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¿Influye China en la economía y política españolas?

Xi Jinping, presidente de China
photo_camera Xi Jinping, presidente de China

Desde la última década China desafía el domino del mundo por la Hiperpotencia estadounidense. Una de las patas de su estrategia para convertirse en el nuevo poder hegemónico en el globo pasa por la influencia económica y política en la comunidad internacional, y una de las zonas afectadas por esta ofensiva es España; Estado europeo que tiene una importancia triple, como socio de la UE, país hispanófono y socio atlántico de Estados Unidos.

“Tienen sus compañías aquí instaladas, su inversión, diplomáticamente son muy activos y hay foros en los que ejercen una influencia sobre la sociedad civil”, así desgrana las principales fórmulas chinas de poder en España Nicolás de Pedro, jefe de investigación e investigador principal en The Institute for Statecraft.

Estas premisas, que a priori se podrían aplicar a cualquier Estado del planeta, son mucho más opacas en el caso del país del dragón. Y para de Pedro, el caso chino reviste unas “particularidades” que bordean la línea de lo 'no legítimo'. El país asiático emplea “la desinformación y el 'poder incisivo'; y utiliza todos sus recursos diplomáticos y periodísticos alineados”.

Otro punto de las relaciones con China que preocupa al experto es que a pesar de que las empresas del país “sean nominalmente privadas, están sometidas al dictado del Partido Comunista” y el conocimiento que compran, lo adquieren para el país, son empresas Estado”. Como ejemplo cita el caso de la empresa tecnológica China Huawei, sobre la cual pesa la sospecha de estar “controlada por ejército chino”. 

Las empresas Estado están entrando en sectores clave de la economía, explica Mario Esteban, investigador principal (Asia- pacífico) de El Real instituto ElCano y docente de la UAM (Universidad Autónoma de Madrid). El analista reseña que los mecanismos españoles y europeos de screening, que vigilan las compras extranjeras de empresas estratégicas, evitaron la adquisición china de posiciones en el sector energético y de las telecomunicaciones durante la pandemia.

Actualmente, las firmas del país asiático están tomando posiciones en sectores estratégicos españoles.  La eléctrica estatal china Tres Gargantas abrió en diciembre una sucursal en España para invertir en energía renovables, y la naviera Cosco opera terminales de carga en los puertos de Bilbao, Valencia y Barcelona.

Para Esteban Hernández, jefe de opinión de El Confidencial, escritor y autor del ensayo sobre geopolítica Así empieza todo, la clave de la entrada de inversiones chinas en Europa y en España "no es el hecho de que puedan comprar, si no lo que puedan hacer”.

El investigador de ElCano resume la situación en que cualquier operación puede tener consideraciones de ámbito económico y político, pero actualmente el capital chino no es capaz de influir significativamente ya que no ha entrado en gran cantidad y no controla partes considerables de los sectores estratégicos.

No todos los riesgos de la entrada de inversión del país asiático tienen que ver con el dominio de puntos clave y su posibles presiones económicas. Existen peligros para el futuro de la industria europea y española.

 

Tecnología e industria

El caso alemán es el mas claro. De Pedro explica que el país tudesco, “mas que tener en China un socio comercial, está ayudando a crear un competidor fuerte con su propia industria”. El experto cree que la situación actual puede mantenerse diez años, pero a partir de ahí las tornas cambiarán y ocurrirá con muchos productos como con las placas solares, las cuales ya  se manufacturan casi exclusivamente en China.

“Están llegando a la conclusión los alemanes de que están creando un competidor muy potente; a la hora de transferir conocimiento y tecnología”, apunta el analista, y recuerda que la propiedad estatal de las empresas y la distribución del conocimiento comprado “genera un entorno de negocios muy desequilibrado, ante el que las empresas europeas tienen serias dificultades”.

El jefe de opinión de El Confidencial, aclara que estas peligrosas compras ocurren por la fragilidad del continente.  “La economía europea, y la española muy especialmente, son lo suficientemente débiles para que actores exteriores penetren de una manera decisiva”.

Hay un hecho de fondo. “España está dejándose comprar y permitiendo ser adquirida por actores extranjeros”, los mecanismos de Screening no están funcionando como se ve en el caso del fondo Australiano y la OPA sobre Naturgy.

Ya sean a chinos o australianos, España se vende. Hernández argumenta que la intrusión asiática en el país no es diferente de lo que hacen otros fondos de inversión, que aunque se les pueda “atribuir una intención rentista no dejan de tener bandera”.

“Hay una visión que tiene que ver con la ideología que impide ver el mapa entero. Es obvio que el régimen chino nos genera menos simpatías que el de EE.UU, y en ese aspecto, lo que viene de China es percibido como un elemento de mayor riesgo”, apunta Hernández y sentencia que “la mayor o menor simpatía por unos u otros no evita el hecho de fondo”.

Sin embargo, el caso chino es paradigmático porque Occidente le ha proporcionado las armas, capital y propiedad intelectual, para poder comprar. Hernández explica: “todo, salvo la voluntad de constituirse como imperio, se lo hemos dado gratis pretendiendo que nos iba a ir mejor si llevábamos las fabricas y producían ellos barato".

De Pedro añade que Occidente pensaba que pasaría como en el resto del mundo, que “cuando hay un cierto nivel económico, las clases medias quieren mayores libertades y eso se traduce en demandas de mayor apertura política. Eso suponía introducir a China al mercado internacional y ayudaría en su democratización”.

El proceso ha hecho que China sea “más autoritaria” y ha reforzado “la vocación de disputar el orden liberal”, a ojos de de Pedro. Una consecuencia de la voluntad china es la capacidad de aglutinar esfuerzos industriales, políticos y académicos con un fin. China no duda de usar sus importaciones como arma. Como ocurrió con los aranceles al vino australiano, tras pedir este país una investigación sobre el origen del Covid.

“Es una forma de operar muy diferente. China beca decenas de miles de jóvenes para estudiar en Reino Unido la ingeniería top y las empresas adquieren la tecnología punta”, así resume de Pedro su método para conseguir destacar en el panorama científico e industrial.

Campus y universidades

España es un país que recibe miles de estudiantes chinos año tras año, lo cual no sólo sirve para formarles académicamente. Las embajadas chinas han hecho en el pasado presión política, empleando su número de nacionales en los centros de estudios y los ingresos que generan. 

Shiany Pérez-Cheng, investigadora asociada al think tank Resilent Future y antigua profesora de la Universidad de Salamanca, explica que ella vivió un caso de “coacciones por parte de la Embajada china en España". El hecho ocurrió en octubre de 2017, cuando ella como docente decidió organizar una semana cultural de Taiwán en la Universidad de Salamanca e invitó al representante de la isla en España a dar una charla para abrir el evento; el mismo papel que desempeñan los embajadores en las respectivas semanas culturales. El diplomático fue recibido por el vicerrector y se le dio un tratamiento de autoridad. Esto provocó las protestas oficiales de China que mandó una carta a la universidad, amenazando veladamente con cancelar los tratados que permitían la llegada de estudiantes chinos. La reacción llevó a que la institución educativa cancelara la semana cultural taiwanesa por directrices del Ministerio de Educación llegadas desde Madrid.

Esteban no ve como una coacción la protesta y compara lo ocurrido con que un país hubiera dado tratamiento de autoridad diplomática a un representante de la Generalitat. Lo que “es algo difícil de tragar desde el punto de vista diplomático”. Con todo, el investigador señala que en su universidad, la UAM, también imparten clases sobre Taiwán y nunca ha habido ninguna presión por parte de la embajada ni el Instituto Confucio (asociación no lucrativa para la promoción  de las lenguas chinas que ha sido señalado como una herramienta del Gobierno de Pekín), que en España opera en colaboración con UAM. El problema, a ojos del experto, es el tratamiento institucional al representante de la isla.

En otros países europeos, como la República Checa, el Instituto Confucio ha protagonizado incidentes como presiones a profesores, reconoce Esteban. Pérez-Cheng relata un caso más cercano, ocurrido en Portugal.

En la Universidad del Miño en el 2014 se celebró la reunión anual de la Asociación Europea de Estudios Chinos. En esta se presentaba una serie de trabajos, que habían sido impresos con la financiación del Instituto Confucio, algunos tenían en el abstract el reconocimiento de haber recibido una beca taiwanesa. Los representantes estatales chinos arrancaron las hojas con mención a la beca de los trabajos.

Los expertos no conocen ejemplos así en España. Esteban reseña que la narrativa de la diplomacia en el país europeo es afable y constructiva. Los Guerreros Lobo no han llegado a la Península.

Diplomacia agresiva

“En vez de hacer diplomacia; diplomáticos de China en el mundo se han convertido en la punta de lanza del gobierno en el exterior”, resume así la 'Diplomacia de Los Guerreros Lobo' Pérez-Cheng, y pone el ejemplo del señalamiento de periodistas críticos en Suecia por parte de la embajada o de las fake news que se difunden, sobre el origen de la pandemia, desde canales oficiales. Al investigador de ElCano sólo le consta un ejemplo de Fake News propagada por China en España, el retweet de un diplomático poniendo en entredicho que el Covid surgiera en china.

Aunque la diplomacia China no sea agresiva en España, ha logrado objetivos. El más sonado, como recuerda Pérez-Cheng, fue la reforma de la Justicia Universal en el año 2014. La docente explica que China presionó para que se eliminara, ya que un monje tibetano afincado en España interpuso una denuncia por genocidio contra el expresidente chino, Hu Jintao, y varios líderes de la cúpula del Partido Comunista Chino. 

Esteban reconoce la mano del lobby chino en el asunto, pero tamiza su importancia y argumenta que el PP llevaba en su programa la reforma de la ley, por lo que no necesitó muchas presiones. También recuerda que Estados Unidos e Israel no estaban contentos con la ley y también presionaron para su suspensión.  

El fin de la justicia universal no es la única intromisión que denuncia la académica. En 2019 el Teatro Real canceló por presiones chinas, la actuación de un grupo de danza afín al movimiento Falun Gong, una secta religiosa disidente perseguida por el Partido Comunista.

El gobierno chino, como todos los Estados, intenta influir en las cuestiones que afectan a su interés nacional, resume el investigador de ElCano.

Democracia o autoritarismo

De Pedro ve una línea clara en la narrativa china y sus posiciones en Europa. “La narrativa oficial china es crecientemente ofensiva contra EE.UU y la OTAN, Y tienen una narrativa que intenta desligar lo más posible a Europa de Estados Unidos y romper el Vínculo Transatlántico”.  Sus agentes lo presentan de una forma amable: “Están a favor de la Autonomía Estratégica europea, lo que aquí "es una idea sensible, mas que propaganda pura y dura" de lo fantástica que es China.

En el aspecto político, el analista cree que no tratan de exportar un modelo y no le consta que haya habido movimientos políticos como la financiación rusa de partidos como la Liga Norte italiana; “no van con la bandera roja” y son más ”precavidos”. En la batalla ideológica en la opinión pública “lo tienen complicado, pero aún así plantean retos a las democracias”.

“Dudo que su modelo político sea atractivo en Europa, es muy ajeno al nuestro. Lo que sí puede ocurrir es que exista la tentación de pensar que los regímenes totalitarios son mas eficientes. Es curioso, porque en la anterior Guerra Fría ocurrió al revés”, aclara  Hernández, y añade que “un régimen occidental que tenga ribetes mas autoritarios puede ser considerado como un paso adelante”.

El jefe de opinión de El Confidencial no ve probable que se rompa  el vínculo transatlántico ya que  “los lazos europeos siempre han sido con EE.UU” y sería muy raro un cambio de escenario.

El dilema de Huawei como ejemplo

El manido caso del 5G puede ilustrar el dilema europeo con China y con vetar sus influencias en el plano económico o arriesgarse a probables consecuencias en un futuro. De Pedro expone que dejar fuera del núcleo de la red a Huawei supondría pagar el triple, lo que es un coste inasumible mirando sólo en términos económicos. Sin embargo, facilitar el acceso a la infraestructura a la empresa asiática presenta potenciales riesgos para la integridad de las comunicaciones por un posible robo de información, que cada vez juega un papel más central en la economía.

“El problema es de concepción, si entiendes esto como un problema o no. Parte de nuestra comunidad política y parte de la opinión pública no lo ve así.  A China la hemos visto como un mercado desde el que podemos vender jamón y aceite, y yo creo que hay más variables que considerar desde el punto de vista estratégico y tecnológico a medio y largo plazo”, sentencia el analista.

Pérez-Cheng, secunda la opinión: “Me da la impresión de que los partidos españoles y nuestras élites políticas no saben donde se están metiendo”. Los ejemplos citados por la experta "no son anécdotas", si no que "ponen de manifiesto una tendencia"; cómo China emplea el poder blando para subvertir nuestras instituciones y la democracia, gracias a la influencia que ejerce en España.

No todos piensa que China esté interviniendo de manera importante en España. Esteban piensa que el país asiático tiene una capacidad muy limitada para influir en la Península, a día de hoy, pero hay que estar atentos al riesgo potencial, y ser conscientes de los peligros que puede haber en un futuro.

La amenaza autoritaria que pende sobre la democracia con el éxito del Partido Comunista Chino tiene un culpable para Hernández, Europa. “Si tenemos una sociedad próspera donde a la gente le va bien lo que pase en China va a importar poco. Si no es así, el problema es nuestro, no es del éxito o el fracaso ajeno. China solo pone sobre la mesa que tenemos deficiencias”.

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