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¿Eduardo Madina o Pedro Sánchez para liderar el PSOE?

Los candidatos a liderar el PSOE: Madina, Alberto Sotillos, Pedro Sánchez y Pérez Tapias.
photo_cameraLos candidatos a liderar el PSOE: Madina, Alberto Sotillos, Pedro Sánchez y Pérez Tapias.

Desde la abdicación real y la eliminación de la selección de fútbol en Brasil se ha hablado mucho de “renovación generacional”. Esta tendencia salpica también a los partidos políticos: en el PSOE buscan un líder que recupere el prestigio perdido en los últimos años. Eduardo Madina y Pedro Sánchez se perfilan como principales candidatos. Pero, ¿cuál de los dos es el más adecuado?

Tras la dimisión de Rubalcaba ha empezado en el PSOE una especie de 'Juego de Tronos' por la secretaría general. Las luchas mediáticas, conspiraciones internas y búsqueda de apoyo de las distintas “familias” (los barones regionales) están a la orden del día. El nuevo líder saldrá elegido en el congreso extraordinario que el partido ha convocado para julio.

Dos candidatos principales

Pedro Sánchez nació en Madrid en 1972. Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid. Casado y con dos hijas, siempre ha tratado de combinar su vocación política con la docencia: desde 2008 es profesor de Estructura Económica e Historia del Pensamiento Económico en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Empresariales de la Universidad Camilo José Cela. Es diputado por Madrid en el Congreso de los Diputados

Eduardo Madina es de Bilbao y tiene 38 años. Se licenció en Historia Contemporánea por la Universidad de Deusto. En 2002, una bomba lapa colocada debajo de su coche por la banda terrorista ETA le causó graves lesiones. En el año 2012 fue elegido entre los 192 jóvenes más destacados del mundo por el Foro De Davos (World Economic Forum), dentro del programa de jóvenes líderes mundiales.  Desde 2009 es secretario general del Grupo Parlamentario Socialista  en la Cámara Baja.

A día de hoy, ninguno de los dos se ha pronunciado públicamente sobre cuestiones concretas de su programa. ECD ha querido conocer mejor el perfil político e ideológico de ambos candidatos, contactando con tres reconocidos periodistas políticos del país: Ignacio Camacho, Paloma Cervilla y Fernando Ónega.

El columnista Ignacio Camacho considera que los dos candidatos parten con un gran defecto de equipaje: ninguno tiene experiencia administrativa, ni de gestión que los avale como buenos líderes políticos.

A Pedro Sánchez lo enmarca dentro del discurso más tradicional del PSOE: el dirigido a una clase media de izquierdas. Madina, por su parte, supondría un giro más a la izquierda que podría causar algunas discrepancias dentro del partido.

Eduardo Madina ha sido identificado siempre como un político radical dentro de los socialistas. Camacho cree que los prejuicios anti PP de Madina sitúan a Pedro Sánchez como el candidato con más capacidad de diálogo con la derecha. En un tiempo en el que se auguran cambios importantes, la aptitud para empatizar con otras fuerzas políticas es importante.

Ignacio Camacho advierte: ojo con Pérez Tapias. El veterano diputado socialista también está en la lucha por el liderazgo del partido. Aunque sus posibilidades de ser elegido como secretario general sean mínimas, puede salir muy reforzado del congreso.

Paloma Cervilla imagina un hipódromo en el que el caballo de Madina, por llevar más tiempo al pie del cañón, ha salido con ventaja. Sin embargo, a medida que avanza la carrera, va perdiendo fuelle, mientras que el recién llegado Pedro Sánchez recorta distancias.

Parece que la intención de Sánchez es recuperar la esencia del PSOE, el tradicional voto de izquierdas. Para Cervilla, Eduardo Madina, en su afán por acercarse a una izquierda menos moderada, mantiene en su discurso la línea que ha desintegrado al PSOE.

Destaca la importancia del “sentido de Estado” como cualidad de un buen dirigente político. En su opinión, Pedro Sánchez gana la partida a Madina en este aspecto por su mayor moderación y capacidad para consensuar distintos intereses políticos, también dentro del propio partido.

Madina arrastra en su currículum una serie de declaraciones polémicas (en 2003 calificó a Bush de “asesino”) que, para Paloma Cervilla, casan poco en la figura de un futuro líder. A Pedro Sánchez se le intuye un mayor respeto institucional.

Para Fernando Ónega, el hecho de que Pedro Sánchez llegue a establecer un mayor diálogo con la derecha puede ser utilizado en su contra. Frente a esto,  un discurso de izquierda más contundente como el que adopta Madina tiene intención de recuperar el voto emigrado a grupos políticos emergentes.

El periodista lucense cree que todavía hoy persiste uno de los dramas socialistas más controvertidos: la lucha de corazón e intereses. El choque entre los ideales teóricos y una realidad necesitada de pragmatismo se ajusta más al perfil moderado y ecléctico de Pedro Sánchez.

Susana Díaz, latente

En lo que todos coinciden es en la presencia en la sombra de Susana Díaz. Aunque se haya querido alejar de esta primera batalla, su influencia sobre los militantes andaluces será determinante para la elección del nuevo líder socialista. Quien consiga el apoyo de Susana, tendrá una ventaja importante.

Se ha dicho que una de las razones por las que Susana Díaz no se presenta como candidata es el miedo a un rival fuerte como Madina. Por eso, parece que la líder andaluza se decantará por Pedro Sánchez. El reciente apoyo mostrado por los socialistas sevillanos en la presentación del diputado madrileño viene a confirmar esta teoría.

Posibilidad de bicefalia

Del congreso extraordinario convocado para julio saldrá elegido el nuevo líder el partido. Otra cuestión es quién será el candidato a la presidencia del Gobierno. Los dos puestos puede ocuparlos una misma persona, o no.

No sería la primera vez que el PSOE se encuentra en situación de bicefalia. Antes de las elecciones del año 2000, Almunia ejerció de secretario general mientras que Borrell fue candidato a las generales. El resultado: mayoría absoluta del PP.

Separar el liderazgo del partido de las elecciones puede ser hasta contraproducente si las dos figuras no se llevan bien (como ocurrió con Almunia y Borrell). Por eso, las generales entran en los objetivos de ambos candidatos a la secretaría general.

 
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