Andreu de la Barca.

Con el alojamiento en cuarteles se evitaba la posibilidad de presión independentista. Sin embargo, en casos como el reciente de El Bruc se llegó a ciertas incomodidades por la alta presencia de agentes en la zona no ocupada por los militares. “Un grupo o dos en El Bruc sí caben, pero cuatro o cinco ya es un caos”, explican agentes que han pasado por allí.

De ahí que se haya optado por hoteles de nuevo. Así se ubican policías nacionales de las UIP que son enviados en relevos de dos semanas a reforzar la presencia policial en Cataluña. Estos antidisturbios llegan a esta comunidad procedentes de las bases de Madrid, Zaragoza, Valladolid, La Coruña y Oviedo, principalmente.

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