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¿Por qué crecen los extremismos en España?

Los extremistas de izquierda y derecha están radicalizando sus acciones.
photo_cameraLos extremistas de izquierda y derecha están radicalizando sus acciones.

Atentados “antifascistas” como los del Pilar de Zaragoza, asaltos “anti-independentistas” como el del Centro Blanquerna en la Diada… En los últimos meses se han producido actos violentos de grupos ultras de izquierda y derecha que han provocado gran alarma social. ¿Por qué motivos están creciendo los extremismos en España?


El barómetro del CIS publicado en enero de 2013 revelaba que, en una escala del 1 (extrema izquierda) al 10 (extrema derecha), el 2,1% de los encuestados se ubicaban ideológicamente en la ultraderecha (9-10), mientras que los españoles de extrema izquierda (1-2) aumentan hasta el 7,8%.

Los actos de violencia protagonizados por grupos de ultraderecha o de extrema izquierda se han hecho más notorios en los últimos tiempos, en muchos casos aprovechando manifestaciones pacíficas para hacerse notar. Este fenómeno ha provocado una gran alarma social, por el miedo a que estos sucesos se vuelvan más frecuentes y aún más violentos.

El Confidencial Digital ha consultado a varios expertos, sociólogos y profesores estudiosos de los extremismos políticos para preguntarles si perciben el riesgo de un auge de estos movimientos políticos y qué elementos influyen en este crecimiento.

La crisis y el desprestigio de los partidos, el caldo de cultivo

El presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, es rotundo al afirmar que “sin ninguna duda está creciendo el extremismo” en España. Ibarra, que impulsó con su asociación la disolución del grupo neonazi Hammerskins, cree que actualmente está creciendo más la ultraderecha, con tintes racistas y xenófobos, “muy alentada por la experiencia europea de Grecia, Francia, Alemania, Hungría...”.

Sin embargo, el presidente del Movimiento contra la Intolerancia también destaca el aumento de los grupos de extrema izquierda que, aunque a nivel menor, están “desenterrando aspectos del estalinismo”.

Julio Alguacil, profesor de Sociología en la Universidad Carlos III de Madrid, y Jordi Rodríguez Virgili, director del Máster de Comunicación Política de la Universidad de Navarra, coinciden en señalar que el riesgo es real, ya que la persistencia de la recesión económica, los altos niveles de paro (especialmente entre los jóvenes) y el descrédito de instituciones y partidos políticos constituyen el caldo de cultivo perfecto la expansión de estos movimientos extremistas.

Xavier Casals, doctor en Historia, ha estudiado este fenómeno en su reciente libro “El pueblo contra el parlamento. El nuevo populismo en España, 1989-2013”. Casals explica que los partidos populistas “eclosionan en los momentos de crisis y cambio”, como los actuales.

Mensajes demagógicos y populistas

Esteban Ibarra relaciona el auge de los extremismos políticos con razones socioeconómicas: “Influyen la crisis económica, el desmantelamiento de los servicios sociales y la desaparición de la clase media”. Pero también responsabiliza a las instituciones por no promover más los valores de la tolerancia para “desactivar la semilla del odio”.

Por su parte, Jordi Rodríguez explica que en época de crisis los mensajes demagógicos y populistas sencillos pueden calar en sectores de la sociedad. “Con un 27% de paro –afirma- es fácil que la gente apoye que el trabajo debe ser para los españoles y no para los extranjeros”.

En cuanto al extremismo de izquierda, Julio Alguacil considera que la situación no se va a desbordar por la izquierda, porque movimientos sociales como el 15-M o las mareas por la educación o la sanidad públicas canalizan el descontento por este extremo.

Sobre la evolución futura de la ultraderecha, tanto Alguacil como Jordi Rodríguez destacan que el ambiente en Europa alimenta este fenómeno: una reciente encuesta revelaba que el Frente Nacional ganaría las elecciones europeas en Francia, con un 24% de los votos. “No somos distintos a los países de nuestro entorno, por eso no podemos relajarnos”, asegura Jordi Rodríguez.

Esteban Ibarra ve un horizonte preocupante y piensa que puede aumentar el extremismo organizado, aunque no consiga aumentar sus votos de inmediato. Por eso pone el ejemplo de los neonazis griegos de Amanecer Dorado, que pasaron de un residual 0,29% de los votos a irrumpir en el Parlamento griego con el 7% y 18 escaños.

Xavier Casals, sin embargo, cree que la mayor presencia mediática de los grupos extremistas en los últimos meses “no se va a corresponder con unos mayores resultados a corto plazo”.

Los puntos débiles de estos partidos

Entre los motivos que pueden evitar un surgimiento de partidos extremistas fuertes, Jordi Rodríguez destaca la fragmentación actual dentro de la ultraderecha, que no tiene un partido o un líder que dé coherencia y unidad a la amalgama de grupúsculos, si bien algunos de los más importantes se han unido en una iniciativa conjunta bajo el nombre de “La España en marcha”.

Este profesor de la Universidad de Navarra también cree que existe una cierta “vacuna” frente a la extrema derecha debido a que el recuerdo del franquismo sigue fresco en la memoria colectiva de los españoles.

Xavier Casals, por su parte, cree que la dificultad que tiene los partidos ultraderechistas es que el voto protesta “anti-establishment” ya lo recogen otras opciones políticas. Según Casals, “el eventual crecimiento se produciría en las elecciones municipales”, donde es más fácil que partidos pequeños consigan arañar votos y conseguir representación.

Medidas para frenar el avance de los extremistas

Para frenar este posible avance de los extremismos, Jordi Rodríguez apuesta, en primer lugar, por evitar los discursos frentistas de algunos partidos y llamar a la cordura a todos los demócratas. Además, cree que todos los políticos deben ser “muy contundentes” en la condena de los actos violentos de estos grupos y no matizar la gravedad de unos u otros dependiendo de quién los cometa.

El presidente del Movimiento contra la Intolerancia pide, en primer lugar, que el Estado se involucre para evitar el reclutamiento de nuevos miembros en estos grupos radicales.

Además, Esteban Ibarra no duda en reclamar la acción decidida de la justicia, empezando por la Fiscalía General del Estado, para neutralizar formaciones políticas y coordinadoras de grupos que, según afirma, incumplen la Ley de Partidos y el artículo del Código Penal que establece que son ilegales las asociaciones que “promuevan la discriminación, el odio o la violencia contra las personas”.

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