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¿Aún se puede parar la tercera ola del coronavirus?

La ministra de Política Territorial, Carolina Darias y el ministro de Sanidad, Salvador Illa en rueda de prensa tras la Reunión del Comité de seguimiento del coronavirus en el Complejo de la Moncloa / EP
photo_camera La ministra de Política Territorial, Carolina Darias y el ministro de Sanidad, Salvador Illa en rueda de prensa tras la Reunión del Comité de seguimiento del coronavirus en el Complejo de la Moncloa / EP

El plan de vacunación supranacional al que está sometido el conjunto de los países de la Unión Europea se enfrenta a una combinación letal de circunstancias que ensombrecen la llegada de los viales de Pfizer-BioNTech.

En primer lugar, debido a una nueva cepa del coronavirus, B117, que de acuerdo con la Sociedad Española de Epidemiología podría circular en nuestro país desde mediados de septiembre. Seguidamente, por la estacionalidad y las circunstancias sociales en torno a las vacaciones de Navidad, con mayor movilidad y más encuentros entre diferentes burbujas de convivencia. Por último, la lacra de entrar en una tercera ola con unas cifras de positivos superiores a los 6.000 contagios diarios durante el 9 de diciembre, fecha en la que la curva de contagios volvió a aumentar en España. Unos datos que, según el experto Salvador Macip, médico e investigador en la Universidad de Leicester (Reino Unido), han empeorado la agresividad de esta nueva cadena de contagios.

"Es la primera fase de la tercera ola. Irá a peor porque solamente vemos el inicio de los contagios, sin tener en cuenta las reuniones familiares de hace dos semanas. Además, los datos no son muy exactos", advierte Macip. "Es difícil poner una fecha exacta al comienzo de esta ola; en abril podremos decir cómo fue".

¿Estamos a tiempo de frenar los contagios tras la Navidad?

El investigador considera que, pese a la grave combinación de los factores descritos anteriormente, tanto las administraciones como la responsabilidad ciudadana tienen margen de actuación. Pero advierte: cuanto más se tarde en reaccionar, más costará recuperarse de la situación. "A tiempo estamos siempre. Lo que sabemos que funciona es encerrarse en casa; un confinamiento severo. La pregunta es cuándo aplicar este confinamiento total, el cual todos los gobiernos quieren evitar. Hay algunos mas conservadores, otros lo hacen cuando se complica la situación… si lo aplicamos rápido, después hay que hacerlo durante menos tiempo", resume Macip.

¿Por qué no hemos detectado antes la cepa nueva de la COVID-19?

"Los ingleses fueron los primeros porque hacen muchos más análisis genéticos", explica el científico desde Leicester, donde permanece en cuarentena desde el confinamiento decretado por Boris Johnson el pasado 5 de enero. "Ya hay más de 30 países que han visto la variante en sus territorios, aunque solo en Inglaterra está tan repartida". Macip, sin embargo, hace un llamamiento a la calma: "Aunque es posible que cada vez la veamos más, esto no quiere decir que sea más infecciosa. Aún no tenemos los datos suficientes para comprobar si biológicamente se contagia más o es debido a una mala gestión, que también es un factor importante".

¿Cómo se explica que el virus afecte a zonas con baja incidencia en las olas anteriores?

No hay una explicación segura al comportamiento del virus desde el inicio de su propagación. Recordemos que Asturias y Cantabria, comunidades modélicas en la primera ola, se vieron desbordadas este otoño por los contagios. Extremadura, así mismo, había tenido una tasa de incidencia baja durante toda la pandemia hasta la llegada de este tercer episodio. ¿Qué reglas sigue el virus para desplazarse entre sus huéspedes?

"Parte del problema puede ser que nos relajamos: la conocida como fatiga pandemia la observamos tanto en el ciudadano como en el político. Es cierto que es sorprendente que lo que sucede en una ola, se desbarajuste en la siguiente. Supongo que lo entenderemos mejor en el futuro", admite Masip.

¿Por qué somos incapaces de adelantarnos al ritmo de contagios? 

"El problema es que hay que tomar decisiones basadas en el presente, en los datos que tenemos delante, que quizás no son completos. Estamos sumando problemas: si en noviembre hubiéramos conseguido acercar los datos a cero sí hubiéramos podido celebrar la Navidad con normalidad", recrimina el investigador. Y augura: "Enero y febrero van a ser malos: habrá nuevos confinamientos".

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