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¿Está siendo adecuada la educación de la princesa Leonor?

La princesa Leonor, en el santuario de Covadonga.
photo_cameraLa princesa Leonor, en el santuario de Covadonga.

Leonor de Borbón y Ortiz, princesa de Asturias y heredera de la Corona, cumple este 31 de octubre 13 años. A esa misma edad fue proclamada reina de España en 1843 Isabel II, la última mujer que ha ostentado la corona en nuestro país.

La hija mayor de Felipe VI se mantiene actualmente en un segundo plano. Sus padres optan por el momento por que su infancia transcurra alejada de la actividad oficial pública de la Casa del Rey, y que se centre en sus estudios.

Todo pese a que en este 2018 ha adquirido más protagonismo; recibió el Toisón de Oro de su padre, viajó al santuario de la Virgen de Covadonga, en Asturias, y el mismo día de su cumpleaños, este miércoles 31, pronunciará sus primeras palabras, en un acto de lectura de la Constitución.

El colegio

De la princesa Leonor se sabe que estudia, como su hermana Sofía y como hizo su padre don Felipe, en el Colegio Santa María de los Rosales, en Aravaca, a las afueras de Madrid. Se trata de un colegio privado, laico aunque con formación religiosa, en el que se han formado además del actual rey el duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart; el presidente de Endesa, Borja Prado; y Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, presidente del Teatro Real, entre otros personajes conocidos.

El colegio expresa en su página web su ideario y su proyecto educativo: “Deseamos impartir una educación encaminada a hacer de nuestros alumnos personas física y psíquicamente sanas, que piensen con rigor y creatividad, que valoren con independencia y criterio, que enfoquen su actividad con responsabilidad y aceptación del deber; que, receptivas para los bienes culturales del pasado, se sientan obligadas ante el presente y participen, inteligente y activamente, en la construcción del futuro; que deseen la convivencia armónica con los demás, respeten la opinión y convicción ajenas, y estén abiertas a la comprensión y cooperación; personas que, por su formación, estén preparadas para trascender a una vivencia religiosa cristiana que encuentre sus bases en la aceptación, la convicción y el amor”.

El Rosales es un colegio bilingüe en castellano e inglés. Además, los alumnos de Secundaria como la princesa de Asturias pueden elegir como segundo idioma extranjero entre francés, alemán y chino. En el colegio se extiende el uso de las nuevas tecnologías, y también se potencia que los alumnos aprendan a tocar un instrumento musical.

Una educación “pequeñoburguesa”

Confidencial Digital ha consultado sobre este asunto de la educación de la heredera de la Corona con la periodista Carmen Remírez de Ganuza, que ha cubierto la información de la casa real en El Mundo y El Independiente, y que recientemente ha publicado la primera biografía sobre la princesa, con el título ‘Leonor: el futuro condicionado de la monarquía’.

Para Remírez de Ganuza, por el momento la formación de Leonor está siendo, básicamente, “una educación ‘pequeñoburguesa’, igual que la de cualquier niña de su edad del entorno de Aravaca-Pozuelo [zona de Madrid de clase media-alta], en un colegio de nivel medio-alto académica y con un nivel de exigencia más que aceptable”.

La biógrafa de la princesa de Asturias destaca que Leonor aún es una niña, y como tal sus padres los reyes mantienen el derecho de decidir en qué colegio se tiene que educar y bajo qué principios: “Esto pertenece enteramente a la libertad de sus padres, como de cualquier otro español, porque parte de unos derechos constitucionales”.

Pero al mismo tiempo apunta que, ahora que va a cumplir 13 años, que estudia ya 2º de la ESO, Leonor se encuentra en la frontera de un paso importante: “Estamos en la antesala de ese momento en el que habrá que hacer un plan estratégico y concienzudo acerca de la formación académica, institucional y social de la heredera”.

La educación de la heredera, cuestión de Estado

Se suele considerar que la educación del príncipe o de la princesa de Asturias no es una cuestión privada de sus padres, sino que la decide el rey y en la que, de alguna forma, tiene capacidad de influencia el Gobierno. Es, en definitiva, una cuestión de Estado.

Así ocurrió con don Felipe cuando era príncipe, y así cree Carmen Remírez de Ganuza que ocurrirá con Leonor: “Si no de manera explícita, sí de manera discreta, el Gobierno de turno deberá hacer un seguimiento de esa educación a partir de una determinada edad”. Precisamente, al ser España una monarquía parlamentaria, al menos el Ejecutivo “debería opinar al respecto”.

En caso de Felipe VI, explica esta periodista especializada, se comenzó a planificar en torno a los 16 ó 17 años. Con Leonor tiene la sensación “de que todavía no hay nada hecho”, de que no se han tomado decisiones ni se ha planificado al detalle el futuro formativo de la princesa: “Cada vez que se pregunta a Casa Real la respuesta es que la heredera sigue siendo una niña”, si bien Remírez de Ganuza explica que “estamos a las puertas” de que alcance esa edad.

Más allá de las clases

En los últimos años, conforme Leonor ha ido creciendo, se han publicado algunas informaciones que apuntan a que la heredera no sólo se forma en las aulas del Colegio Santa María de los Rosales, con las asignaturas que estudian todos los escolares de su edad en cualquier colegio o instituto de España.

Se ha apuntado que la “nanny” que se ha encargado de ellas desde pequeñas habla con Leonor y Sofía en inglés, lo mismo que la reina Sofía, lo que unido a que el colegio es bilingüe, apunta que la princesa puede tener ya un cierto dominio de la lengua inglesa.

Además, se ha dicho que se está familiarizando con las lenguas cooficiales de España, en especial con el catalán. Su padre el rey utiliza el catalán con regularidad en discursos en actos oficiales en Cataluña, incluso en alguna ocasión se le ha escuchado hablar en catalán en conversaciones informales. También suele leer fragmentos en gallego, valenciano, y con más dificultad en vasco.

Esto forma parte de una educación complementaria, que incluiría otros aspectos: por ejemplo, una serie de conocimientos sobre Historia de España y sobre la monarquía mucho más profundos de los que se pueden adquirir en la Educación Obligatoria.

Y no hay que pasar por alto otro tipo de aprendizaje, más práctico para el ejercicio de ser reina. En alguna ocasión don Felipe ha contado que, tras los viajes y actos oficiales, suele contar a Leonor y Sofía detalles de los mismos, para explicarles la función de la Familia Real, lo que se espera de ellas.

En este sentido, cabe también apuntar que los pocos pero ya relevantes actos oficiales a los que acude Leonor son una enseñanza muy importante: desfiles de la Fiesta Nacional, proclamación del rey, apertura solemne de las Cortes, visita a Covadonga... Eso sin olvidar que Leonor tuvo su propio 23-F.

Es decir, durante el golpe de Estado militar de 1981, Juan Carlos I quiso que su hijo Felipe se quedara despierto y en su despacho, viendo cómo tenía que actuar un rey en unas circunstancias tan graves para España. La actual princesa de Asturias vio cómo don Felipe grabó el mensaje difundido el 3 de octubre de 2017 para reclamar que se hiciera cumplir la ley tras el referéndum ilegal de independencia en Cataluña y ante la actitud rebelde del Govern y de la mayoría de diputados del Parlament.

Protocolo y “conciencia dinástica”

Sobre esto, Carmen Remírez de Ganuza señala que no se conoce que Leonor esté recibiendo ya “una educación de carácter institucional, específica para la figura para la heredera”.

Eso sí, al mismo tiempo señala que dentro de la Familia Real, además del seguimiento de la formación académica, a Leonor “se le ha trasladado una conciencia dinástica y una conciencia acerca de su futura función que es muy notable”.

Asegura que eso se puedo ver, por ejemplo, en la ceremonia de entrega del Toisón de Oro por parte de su padre el rey en el Palacio Real, ante toda la Familia Real y las máximas autoridades del Estado. “Siendo una niña pequeña supo responder perfectamente al protocolo y desde sus movimiento hasta las reverencias que hizo, está convenientemente educada”, señala.

Pero, con todo, “en cuestión de dos años, máximo tres, ya con la vista puesta en la jura ante las Cortes que fija la Constitución [a los 18 años], la heredera tendrá que responder a una educación complementaria, que estoy segura que se le va a proporcionar pero que nadie ha dicho aún en qué va a consistir”.

Por tanto, lo que hasta ahora es un ámbito privado, la educación de Leonor de Borbón Ortiz, “va a tener que empezar a romper” y la formación de la princesa de Asturias “va a tener que ser cada vez más institucional”.

Esta periodista apunta una reflexión sobre la formación de los reyes, en este caso de una reina como será Leonor: “Los reyes del futuro no se van a medir tanto por el protocolo (que también), sino por su perfecto conocimiento sobre su función. Y la función del heredero, que no es otra que la de heredar, es particularmente complicada, precisamente porque es difusa. Creo que su verdadero cometido es formarse y que ocupará el 80% de su tiempo a ello”.

La futura capitana general

¿Se formará Leonor como militar? Esta es una duda que ha surgido al ser mujer, pese a que por ejemplo el entonces ministro de Defensa Pedro Morenés apuntó con rotundidad hace unos años que, obviamente, como futura capitana general de los tres ejércitos, tendrá que formarse como militar con las Fuerzas Armadas. Así lo hacen, además, prácticamente todos los príncipes de las casas reinantes de Europa.

Carmen Remírez de Ganuza apunta que no habrá una presentación simbólica de Leonor ante la milicia, como hizo Felipe con nueve años, que fue filiado como soldado del Regimiento Inmemorial del Rey. “Ahora sería verdaderamente ridículo que se le pidiera a la heredera vestirse de uniforme. En aquella época la sociedad estaba más militarizada y el peso del ejército era mucho mayor desde el punto de vista institucional al que es hoy. El heredero se vistió de uniforme y fue soldado honorario a esa edad porque eran los usos y costumbres de esa época”, explica.

Pero sí cree que “tiene sentido que reciba una formación militar en el momento que le toque, que podría ser cuando acabe la formación académica obligatoria. Eso es probable pero no es seguro del todo. Basta hablar con los políticos para saber que hay discrepancias acerca de ello”.

Su conclusión, tras consultar con políticos de distintas tendencias -según se puede leer en su libro- “es que lo más probable es que ella aprenda desde dentro lo que significa el Ejército, ya que va a ostentar el mando supremo de las Fuerzas Armadas, que es un cargo honorífico pero que no deja de ser una función muy importante de carácter simbólico”.

“Lo va a hacer porque hay una ligera mayoría a favor de que lo haga y porque yo estoy convencida de que la casa real lo cree necesario. Es bueno por distinta razones. Lo primero por conocer por dentro una institución que va a representar de manera muy especial. Y luego porque conoce al único estamento del país que jura dar su vida por ese país que ella va a representar”, afirma la biógrafa de Leonor.

Añade que “el Ejército hoy es uno de los estamentos más avanzados dese el punto de vista tecnológico, corporativo, científico... y sobre todo es un lugar donde se aprende muy buena capacidad de organización y de disciplina, y eso forma a un dirigente y a un rey”. De ahí que crea que se formará en las academias, aunque puede que no pase tantos años como Felipe VI o Juan Carlos I en esa formación castrense.

La universidad

También llegará el momento de decidir qué carrera universitaria cursa, en qué universidad, si en España o en el extranjero, si después realiza algún máster como hizo su padre...

En cualquier caso, en estos años ya se están poniendo los cimientos de la formación académica, intelectual y humana de quien está llamada a asumir la Jefatura del Estado en el futuro.

Durante siglos, el asunto de la formación y enseñanza de los príncipes herederos fue un tema que motivó la reflexión de estudiosos y la publicación de numerosos libros. El humanista flamenco Erasmo de Rotterdam dejó una frase al respecto, apoyando la necesidad de volcarse desde muy temprano en la educación: “No existe otro momento más idóneo de corregir o formar al príncipe que cuando él todavía no sabe que lo es”.

Algo similar escribió el español Juan de Mariana: “Pues los vicios del príncipe, especialmente en los primeros años, se pueden corregir por medio de una educación conveniente e ilustrada, con la que las naturalezas más depravadas se doman, y aun muchas veces se las conduce al término opuesto”.

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