Te lo aclaro

¿Sobran diputados?

Lo acaba de proponer Esperanza Aguirre: reducir el número de diputados como medida de ahorro. También lo dijo Mariano Rajoy en la última campaña electoral. La iniciativa lograría una elevada aceptación ciudadana, pero favorecería a los dos partidos mayoritarios.

6 de octubre de 2011. Convención Nacional del PP previa a la campaña electoral que llevaría a Mariano Rajoy a la presidencia del Gobierno. El líder de los populares proponer la limitación de mandatos para los dirigentes políticos y una reducción drástica de diputados en las Cortes Generales, los parlamentos autonómicos y las corporaciones locales. Dijo que algunos ciudadanos se lo habían propuesto por la calle y él había recogido de esta forma el guante.

Ahora Esperanza Aguirre ha recuperado esta posibilidad y ha afirmado que reducirá a la mitad el número de diputados en la Comunidad de Madrid. Dice que ahorrará 33 millones de euros.

Estas propuestas gozan de una enorme popularidad entre la ciudadanía, que suele ver a los diputados y senadores como una casta privilegiada, totalmente despegada de la ciudadanía. Pero, ¿sería posible reducir el número de parlamentarios?

-- En primer lugar, hay que tener en cuenta que una drástica reducción de sus señorías necesitaría obligatoriamente la reforma de la Constitución. En relación al Congreso, la Carta Magna establece que los miembros de la Cámara Baja no pueden ser menos de 300, ni más de 400. Por tanto, la reducción solo podría ser a día de hoy de 50 parlamentarios: hasta los 300.

-- La reducción de diputados perjudicaría a los partidos minoritarios y favorecería a PP y PSOE. Es decir, aumentarían las diferencias de escaños entre los dos grandes y los menores. Se agravaría aún más el valor de un voto de un habitante de una gran provincia en relación a los ciudadanos de las pequeñas. La diferencia podría ser de hasta 5 votos. Es decir, un voto de La Rioja podría equivaler a las papeletas de hasta cinco votantes de Madrid y Barcelona.

De esta forma, las provincias más pobladas, donde se concentra la mayor parte de los votos hacia los partidos mayoritarios, aumentarían su representación en detrimento de las pequeñas. Habría, por tanto, menos diputados, pero mayor porcentaje de populares y socialistas.

Esta circunstancia fue defendida por dos de los partidos minoritarios. Recientemente, Izquierda Unida y UPyD solicitaron en el Congreso elevar a 400 el número de escaños. Contaban con el visto bueno del Consejo de Estado. Su petición no fue tenida en cuenta.

-- Con menos diputados, la consecuencia directa sería el incremento del bipartidismo. De hecho, hay que destacar que la propuesta de reducir el número de diputados solo ha partido de dirigentes del PP. Ningún socialista se ha pronunciado al respecto. Hay expertos, incluso, que apuntan que la derecha siempre sale beneficiada de estas decisiones.

-- El Congreso no es, por tanto, la mejor cámara para reducir el número de representantes. Antes habría que acabar con las diputaciones o con las ventajas de las que gozan algunos ayuntamientos.

En conclusión, una reducción del número de diputados reforzaría el bipartidismo y haría más injusto el actual sistema electoral. La solución sí que sería profesionalizar aún más la labor de sus señorías, premiando la calidad. Es decir, hay que elegir a los mejores. Así, la clase política ganará en credibilidad y confianza.

Otra medida para conseguir que los diputados tengan una mejor aceptación pública es la de promover una mayor democracia interna en los partidos. ¿Cómo? Evitando en la medida de lo posible las órdenes de votar en bloque y dejando una mayor libertad a sus señorías para levantar la mano o pulsar un botón solo cuando lo consideren oportuno, y no cuando lo ordene el jefe de filas. Pero eso ya solo depende de los partidos.

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