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¿Funcionan las terapias de pareja?

Terapia de pareja
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Las relaciones humanas siempre serán complejas. Es eso lo que las lleva a funcionar y lo que en otras ocasiones genera inconvenientes. En una relación a veces pueden surgir malentendidos o disputas que la pareja no puede alcanzar a resolver por sí sola. Tal vez esto suceda por lo profundo de las diferencias o porque no tienen las herramientas para hacerlo. Es entonces cuando la ayuda de un profesional puede ser esencial.

Empecemos por conocer algunos datos. Durante el año 2018 se produjeron 99.444 casos de nulidad, separación y divorcio, lo que supuso una tasa de 2,1 por cada 1.000 habitantes. El total de casos supuso una disminución del 2,8% respecto al año anterior, según la última estadística de Nulidades, Separaciones y Divorcios publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Pero, ¿se puede evitar la ruptura de algunos de los 100.000 matrimonios que se separan cada año en España? ¿Cuáles son los problemas más comunes de las parejas? ¿Existe una terapia que funcione?

Para indagar más a fondo en este asunto, ECD se ha puesto en contacto con Martiño Rodríguez-González, investigador en el Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra, doctor en Psicología y terapeuta de pareja.

Falta de apoyo en la familia

Martiño Rodríguez-González asegura que muchas de las ruptura se pueden evitar. “Probablemente en la mayoría de los casos hay que empezar a trabajar, intervenir y hacer algo antes del momento en el que ya se ve que la ruptura es inevitable. Algunas parejas buscan ayuda -uno o los dos miembros de la pareja- cuando ya la cosa está muy complicada y hay un nivel de conflicto alto. Esa es una mala estrategia”, señala.

Este experto terapeuta explica que muchas de las rupturas son por falta de apoyo en la familia. El trabajo y otras cosas ocupan mucho espacio y las relaciones personales dentro de la familia son a veces muy difíciles. “En lugar de entender el valor e importancia que tienen esas relaciones y buscar recuperarlas y fortalecerlas, lo que la pareja hace es asumir que eso es algo automático. A veces la gente deja a la familia en último lugar de prioridades y por ello es fácil que se estropee y acabe en una ruptura”.

Distinguir los problemas de ‘verdad’ a los de ‘mentira’

Los problemas más comunes en una pareja es darle importancia a cosas que no la tienen. Es decir, saber distinguir entre los problemas de verdad (dificultades) a los de mentira (quejas). Rodríguez-González explica que muchas veces la pareja aspira a una vida sin problemas y es una equivocación. “Lo que hay que aspirar es a una vida con un sentido. Un malentendido, un descuido o algo que el otro hace mal se van sumando a la lista de ‘problemas’”.

Y es que la convivencia en pareja implica ceder y no hacer siempre las cosas como uno quiere. Por ello lo que intentan los terapeutas  es ayudar a las parejas a entender que los problemas pequeños, cuando realmente hay una ilusión por esa vida juntos y realmente la pareja es una prioridad mutua, dejan de tener importancia automáticamente.

Por ello, algunos de los problemas de los que se habla que tienen las parejas, no son realmente problemas, sino el síntoma de que falta un verdadero motivo y una ilusión para ver esa relación como lo más importante de su vida y entender que es un regalo.

Luego están los problemas de verdad, las dificultades. Este experto lo llama ‘analfabetismo emocional’. “Las personas son muy conscientes de algunas de sus emociones, de lo que sienten y le dan mucha importancia: me siento bien, me siento mal, esto me gusta, esto no... Pero realmente no hay un conocimiento afectivo, interno y profundo, que permita construir. Nos quedamos muy en la superficie”. Este analfabetismo emocional no ayuda a las personas a entender lo que ve y a manejarlo bien.

No existe una terapia de pareja infalible

Una terapia de pareja infalible no existe pero sí existen las terapias efectivas. La terapia de pareja depende de unas habilidades, una estructura y una guía específica. Por eso, según cuenta Rodríguez-González, cuando se acude a un buen terapeuta, muchas de las parejas pueden ser ayudadas y que mejoren significativamente su relación.

Sin embargo, insiste en que “no hay una terapia de pareja infalible porque la terapia de pareja no solo depende del terapeuta, sino de la pareja. Hay parejas donde uno de los dos no quiere avanzar o  no lo tiene claro. O simplemente hay motivaciones secundarias que no salen a la luz durante la terapia de pareja”.

Cómo es una sesión terapéutica

No hay datos oficiales de cuánta gente acude a terapia al año en España. Sin embargo, de los 100.000 matrimonios que se separan anualmente, muy pocos acuden. Y es que en nuestro país la idea de ir a terapia de pareja todavía es algo que muchos no entienden y dudan cómo será o que les dirá. Esto provoca que cuando la pareja se lo plantea, no va. A veces hay uno que quiere ir y otro no. Y en este ultimo caso es terapia individual.

Martiño Rodríguez-González explica a ECD que hay varios modelos de terapias. Algunas sesiones se centran mucho en entender las ideas que uno se ha creado sobre el otro. Intentan hacer un proceso de tomar distancias sobre esas ideas y ayudar a las personas a pensar más. “Cuando hay un conflicto de pareja se mezcla mucho todo: las emociones, los miedos... Muchas veces nos decimos cosas que de alguna manera pensamos o no. Por eso hay casos en los que quieres mucho y no quieres separarte, pero al mismo tiempo esa persona te esta haciendo mucho daño”, añade.

Una parte de la terapia lo que intenta es ayudar a interpretar todo esto y a manejar mejor los momentos de tensión, miedo o conflicto. El terapeuta se encarga de que esas inseguridades no dañen la relación. Además, intenta a ayudar a diferenciar entre varias cuestiones: lo que cada miembro de la pareja quiere hacer, qué significan el uno para el otro o qué ha pasado en la ultima semana y en el último mes.

Las parejas tienen mucha dificultad para comunicarse en esos momentos de conflicto. Por ello, hay una segunda parte en la terapia  donde se intenta ayudar a la pareja a reconectar emocionalmente, para que puedan volver a sentir, a perdonar y a compartir determinados sentimientos que llevan ocultos tiempo.

Las terapias duran aproximadamente una hora y normalmente suelen ir los dos miembros de la pareja. También hay partes en las que el terapeuta está con uno y luego con otro.

Pero… ¿realmente funcionan?

En cuanto al tiempo que se necesita para ver si la terapia está funcionando, Rodríguez-González explica que la cuestión está clara: “Si se les está ayudando se decide seguir un poco más y si no está funcionando bien, normalmente en 10-15 sesiones eso se ve”.

Añade, además, que hay gente que sale muy contenta. Algunas sesiones son duras, difíciles porque hay que hablar de cosas dolorosas. “Por eso de la sesión en concreto uno no tiene por qué salir contento. En general la mayor parte de las personas que hacen terapia con buen terapeuta, su valoración es buena. Les ayudó a entender mejor la situación que fuese”, señala.

Muchas parejas que acuden a terapia lo hacen tarde. Cuando ya la relación está en quiebra. A pesar de que estas sesiones no consigan que la pareja se vuelva a unir, los expertos aseguran que la gente, a pesar de no haber recuperado la relación sale con una buenas sensaciones por haber recuperado otras cosas. Sobre todo consigo mismo. En general la experiencia es siempre es positiva independientemente de cómo acaben después de la terapia.

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