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¿Cambiará el coronavirus la forma de vivir de los humanos?

Coronavirus
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Esta crisis que estamos viviendo en España, y en todo el mundo, puede suponer un cambio en el paradigma de la sociedad. El coronavirus ha provocado el confinamiento en la mayoría de países europeos durante un tiempo indeterminado. En nuestro país iban a ser en un principio dos semanas. Recientemente, se ha aprobado en el Congreso de los Diputados una prórroga con la que, al menos, serán otras dos.

Todos los datos apuntan a que esta ampliación no será la última que vivamos hasta que se consiga controlar la pandemia. La prolongación de la cuarentena generará una caída, aún mayor de la prevista en un principio, de la economía. La crisis del COVID-19 se presenta, pues, como la antesala de una crisis económica de la que aún no se sabe el alcance, pero que sin duda se acabará produciendo.

Durante este período de encierro muchos de los sectores se encuentran sin poder trabajar, aunque hay otros que, mediante distintas modalidades, han conseguido adaptarse. Otros siguen ejerciendo su labor en su lugar habitual de trabajo, a pesar del peligro que esto supone para los trabajadores.

Uno de los aspectos clave que ha irrumpido con fuerza durante esta crisis es el teletrabajo. Esta forma de cumplir con las obligaciones laborales apenas estaba instalada en nuestro país que, tal y como reflejaba un artículo publicado en octubre del año pasado por diario El Confidencial, solamente contaba con un 3% de ‘teletrabajadores habituales’, frente a la media europea que se situaba en el 10%.

Debido a la crisis del coronavirus estos porcentajes se han visto alterados. Según un estudio de la compañía de recursos humanos Randastad, del que se hacía eco Okdiario, tan solo un 22% de la población ocupada puede realizar labores de este tipo.

En Confidencial Digital nos hemos puesto en contacto con un experto para poder arrojar algo de luz acerca de la incertidumbre que esta pandemia puede provocar el estilo de vida de las personas.

Posible generalización del teletrabajo

Alberto Andreu, doctor en Economía y director del Master Executive en Recursos Humanos y Digitalización (EHR&D de la Universidad de Navarra, recoge esta situación “ni todas las empresas, ni todos los puestos de trabajo de una misma empresa, pueden realizarse por teletrabajo. Lo que se sí se puede realizar por teletrabajo es todo aquello asociado al sector cuaternario (actividades intelectuales, relacionadas con investigación, desarrollo de proyectos de ciencia y tecnología, innovación e información, consultoría…).

En cambio, también reconoce que “en el resto de sectores (primario, secundario, terciario y quinario) el teletrabajo aplica solo a algunas funciones relacionadas con la gestión”.

Si esta situación de aislamiento se alarga en el tiempo “el teletrabajo se convertirá en nuestro ‘new normal’. Si esto es así, muchas profesiones se tendrán que acostumbrar a trabajar como ya lo hacen muchas StartUps nativas digitales, con personas dispersas en varios países: sin oficinas, quedando y trabajando a diario con plataformas colaborativas. Y cuando esto pase, quizá, sospecho que se acelerará un cambio en la forma de trabajar que permita un mix optimo entre las interacciones persona a persona y persona máquina”.

El futuro del turismo

El sector del turismo va a ser uno de los más castigados por esta pandemia sin duda. Andreu afirma a ECD que: “creo que hasta que no tengamos vacuna y retrovirales, y hasta que no consigamos la inmunidad de grupo, será el sector más afectado porque lo que se va a reducir es la movilidad de la población. Y el impacto en la economía es brutal. A nivel global, como ejemplo la International Air Transport Association (IATA) ha estimado en 252.000 millones de dólares el coste de la pandemia a marzo de 2020. Solo en España el peso del sector turístico en el PIB español se situó en el 12,3% y creaba más de 1,5 millones de empleos en 2018, segun datos de INE”.

Este economista recoge que: “por ejemplo, entre el 6 de enero y el 8 de marzo, solo en Asia Pacífico, las reservas aéreas de vuelos procedentes de Estados Unidos cayeron un 98,1%. Y la actividad de los restaurantes cayeron entre el 17 de febrero y el 17 de marzo más de un 85% a nivel global, en UK y en EE. UU (según datos de Open Tablet)”.

¿Se compartirá información sanitaria entre países?

Alberto Andreu reflexiona sobre una medida implantada en Shanghái, que permite medir el estado de salud del usuario y si éste es el adecuado para entrar en determinados lugares: “a través de la App Suishenban, el ciudadano recibe un código verde del gobierno en función de cuál sea su estado de salud, con el que poder acceder o no desde a las dependencias del Gobierno hasta un simple restaurante. Con esta App, el usuario concede a la app todo tipo de permisos y culmina el registro enviando un SMS a su compañía telefónica para permitir que esta comparta también sus datos de ubicación”.

Por último, Andreu apunta a la clave de esta cuestión y es que “la pregunta que habrá que hacerse es si los países empezarán a pedir este código para acceder a su territorio, de la misma forma que hoy se hace con el pasaporte. Si esto es así, no descarto que, de la misma forma que ya se comparte la información relativa a la seguridad, también se comparta a nivel internacional, al menos por un tiempo, la información personal relacionada con la salud”. Para acabar concluyendo que “el mundo post coronavirus me temo que se va a parecer poco al mundo que hemos vivido hasta ahora”.

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