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Por qué la Navidad de este año será una de las más tristes

La Navidad de este año será una de las más traumáticas que vivan los españoles, consideran los psicólogos. A la pérdida de poder adquisitivo se suma, como factor de depresión, los pequeños traumas típicos de estas fechas como la melancolía o el estrés. El resultado: un nuevo trastorno navideño causado por la crisis, que puede llegar a provocar cuadros de ansiedad o incluso depresión.

La Navidad 2011-2012 será una de las más traumáticas que vivan los españoles: es la conclusión a la que han llegado numerosos Colegios Oficiales de Psicólogos. Este año la pérdida de poder adquisitivo se suma, como factor de depresión, a los pequeños traumas típicos de la Navidad como la melancolía o el estrés. El resultado: un nuevo trastorno navideño causado por la crisis, que puede llegar a provocar cuadros de ansiedad o incluso depresión.

La crisis 'duele' más en Navidad

Los expertos explican que no se trata exactamente de un fenómeno nuevo, aunque afirman que será estas Navidades cuando deje de ser una afección marginal para afectar a un gran porcentaje de la población. “Para explicarlo de un modo sencillo: habrá mucha más gente que este año no pueda comprar un juguete a su hijo”, resume una psicóloga experta en crisis y ansiedad.

Los psicólogos advierten que más del 80% de la población percibirá a lo largo de la Navidad alguno de estos 'síntomas', aunque en muy pocos casos se llegará a un tratamiento clínico del problema. “Es poco probable que concluya en una depresión profunda, a menos que la situación de la persona sea realmente muy precaria”, tranquiliza la experta.

Los síntomas: impotencia y sensación de inutilidad

Mucha gente sentirá episodios de tristeza o melancolía, o incluso impotencia e inutilidad frente a sus seres queridos. Esto sucede cuando un individuo “no puede dar a su entorno lo que le gustaría dar; en este caso será económicamente incapaz”.

Los momentos más críticos se vivirán en los días previos a las grandes celebraciones: Noche Buena/Papa Noel, Año Nuevo y la noche de reyes, aunque los 'síntomas' pueden seguir manifestándose incluso hasta mediados del mes de febrero.

Las madres serán las más afectadas

Sufrirán más quienes hayan experimentado una pérdida brusca de poder adquisitivo, en especial las familias de clase media con hijos. Las mujeres serán las más propensas “debido a cómo les afectan los cambios hormonales, y en el caso de las madres debido al estrecho lazo de protección que les une al hijo y al bien estar de la familia”.

Otro perfil de afectados estará compuesto por jóvenes empresarios y emprendedores. En su caso el problema no será tanto la capacidad adquisitiva como la incertidumbre laboral y empresarial causada por la crisis.

Durante los meses de diciembre y enero, y de forma más específica en la noche de fin de año, los españoles tienden a hacer 'balance de lo bueno y malo' del año. El resultado negativo de esta evaluación llevará en muchas ocasiones a un estado de ansiedad que puede agravarse.

El 'bombardeo' de publicidad genera aún más frustración

Los psicólogos explican que “en este tipo de situaciones el entorno contribuye a generar desazón en los individuos”, de manera que los momentos señalados como 'importantes' en el calendario, “provocan que todo aquello que suceda en dichos momentos sea también percibido como más importante de lo normal”.

La avalancha de anuncios publicitarios “conforma una presión social orientada a la compra. Hace ver que hay algo, que en ese momento es deseable pero inalcanzable; en este caso porque la crisis obliga a reducir gastos”.

La publicidad se presenta en estas fechas como un 'quiero y no puedo' que, unido a la “auto- obligación de estar feliz, porque son fechas familiares, festivas, etc, puede provocar una crisis también en el ánimo”.

Entre los distintos expertos de los Colegios Oficiales de Psicólogos no hay consenso absoluto. Algunos profesionales aseguran que cada vez habrá más casos de depresión navideña, mientras otros señalan como tendencia más probable la “progresiva adaptación del individuo a un nuevo hábito de consumo acorde con la crisis económica que se vive”, que le permitirá “reasumir sus aspiraciones respecto a su capacidad adquisitiva”.

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