Seguridad

Los secretos de la entrada de cocaína en España: 30.000 euros a un guardia civil por hacer la vista gorda en el puerto de Algeciras

Basta con no inspeccionar un camión del que le han dado los datos. Españoles, marroquíes, funcionarios y familias completas son detenidos en operativos que encuentran millones de euros escondidos en casas

Contenedores apilados en el Puerto de Algeciras en una imagen con los colores invertidos .
photo_camera Contenedores apilados en el Puerto de Algeciras en una imagen con los colores invertidos .

El mensaje es muy claro: “Sobre las cuatro de la tarde saldrá el camión del puerto en dirección Málaga, un Renault con placas españolas, y el conductor lleva una sudadera verde con un gran logo de Nike”. El guardia civil de Algeciras solo tiene que hacer lo mismo que con tantos otros vehículos cuya carga decide no inspeccionar. 

Cuando lo ve, el agente le da paso con la mano, casi sin mirarlo. Actuará igual con el siguiente y con el otro. Se forma una fila de cabezas tractoras con contenedores en el control de salida del puerto y resulta plenamente justificable no inspeccionar la mercancía de todos ellos. 

Cuando acaba su turno, ya de noche, el funcionario vuelve a casa, abre la cancela de su adosado en San Bernabé y, junto a una maceta del patio, está, en efecto, la caja de zapatos que le habían prometido. Dentro hay 30.000 euros.

Salvar la cocaína

Ese guardia civil es solo uno de los eslabones de la cadena de obstáculos que ha de salvar la cocaína en su periplo desde las artesanales plantas de procesamiento de la hoja, en Sudamérica, hasta la puerta trasera de una discoteca de Ámsterdam. 

A su paso irá dejando un reguero de billetes grandes, pero también, a corto o medio plazo, una lista de detenidos y condenados, de carreras arruinadas, familias destruidas y, en algunos casos, asesinatos atroces.

La puerta, Algeciras

Algeciras se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada de la coca en Europa

Hace décadas que los productores colombianos encontraron en los contrabandistas de tabaco de la frontera gallego-portuguesa a unos socios perfectos con los que compartían idioma y hasta carácter. 

Después, la presión policial en Galicia desmanteló varias mafias y desplazó el tráfico hacia los grandes puertos del sur de España; en especial, al de Algeciras, el primero de todo el Mediterráneo.

Cuatro millones de contenedores

El puerto es una auténtica selva de buques en movimiento, grúas y operarios, por el que se mueven al año más de cuatro millones de contenedores: un sitio perfecto para introducir una sustancia cuyo precio en la calle supera los cincuenta euros el gramo.

Además, de cada kilo de cocaína pura que entra salen tres o cuatro al mercado de coca adulterada con cafeína, analgésicos o simple polvo de tiza. La droga pasa por varias manos antes de llegar al consumidor. El camello suele ser el que le añade los componentes más peligrosos para la salud.

Un camión ‘premiado’

Los detalles los ofrece un alto mando policial que ha pasado varios años combatiendo el narcotráfico en el Campo de Gibraltar. “Esos 30.000 euros se cobran por hacer la vista gorda a un contenedor de hachís, o por uno premiado, es decir, un cargamento de caballas congeladas o camisetas con un paquete de cocaína pura en su interior”. 

Si el contenedor va entero lleno de coca, entonces las cantidades que reparten los traficantes entre los agentes implicados son mucho mayores”. 

Solo eso puede explicar que tantos agentes de la ley, empresarios y trabajadores portuarios caigan en la trampa. Un sargento de la Guardia Civil al que se ha dirigido el Confidencial Digital dice textualmente: “Ellos saben a quién dirigirse. Huelen a las personas corruptibles”.

Y por el Estrecho

El contenedor o el camión no son las únicas vías de entrada de la coca. Buena parte de la mercancía con destino al consumidor europeo es introducida a través de Tánger y Casablanca

Allí se esconde hasta el momento adecuado, y partirá en pesqueros hacia áreas próximas al Estrecho de Gibraltar. Usan las mismas rutas y logística que ya existían para el hachís. 

Lanchas planeadoras o motos de agua recogen los paquetes y los transportan hacia el punto de entrega acordado, en el litoral de Algeciras, San Roque o La Línea de la Concepción. Allí, una colla, orquestada como un equipo de boxes de Fórmula 1, recibe la mercancía de la embarcación y la introduce en un 4x4, que parte a toda velocidad hacia un escondite seguro, en alguno de los barrios complicados de la zona.

Chantaje y venganzas

No es solo dinero lo que mueve este caro alcaloide: corrupción, chantaje y venganzas son otras caras de la moneda… 

Este es un negocio que, como todos, da lugar a conflictos continuos entre las partes y, para resolverlos, a falta de justicia, todo es válido. México, con 34.000 asesinatos relacionados con la droga solo en 2019, es un buen ejemplo de las consecuencias sobre el territorio del negocio de la cocaína cuando jueces y policías no hacen bien su trabajo.

Operación Jumita

La última y reciente intervención policial en el entorno del puerto de Algeciras, la Operación Jumita, ha arrojado de momento un saldo de 28 detenidos. En dos viviendas se han encontrado 16 millones de euros

Entre los que han sido puestos a disposición judicial hay un respetable veterinario del Puesto de Inspección Fronterizo, tripulantes de gabarras de suministro a buques fondeados, un conocido propietario de un despacho transitario que anuncia en su web almacenes de depósito temporal, un conocido empresario de un despacho transitario que anuncia en su web almacenes de depósito temporal, un destacado empresario de la chatarra, su esposa y su hijo, un coordinador de la terminal de contenedores de Maersk, un funcionario de Aduanas, un vecino marroquí de El Rinconcillo que estaba estrenando un Q5, el anterior concejal de Playas…

“Ya no puedes marcharte”

El guardia civil de la caja de zapatos contó que intentó un día desvincularse del barrizal en el que estaba ya metido hasta los ojos. Había cancelado su hipoteca, se había hecho varios viajes a Euro Disney, y tenía suficientes reservas en efectivo bajo el colchón para pagar las carreras de sus hijos. 

“No, ya no puedes marcharte. Eres de los nuestros”, fue la contundente respuesta que recibió de unos desconocidos a los que encontró sentados en la salita de estar de su adosado de San Bernabé el mismo día que anunció a su único narcoenlace que había tomado la decisión de dejarlo todo. “Una vez que te pasas al lado oscuro, ya no puedes levantarte de la mesa y marcharte”, ha dicho.

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