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¿Es posible retrasar la vejez?

señoras mayores sentadas en un banco
photo_cameraseñoras mayores sentadas en un banco

Esta cuestión es, sin duda, una de las que más preocupa a la gente corriente. El estado de salud siempre es algo que ronda las mentes de las personas, en cambio, es mucho más recurrente conforme vamos cumpliendo años.

De los dos aspectos principales, el físico y el psicológico, suele ser este segundo el que más intranquiliza a la población. Al menos eso dicen los datos de la compañía líder en salvaescaleras para el hogar, thyssenkrupp-homesolutions.es: el 87 % de sus clientes mayores prefieren estar bien 'de cabeza' que físicamente. Así, enfermedades como la demencia senil o el alzheimer causan desasosiego en las personas según se van acercando a una edad avanzada.

El deseo de vivir más años se ve condicionado, de esta manera, al estado de salud mental. La prevalencia de la demencia se estima en alrededor de 44 millones de personas en todo el mundo, y se prevé que pueda triplicarse para mediados de siglo. El motivo principal de ello no es otro que el aumento de la esperanza de vida.

En Confidencial Digital nos hemos puesto en contacto con varios expertos para aclarar de qué manera es posible retrasar la aparición de estos padecimientos o incluso si es posible evitarlos.

La Dra. Ana Canga, directora del Departamento de Enfermería de la Persona Adulta de la Universidad de Navarra, hace especial hincapié en la tarea de prevención. Los hábitos saludables son la clave para evitar la aparición de estas enfermedades.

Canga reconoce que hay estudios que demuestran, contra lo que pudiera parecer, que la aparición de estas enfermedades obedece más al entorno y al estilo de vida que llevamos que a la herencia genética que podamos tener cada uno.

Políticas del Envejecimiento Activo

Las políticas del envejecimiento activo suponen, según comenta Canga, un cambio de paradigma, no se trata solamente de “añadir años a la vida, si no vida a los años”. Estas políticas se fundamentan en cuatro pilares fundamentales: la salud de la persona, la participación activa, la seguridad y el aprendizaje permanente.

La clave de esta tarea de prevención la encontramos en los hábitos saludables. Estos hábitos, recalca Ana Canga, han de ir realizándose a lo largo del ciclo de la vida, y no solamente cuando empezamos a estar 'entrados en años'. También es importante las labores de control: los chequeos y las revisiones médicas son recomendables una vez va avanzando nuestra edad.

Hábitos saludables

Algunos de los hábitos que debemos ir adquiriendo pasan por una buena alimentación y nutrición, evitando los productos ultra procesados o excesivos de azúcar. También es importante el ejercicio físico y la eliminación del consumo de tabaco y alcohol, así como el uso correcto de los medicamentos y la prevención con las vacunas.

Otro de los aspectos en los que la experta pone el foco es en el apoyo social y la estabilidad emocional, que en ocasiones pueden tener una relación directa con algunas patologías

A su vez, algunas de las afecciones cardiovasculares pueden derivar en demencias vasculares. Para ello es importante que se tenga en cuenta a las personas mayores, que se sientas útiles, queridos y acompañados, “las personas mayores han vivido mucho, tenemos mucho que aprender de ellas”, afirma Canga.

También resulta de especial relevancia la estimulación de todas las capacidades cognitivas, sobre todo la memoria a través de actividades culturales, cursos o talleres. Sobre todo las que tienen relación con cuestiones tecnológicas, pues les ayudan a evitar el aislamiento de la sociedad.

Por su parte, un experto de la compañía líder en salvaescaleras antes mencionada  thyssenkrupp Home Solutions ofrece una serie de consejos para prevenir la aparición de este tipo de enfermedades:

-Estar activos:
Aquello de 'mens sana in corpore sano' sigue siendo válido por más que pasen los siglos. La actividad física es la principal recomendación de todos los especialistas para cuidar el cerebro. Las personas sedentarias tienen un riesgo más alto de desarrollar demencia en la vejez. Cada uno según sus posibilidades, debe proponerse hacer cada semana al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa.

Lógicamente, las personas con movilidad reducida deberían de adaptar los ejercicios a su situación, pero seguro que todo el mundo puede hacer algo por incrementar la actividad de su vida diaria, si no es con todas las partes de su cuerpo, al menos sí con los brazos, las manos...

-Dormir bien:
El sueño es muy importante para una reparación cerebral diaria. Cuando se padece insomnio, apnea u otros trastornos que dificultan el descanso es importante consultar con el médico y buscar soluciones. Además, hay que poner todos los medios posibles para favorecer el buen dormir: buen colchón, temperatura adecuada, silencio... Dormir bien es imprescindible para mantener en forma el cerebro.

-Evitar los golpes:
Es absurdo arriesgarse a las caídas: no es necesario subirse a... ni limpiar en... ni alcanzar el... Una casa libre de riesgos, pocos elementos, calzado seguro, alfombras fijas y buena iluminación previenen los accidentes. Además, hay que utilizar casco para andar en bicicleta y ponerse siempre el cinturón de seguridad en los desplazamientos en vehículos.

-Ser felices:
En la agenda diaria tienen que incluirse actividades placenteras, aquellas que gusten a cada uno y que se esperen con ilusión cada semana: la merienda del martes, la clase del jueves, el cine del domingo, etc. La vida está llena de oportunidades para crear nuestros propios momentos felices.

-Salir de la zona de confort:
Resulta importantísimo retarse cada día y no acomodarse. Por ejemplo, si uno siempre cocina las lentejas de un modo, hay que prepararlas utilizando una nueva receta; si solo sabe tejer jerséis, arriesgarse con unos calcetines...

 

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