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¿Podrán los autónomos superar la crisis económica del coronavirus?

Ser autónomo en el siglo XXI
photo_cameraSer autónomo en el siglo XXI

La pandemia del Covid-19 viene trayendo unas consecuencias devastadoras a nivel humano, son ya más de un millón los infectados en todo el mundo y alrededor de 55.000 los fallecidos

España se sitúa tras Italia como el país con mayor número de muertos por coronavirus con 10.403. Además, los efectos económicos derivados de esta situación prometen ser de una gravedad realmente importante. La cantidad de parados en nuestro país ha aumentado hasta alcanzar los 3 millones y medio.

Hay que decir, además, que en esta caída de empleo no se contabilizan los casi 3 millones de trabajadores que se han acogido a ERTE que ni están en la lista de paro ni en bajada de la Seguridad Social ya que es una suspensión de empleo. 

Uno de los sectores que, sin duda, más golpeados se han visto por esta crisis, que ya empieza a manifestarse severamente, es el de los autónomos. En España hay más de 3 millones de empleados por cuenta propia, de los cuales la mayoría han visto reducidos sus ingresos sensiblemente.

Para conocer el alcance que puede tener esta crisis, en Confidencial Digital nos hemos puesto en contacto con expertos en esta cuestión que puedan arrojar algo de luz en este tema

Las medidas adoptadas por el Gobierno

El presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, manifestaba que “los autónomos están al límite, esperando que se les pase la cuota de autónomos y los seguros sociales de sus trabajadores. Con la cuenta a cero y sin posibilidad de hacer nada. Somos conscientes de que hay que quedarse en casa, pero igual que se asegura el sustento del trabajador deberían mirar por el mantenimiento de la actividad que crea ese puesto de trabajo”.

“Lo que tengo claro es que el Gobierno tiene perdido el rumbo en materia económica y nos dirige hacia una desgraciada situación. Difícil va a ser la recuperación y muchas empresas y autónomos van a quedar en el camino. O cambian rumbo o vamos a la deriva y a la ruina”, añadía Amor, visiblemente indignado con las medidas adoptadas por el Ejecutivo.

Por su parte, Javier Saénz de Olazagoitia, Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra y profesor asociado de la misma, considera que “podríamos considerarlas ‘adecuadas’, pues se dirigen establecer beneficios extraordinarios para diversos sectores. El problema, y lo criticable, es que parecen insuficientes, tardías, complejas y confusas.

Como ejemplo, Javier se remite a que “las medidas sobre las cuotas de los autónomos han llegado después de cobrarse las cuotas de marzo. Siendo algo sencillo y concreto que se venía reclamando hace semanas. Y faltan otras medidas de impacto directo e inmediato en ‘los bolsillos’ de los autónomos”.

Saénz de Olazagoitia reconoce también que “la mayoría de medidas siguen siendo enmendadas, aclaradas o desarrolladas, generando una gran incertidumbre. Y otras están sujetas a trámites y documentos que requieren gestiones y plazos inasumibles e inadecuados. Nada es sencillo de gestionar, pero en estas circunstancias se debe actuar y luego revisar -que debería ser el orden natural-, en lugar de someter toda actuación a control previo - desgraciadamente la tendencia legislativa dominante-”. 

Alternativas fiscales para superar esta crisis

“Lo principal para que cumplan su función es que estas medidas impacten directa e inmediatamente en la tesorería del autónomo. Luego podrán establecerse otras medidas para el proceso de recuperación, que será otra batalla. Lo que necesitan ahora es subsistir, tanto profesional como personal y familiarmente” afirma este experto.

Para ello, la ATA enunció una serie de propuestas como:

- Suspensión de la cuota de autónomos de los meses de marzo, abril y mayo. - La cuota de marzo que ya ha sido abonada, deberá ser devuelta a todo el colectivo, y no se cobrarán recargos a quien la hayan devuelto.

- Suspensión de todos los trámites impositivos y obligaciones tributarias del primer trimestre que hay que presentar en abril y aplazar su presentación al mes de julio.

- Reducir el umbral de pérdidas en el último mes que establece la prestación de cese de actividad por causas económicas de un 75% a un 30%, igual que ha hecho el estado danés. - Ampliar el plazo de disfrute de esta prestación a 3 meses-.

- Anular la disposición adicional sexta del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, con respecto a la obligatoriedad del mantenimiento del empleo durante el plazo de seis meses desde la fecha de reanudación de la actividad. 

A esta batería de medidas, el abogado Sáenz de Olazagoitia añade la posibilidad de:

- Suprimir declaraciones e ingresos de pagos fraccionados (Navarra y las Diputaciones Forales vascas ya lo han hecho).

- Eximir de la obligación de retener a quienes paguen facturas en este periodo, cualquier factura pagada por otras empresas o profesionales, no llevaría retención y el autónomo percibiría su importe íntegro -más IVA-.

- Complementando lo anterior, diferir la declaración y pago del IVA del primer trimestre, si resultara a ingresar.

- Y un mecanismo de devolución inmediata del IVA, si saliera a compensar. Como la Administración difícilmente devolvería inmediatamente, se podría establecer una línea específica de “descuento” de ese saldo a compensar a través de las entidades financieras, con garantía total del Estado y el solo requisito de acreditar la declaración con saldo negativo.

Estas medidas no implican transferencias a los contribuyentes ni gestión. Solamente que éstos dejen de financiar a la Hacienda Pública, que es lo que sucede normalmente. Tienen un efecto temporal que se ajustaría más adelante -al menos en algunos casos-

Empleo autónomo destruido

Según Sáenz de Olazagoitia “resulta imposible de cuantificar la cantidad, pero en gran parte dependerá de las medidas anteriores. El autónomo es resiliente y adaptativo, tiende a mantener su situación hasta el extremo. Si renuncia es por imposibilidad material y falta de alternativas. Aspiran a volver a su actividad, y mientras solo pretenden subsistir. Para lo cual en muchos casos no requerirá darles nada sino, como se ha dicho, atenuar la carga habitual que se ha podido volver insoportable”.

Por su parte, la ATA habla de que los datos de desempleo actualizados el pasado jueves por el Gobierno no reflejan los 360.000 autónomos que han solicitado el cese de actividad extraordinario. Estos autónomos, aunque van a percibir una prestación no están de baja en el RETA y por lo tanto no contabilizaron en estas estadísticas.

Supresión de la cuota de autónomos

Esta medida, que es sin duda la que más fervientemente se está demandando desde el colectivo de autónomos, afectará “según cada caso, pero está claro que el mayor impacto se produce en los autónomos más vulnerables, los de menor capacidad y en actividades más afectadas por la situación de confinamiento” afirma el doctor en derecho a Confidencial Digital.

“En esos casos se pueden ver abocados a darse de baja para dejar de incurrir en costes y, en su caso, percibir además las prestaciones públicas que correspondieran. La imposibilidad de asumir el coste produce un “efecto expulsión”, que supone no ingresar en la Seguridad Social y en algunos casos cobrar de ella. Y a veces incluso supone el desplazamiento de servicios a la economía sumergida. Por el contrario, las medidas propuestas pueden constituir un incentivo a mantenerse en el sistema y actuar dentro de la legalidad, entre otras ventajas”, concluye Sáenz de Olazagoitia.

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