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¿Es inevitable la ruptura entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón?

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias (Foto: Dani Pozo).
photo_camera Íñigo Errejón y Pablo Iglesias (Foto: Dani Pozo).

El ‘no’ de Podemos a Pedro Sánchez en las dos votaciones de investidura y la decisión de Pablo Iglesias de mantenerse en esa postura, frente a la mano tendida del líder del PSOE, están haciendo mella en la formación morada. El ‘número dos’, Íñigo Errejón, no comparte el veto impuesto por el secretario general del partido. Sus discrepancias han motivado la existencia de dos corrientes de opinión enfrentadas, que podrían provocar el ‘divorcio’ entre ambos dirigentes. En ese sentido, ¿es inevitable la ruptura?

Sobre todo en política, pero también en el mundo de la empresa, es frecuente la existencia de tándems o conjuntos de dos personas que colaboran en uno o varios asuntos. Esas ‘parejas’ mantienen, a priori, una buena relación personal y, sobre todo, profesional. Además, de sus integrantes se presupone que comparten un mismo objetivo.

Sin embargo, esas relaciones laborales no siempre llegan a buen puerto. En el camino, los miembros del tándem pueden llegar a divergir en cuanto a la postura que adoptan en relación a un tema. En consecuencia, la ‘pareja’ acaba distanciándose y, en la mayoría de los casos, rompiéndose.

Ha ocurrido en los últimos años, especialmente en el mundo de la política. A continuación, siga este repaso de los ‘divorcios’ más significativos:

-- Felipe González-Alfonso Guerra: la ruptura llegó cuando Guerra, vicepresidente del Gobierno socialista presidido por González, se vio poco a poco desplazado en la toma de decisiones dentro del PSOE por la creciente influencia en Felipe González de otros sectores del partido, como el que lideraba el ex ministro de Economía Carlos Solchaga. 

-- José María Aznar-Francisco Álvarez-Cascos: su ‘divorcio’ se produjo cuando Álvarez-Cascos era secretario general del Partido Popular y vicepresidente del Gobierno. Su estilo bronco sintonizaba mal con la imagen centrista que Aznar quería otorgar al PP, con la intención de atraerse las simpatías de los electores más moderados.

Descontento con el funcionamiento del partido, Cascos presentó su dimisión como secretario general. Además, tras las elecciones generales de 2000, en las que el PP obtuvo la mayoría absoluta, Cascos fue nombrado ministro de Fomento por Aznar, pero éste ya no le ofreció una vicepresidencia del Gobierno.

-- El rey Juan Carlos-Manuel Prado y Colón de Carvajal: Manuel Prado y Colón de Carvajal fue el administrador privado del rey Juan Carlos I, su ‘hombre de confianza’ y amigo íntimo durante más de 20 años.

En 2004, el intendente real ingresó en la cárcel de Sevilla para cumplir una condena de dos años por incurrir en los delitos de apropiación indebida y falsedad documental en el marco del macroproceso KIO (Kuwait Investment Office).

KIO era un organismo dependiente de la agencia gubernamental de inversiones del Estado de Kuwait, a través del cual dicho Estado canalizaba parte de los beneficios derivados del petróleo actuando a través de varias compañías mercantiles instrumentales.

En España, esta sociedad era el Grupo Torras, cuyo presidente, Javier de la Rosa, también fue condenado. En su día reconoció haber entregado a Manuel Prado hasta 160 millones de dólares –unos 143 millones de euros-, cantidad que, tal y como argumentó el administrador del rey, cobró en concepto de asesoramiento, dictámenes, protocolos, gastos de comunicación

Aquel asunto resultó bochornoso para don Juan Carlos, que mantuvo una estrecha amistad con Prado desde 1974: “Un amigo muy íntimo, el único en que podía depositar mi confianza”, contó en su día el monarca al escritor José Luis de Villalonga.

Prado se salvó de la Corte Comercial de Londres a costa de implicar, de forma involuntaria, al actual rey emérito. No le acusó, pero don Juan Carlos aparecía en las conversaciones telefónicas de su administrador con importantes personalidades del emirato. Dichas cintas aparecieron en el despacho de De la Rosa, que las utilizó para justificar la ‘evaporación’ del dinero kuwaití.

 

-- Amancio Ortega-José María Castellano: la dimisión, en septiembre de 2005, del ‘número dos’ de Inditex, José María Castellano, motivó uno ‘divorcio’ relevante en el mundo empresarial español.

La versión oficial que ofreció en su día el ex consejero delegado y vicepresidente de Inditex para justificar su salida de la sociedad textil fue su disconformidad con el modo en el que se desarrolló la operación por la que Ortega intentó comprar el 22% de las acciones del Banco Santander Central Hispano en Fenosa, que finalmente adquirió.

Ortega no quería a Castellano para presidir la eléctrica. Su apuesta era, desde un primer momento, Pablo Isla, presidente del Grupo Inditex desde julio de 2011.

-- Pablo Iglesias-Juan Carlos Monedero: hace casi un año, el que fuera ‘número dos’ de Podemos, Juan Carlos Monedero, dimitió de su cargo en la dirección del partido por discrepancias en cuanto a la estrategia política que estaba llevando a cabo la formación morada.

El cofundador del proyecto emergente consideró entonces que Podemos se estaba distanciando de su espíritu fundacional. Acusó a la formación de perder los principios y la “frescura de su origen” para parecerse a “lo que queremos sustituir”, los partidos de la casta.

A pesar de su marcha y la ruptura, a nivel profesional, con Pablo Iglesias, ambos dirigentes dejaron claro en aquel momento que, ante todo, su amistad sobreviviría.

Es más, quería permanecer al margen, pero finalmente ha decidido intervenir. Juan Carlos Monedero lleva días hablando con Iglesias sobre el futuro de la formación morada y la hoja de ruta que debe seguir el partido en las próximas semanas.

División en la ejecutiva de Podemos

La división en la cúpula de Podemos por el veto al PSOE ha provocado la existencia de dos corrientes de opinión enfrentadas en el partido morado. Dichas corrientes podrían forzar el ‘divorcio’ entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.

Por un lado, se sitúan los que, como Iglesias, rechazan negociar con Pedro Sánchez hasta que descarte a Albert Rivera y, por otro, los que apuestan por un diálogo amplio, en el que también quepa Ciudadanos, para sacar adelante un “gobierno de cambio” que evite unas nuevas elecciones generales.

Al frente de esa segunda corriente están Íñigo Errejón, ‘número dos’ del partido desde la dimisión de Juan Carlos Monedero en abril de 2015, y Carolina Bescansa, otro peso pesado de Podemos. Ambos apuestan por la “transversalidad”, es decir, por alcanzar un acuerdo con otras fuerzas políticas.

En ese sentido, la corriente liderada por Errejón considera que en esa “transversalidad” puede caber un gran número de las reformas pactadas entre Sánchez y Rivera, que también forman parte del programa electoral de Podemos, como las propuestas en materia de regeneración democrática, la flexibilización del déficit o la subida de los salarios.

Iglesias avisa a Errejón

Pablo Iglesias protagonizó, la semana pasada, un golpe de mano dentro de Podemos con el cese fulminante del secretario de Organización, Sergio Pascual. La dirección del partido vinculó la decisión a la mala gestión realizada por el andaluz en las diferentes crisis territoriales que ha padecido la formación.

Sin embargo, el verdadero objetivo del secretario general era lanzar un mensaje a Íñigo Errejón: “Pablo le ha querido decir con esto que aquí ya no hay amigos y que, si continúa alimentando el debate interno, el siguiente puede ser él”, explicaron entonces a El Confidencial Digital dirigentes de Podemos.

La relación de confianza plena entre Iglesias y Pascual se vino abajo cuando el ya ex secretario de Organización de Podemos “se alineó con Errejón” al mostrarse partidario de la “transversalidad entre diferentes fuerzas políticas”. Una postura que le costó el puesto.

El cese de Pascual ha infligido un doble golpe de Iglesias a Errejón. Por un lado, le advierte de lo que le puede ocurrir a él también en el futuro y, por otro, le aparta de quien era uno de sus principales apoyos dentro del partido.

Con la marcha de Pascual, el ‘número dos’ de Podemos “solo tiene apoyos medianos, con poco recorrido a nivel interno”. Errejón ha visto cómo Carolina Bescansa, partidaria de un diálogo más fluido con el PSOE, se ha ido acercando en los últimos días a Pablo Iglesias para demostrar su fidelidad al secretario general.

Ese movimiento ha debilitado, aún más, al portavoz de Podemos en el Congreso de los Diputados.

¿Prima el líder o el interés del partido?

Así las cosas, el distanciamiento evidente entre ambos dirigentes lleva a preguntarse lo siguiente: ¿es inevitable la ruptura entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón? Todo dependerá de la postura que adopte cada uno de ellos.

Si, para Iglesias, prima el líder antes que el interés de su partido, quizás esté más cerca su ‘divorcio’ del ‘número dos’ de Podemos. De momento, con movimientos como el cese de Sergio Pascual, el secretario general quiere demostrar que sigue llevando la voz cantante en la formación morada.

No obstante, a Iglesias y Errejón les une una estrecha amistad. Ahora bien, está por ver si ese vínculo servirá para resolver la delicada situación por la que atraviesa Podemos –y que ha visibilizado un choque entre los dos dirigentes en la forma de entender la estrategia del partido- o si, por el contrario, llevará el conflicto hasta el punto de hacerse insuperable.

En medio de la polémica, Iglesias ha decidido seguir algunos consejos que le ha ofrecido Monedero en los últimos días. Entre ellos, el de que los cambios en el organigrama de Podemos deben afectar a los cargos más cercanos a Íñigo Errejón, pero no al secretario de Política de la formación.

Con todo, la posible ruptura entre ambos dirigentes podría evitarse si uno de los dos cede, con la carta del interés del partido en la mano, es decir, con el único objetivo de dejar atrás la crisis de Podemos para seguir trabajando en la buena marcha de la formación.

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