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¿Pagamos los españoles demasiados impuestos?

Declaraciones de la renta.
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En pleno debate sobre la puesta en marcha de nuevos impuestos por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, el Consejo General de Economistas de España organizó hace una semana la tercera edición de “Punto de encuentro: liderazgo, economía y sociedad”, que, en esta ocasión, se centró en el análisis de “Los impuestos en España”.

Se plantearon dos enfoques diferenciados ante la pregunta de si se pagan muchos impuestos en España. Mientras que para unos hay margen para aumentar la presión fiscal para otros el margen para incrementar la carga tributaria sin dañar el crecimiento de nuestra economía es casi inexistente -aunque pueda ser posible fomentar el aumento de los ingresos públicos mediante impuestos medioambientales e indirectos-.

Con respecto al Impuesto sobre Sociedades, mientras que para unos la carga tributaria sobre los beneficios de las empresas españolas es relativamente elevada, para otros debería reformarse el Impuesto sobre Sociedades con el objetivo de garantizar unos tipos efectivos equiparables a los del entorno europeo.

Sí hay mayor consenso en cuanto a la “imposición medioambiental”, al considerar que los ingresos por impuestos medioambientales son menores en España que en la media de países de la UE, por lo que se apunta a un acercamiento en fiscalidad medioambiental a los estándares europeos.

Presión fiscal por encima de la media europea

Según el presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, “aunque la presión fiscal (lo que se paga de impuestos en relación al PIB) es algo menor en España que en la media de países de nuestro entorno, si tomamos como referencia los impuestos que paga una persona física de clase media, en relación a sus rentas anuales, podríamos estar por encima de la media”.

Según Pich, “esto sucede por nuestro nivel de paro y porque una buena parte de la población obtiene unas rentas tan bajas que no tributan. Esto que parece evidente en el IRPF, también en alguna medida ocurre con el Impuesto sobre Sociedades, ya que solo poco más del 30% del censo de declarantes por este Impuesto declaran una cuota líquida positiva”.

En cuanto a los impuestos medioambientales, el presidente del Consejo General de Economistas considera que “lo prioritario sería reorganizar los impuestos medioambientales, sobre todo en lo que se refiere a impuestos propios de las Comunidades Autónomas, estableciendo por el Estado los que sean necesarios y cediendo recaudación y capacidad normativa a los territorios”.

No hay margen para aumentar la carga tributaria

Con respecto a esta cuestión, el economista José Luis Feito entiende que “dado el nivel y la tendencia del gasto público, los niveles impositivos junto con el nivel de precios públicos -componente este de los ingresos fiscales que con frecuencia se olvida- generan un volumen de ingresos insuficiente para reducir la deuda pública”.

Según Feito, dicho esto, “el margen para aumentar la carga tributaria sin dañar el ritmo de crecimiento tendencial de nuestra economía es muy reducido y quizá inexistente”. “Es posible, sin embargo, fomentar el aumento de los ingresos públicos modificando la distribución de la carga impositiva hacía los impuestos medioambientales e indirectos, así como aumentando los precios públicos; incluso así, no será posible reducir el peso de la deuda pública apreciablemente sin alterar la dinámica del gasto público”, señala.

Por otra parte, el economista recuerda que “cuando se sugiere que los ingresos impositivos en España tienen un amplio margen de subida porque son inferiores en términos del PIB los de los principales países de la UE e incluso a la media de la UE-28, se olvida que nuestra renta per cápita es muy inferior a la de esos países y también a la media de la UE”, a lo que añade que “sería sinsentido y una condena al estancamiento económico intentar converger en niveles impositivos con los países más avanzados antes de conseguir converger con sus niveles de renta per cápita”.

Es imprescindible establecer las prioridades de gasto

En cuanto a si se pagan muchos impuestos en España, Juan Moscoso del Prado concluye que “España no tiene una elevada presión fiscal agregada en términos comparativos. Los ingresos públicos en relación al PIB se sitúan en el 37,8% frente al 45,2% del promedio de los países de la Unión Europea y no superaron el 41%, ni en plena burbuja inmobiliaria (datos de 2015)”. Según Moscoso, “el problema es que esa presión fiscal se concentra mucho sobre pocos contribuyentes y pocas bases imponibles”.

En relación al gasto público en relación al PIB, señala que “es inferior en cinco puntos a la media de los países de la Unión Europea; a pesar de ello, el margen para ampliar las políticas de gasto es limitado y por lo tanto es imprescindible establecer prioridades”.

Así mismo, el economista defiende que “España tiene por delante aún un proceso de consolidación fiscal exigente para cumplir nuestros compromisos de déficit y comenzar a reducir la deuda; en este contexto, es vital seleccionar bien las prioridades de gasto que aúnen paliar daños sociales tras una crisis durísima (gasto), asegurar el crecimiento futuro y la competitividad de la economía para generar riqueza, oportunidades y empleo de calidad (inversión), y modernizar el estado del bienestar (completar su alcance)”.

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