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¿Por qué el Ejército sigue siendo atractivo para los jóvenes?

Alumnos de la Academia General Militar de Zaragoza realizando una prueba escrita.
photo_cameraAlumnos de la Academia General Militar de Zaragoza realizando una prueba escrita.

El ejército es una de las grandes instituciones públicas españolas, y una de las que los españoles más valoran en el CIS año tras año. Este 'aprecio' es también reconocido entre los jóvenes españoles, que se refleja todos los años en el número de aspirantes que ingresa en las Fuerzas Armadas, en su mayoría jóvenes entre los 18 y los 30.

Este medio ha podido contactar con fuentes militares de la Dirección General de Reclutamiento del Ministerio de Defensa, que han confirmado la tendencia “claramente real” del atractivo que tienen las Fuerzas Armadas para la población joven debido a la “gran cantidad de aspirantes” que se presentan.

La opción laboral

Las fuentes resaltan que entre los motivos principales del atractivo del ejército está en que este es un “generador de empleo indudable” que proporciona una clara estabilidad laboral con una profesión de “carácter pseudo-permanente”, lo que se traduce en una “oportunidad atractiva” para gran cantidad de jóvenes que se plantean su futuro profesional.

Además, otras fuentes destacan que en las Fuerzas Armadas se ofrecen posibilidades de promoción que no se encuentran en otros empleos, y que, “en los peores años de la crisis”, las plazas del ministerio siempre han sido una “oportunidad” para multitud de jóvenes.

Y es que, durante estos años habría habido una “tendencia masiva” a presentarse a las pruebas de acceso manifestada en convocatorias de 1.000, 2.000 y 3.000 vacantes con una ratio de 7 aspirantes por plaza de media entre oficiales, suboficiales y tropa y marinería.

¿Y el patriotismo?

Otro de los factores a tener en cuenta para lo atractivo de la profesión militar, es la visión patriótica del servicio a la patria. Sin embargo, esta opción no resulta ser la favorita dentro de la juventud militar. Los expertos remarcan que el tener una profesión que asegure un futuro es más importante que la tradición patriótica para los jóvenes.

Aun conociendo esos datos, desde el Ministerio de Defensa reconocen que esta opción existe, y que está enmarcada en “la tradición militar”. Con este término se referirían principalmente a los jóvenes provenientes de familia de militares, aunque también existiría un grupo reducido que accedería a las fuerzas armadas “buscando la tradición” y "por vocación".

Para los expertos consultados, el prototipo de joven que establece el patriotismo como opción principal a la hora de elegir profesión tendría en gran consideración “la idea de España y de Estado”  y una “valoración muy positiva” del mundo militar.

Pero, salvo contados casos, las fuentes refuerzan la idea de que hoy los ideales patrióticos no serían un “factor determinante” en el ingreso de los jóvenes a las fuerzas armadas.

El ingreso y sus características

Dentro de las condiciones que inducen a muchos jóvenes a plantearse el ingreso en las Fuerzas Armadas, la forma de ingreso y las características que rodean este acceso han resultado ser una de las causas fundamentales que explican el aumento del cambio de tendencia de hace unos años.

El cambio clave se dio a principios de este siglo, cuando se modificó el sistema de acceso. Se pasó de una dura oposición a un proceso selectivo más sencillo, que sustituía los exámenes de la oposición por una serie de pruebas. Entre ellas se incluyen un test psicotécnico, las pruebas físicas y el inglés.

Entre las ventajas, que el expediente personal no contaba tanto y que los aspirantes conocían en principio si tenían opciones, pues la oposición está basada en sus propios conocimientos y no en la experiencia anterior. El cambio definitivo en el sistema de ingreso y en las pruebas de selección se dio por fin en 2010, que delimitó la modificación en el acceso de oficiales.

La consecuencia más inmediata fue la subida en la calificación de los aspirantes y del nivel de competencia. Este nivel de exigencia se vería reflejado de forma distinta según la escala de acceso. Por ejemplo, en el caso de los oficiales, el expediente académico resulta clave. En precisa cuestión, algunos oficiales consultados por este medio destacan que la diferencia de unas décimas supone cientos de puestos.

En el caso de los suboficiales, la situación es totalmente distinta ya que la mayoría de las vacantes, cerca del 80%, serían de promoción interna. Por ese motivo habría menos competencia con respecto a otras formas de acceso.

Por su parte, fuentes de Defensa afirman que la superioridad académica no es tan clara en las pruebas de tropa, donde el expediente no cuenta tanto como en el caso de los oficiales. A los reclutas de tropa y marinería se les realizarían una serie de pruebas que incluirían un test psicotécnico y exámenes sobre 7 parámetros específicos con pruebas de coherencia, velocidad…, además de las pruebas físicas.

Las fuentes destacan que en general ahora hay un “altísimo nivel” en las capacidades, pero que la mayor competencia se daría “sin duda” en los “ingresos de tropa y marinería”, donde hay ratios de 15 aspirantes por cada plaza convocada.

Cambio de tendencia

Sin embargo, en los últimos años, parece que la tendencia alcista se ha estado frenando. La realidad es que, a partir de 2011, cuando en teoría la crisis empezó a mitigar y las condiciones socioeconómicas mejoraron, comenzó a descender un poco los índices de personas que se presentaban a las pruebas de acceso a las FFAA, tal y como muestran las estadísticas.

Aun con índices más bajos, los expertos consultados afirman que la tendencia de ingreso se está manteniendo, y que en el futuro no peligra el futuro de los ejércitos. Esto se debe al todavía alto ratio de aspirantes por plaza.

Esta ratio aumenta cuando se habla del acceso por oposición para los cuerpos comunes militares, los relativos al ingreso, generalmente, con titulación universitaria previa. A estas características pertenecen los cuerpos de intendencia, el cuerpo jurídico militar, el de música, el de medicina, enfermería o psicología, entre otros.

En estos cuerpos comunes hay unos intervalos de 8, 9 y 10 aspirantes de media por cada vacante. Esta situación se debería a que las oposiciones salen cada más tiempo, y al no haber todos los años, el número de aspirantes que se presentan se dispararía.

Los números en tropa y marinería

Por número de vacantes, el ejército que más plazas oferta en la modalidad de ingreso de tropa y marinería es el de tierra, seguido de cerca por la armada. Los datos de los últimos años muestran la bajada del número de aspirantes.

Tras la gran parada de 2011 y 2012, cuando no se convocaron plazas, llegó la convocatoria de 2013 con una convocatoria de solo 500 plazas. El resultado fue uno de los más altos en la historia de Defensa, con una ratio de 27,8 aspirantes por cada plaza.

Desde entonces, las fuentes hablan de unas solicitudes de 60.000 personas por año, de media. De esta manera, en 2014, hubo dos convocatorias de 3.000 plazas. En la primera, hubo una ratio de 20,1, y en la segunda 21.

En 2015, también con 3.000 plazas, hubo de nuevo otras dos convocatorias. En la primera, hubo una ratio de 16,4, y en la segunda 18,7. Ya en 2016, con las mismas plazas que en 2015, se dieron dos convocatorias. En estas ya se comenzaba a notar el descenso en número de presentados, ya que en la primera hubo un intervalo de 16,9, y en la segunda de 15,6.

Por su parte, en 2017 hubo hasta 3 convocatorias con un máximo de 2.500 plazas por cada una de ellas. Por esos motivos, la ratio de aspirantes se dividió entre las tres y salieron números más pequeños. En la primera, unos índices de 11,5. En la segunda 7,2 y en la tercera volvió a bajar a 5,7.

Finamente, en lo que llevamos de 2018, ha habido solo una convocatoria de 3.000 plazas con un 5,7 de ratio. De esta manera se mantiene la tendencia de cubrir las vacantes que todos los años licita Defensa, aunque van bajando con el paso de los años. 

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