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¿Qué hay que tener en cuenta en una alerta sanitaria alimentaria?

Alimentos que forman la base de la dieta mediterránea
photo_cameraAlimentos que forman la base de la dieta mediterránea

A día de hoy, España está en alerta sanitaria alimentaria debido al brote de listeriosis originado en Andalucía por el famoso caso de la carne mechada de la empresa sevillana. ¿Pero qué es exactamente una alerta sanitaria?

La Ley señala que en caso de amenaza de epidemia o de aumento de alguna enfermedad que implique un grave riesgo para la salud o para la vida de los ciudadanos, el Ministerio de Sanidad alertará y declarará el estado de emergencia sanitaria para hacerle frente.

Agustina Sánchez, tutora del Área de Seguridad Alimentaria de IFM, asegura que cuando a un ciudadano le llegue información sobre una alarma sanitaria lo primero que debe hacer es “confirmar de donde viene la información, ya que nos tiene que llegar por vía oficial”.

Sánchez afirma que todas las empresas tienen sistemas de autocontrol sanitarios obligatorios y que “cuando detectan algo tienen el deber de comunicarlo a Sanidad”. Además, las empresas se cercionan de que cuando se hagan inspecciones, las muestras recogidas por los expertos se analicen para comprobar si hay patógenos o no en dichos productos.

La experta en Seguridad Alimentaria ratifica que en caso de foco de infección alimentaria, los hospitales tienen la obligación de alertar sobre ello. “Este es un tipo de comunicación vía oficial a la que acudir para comprobar que realmente existe un peligro. Aún así, las autoridades competentes darán la alerta sanitaria”, indica.

Se confirma la alerta, ¿ahora qué?

Una vez que se ha asegurado que la alerta alimentaria es real y que no es un bulo, Agustina Sánchez explica que el siguiente paso es “confirmar de donde proceden los alimentos que tienen el aviso para localizar todos los miembros de la partida afectada”.

Indica que parte de los productos pueden estar en los hogares y otros en el supermercado. Por ello, hay que prestar mucha atención a la alerta para poder identificar bien el alimento. “Se dice cual es la empresa, que marca es, que está afectado, la fecha de caducidad del producto y el formato del mismo, incluso de cuántos gramos es el  paquete”, matiza Sánchez.

La experta en Seguridad Alimentaria señala que una vez que está todo perfectamente identificado, el siguiente paso es “tranquilizarse”. “Lo que tiene que hacer la población es estar tranquilidad y recordar que esto es un hecho puntual: es un producto concreto que ha salido de una sola empresa ya localizada y que se va a llegar al fondo de la cuestión”, asegura.

“Y la ciudadanía no debe ponerse nerviosa por las redes sociales, hay que tranquilizarse. En España todos los alimentos son seguros a priori porque tenemos un sistema de seguridad eficaz”, añade.

A la hora de comprar

La experta en Sanidad, Agustina Sánchez, recomienda a los consumidores los siguientes pautas a la hora de comprar comida en el supermercado:

- Comprobar que el envase esté correctamente cerrado. Si un alimento que está envasado al vacío está ‘abombado’, lo mejor es no comprarlo. Además hay que avisar al encargado de la tienda para que lo retire.

- Si un alimento está refrigerado o congelo hay que asegurarse que dicho producto mantenga la cadena del frío. “Cuando se toca, se percibe perfectamente y si no, hay que fijarse en el indicador de temperatura de los lineales del supermercado”, indica Sánchez.

“Si se rompe la cadena del frío, los microorganismos de los alimentos van a crecer y no es lo mismo un producto con X microorganismos a uno que tenga una cantidad muy elevada como por ejemplo ha sido el caso de los alimentos de la listeria”, añade.

- Mirar la fecha de caducidad del producto. “Los supermercados tienen un sistema de control y deben retirar los productos que hayan sobrepasado la fecha de caducidad, pero muchas veces no nos fijamos y podemos comprar algunos que estén pasados pero es un caso muy esporádico”, puntualiza Sánchez.

¿Crisis alimentaria o alerta?

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición distingue entre alerta alimentaria y crisis. Afirma que se genera una alerta alimentaria cuando existen riesgos graves para la salud del consumidor asociados a alimentos originarios o procedentes de un establecimiento nacional, o distribuidos en territorio español. Si  este caso sucediera, es necesaria la actuación o vigilancia inmediata de las autoridades competentes.

Una crisis alimentaria supone una situación “de carácter excepcional” en la que confluyen diferentes aspectos: riesgo grave ya sea de manera directa o indirecta para la salud humana cuya gestión resulta  tan compleja que no puede llevarse a cabo de forma habitual.

Otro aspecto a tener en cuenta es la propagación del riesgo a una considerable parte de la cadena alimentario. Además, es importante tener en cuenta el potencial de la transmisión del peligro a varias comunidades autónomas, estados miembros de la Unión Europea y terceros países.

Internet y las alertas alimentarias

En España solo se han registrado 15 alertas alimentarias reales en los últimos tres años, según datos registra la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Sin embargo, en la conciencia colectiva parece que han sido más. ¿Por qué? Aquí las redes sociales juegan un papel de doble filo.

La difusión de ‘noticias’ a través de Internet, la descontextualización de noticias y los mensajes alarmistas son algunas de las claves que demuestran que muchas ‘alertas’ han terminado siendo solo un bulo. Así lo señala IMF Business School.

¿Quién no ha recibido un mensaje por WhatssApp alertando sobre algún producto que es perjudicial para la salud?  La cadena de supermercados Mercadona libra cada año su propia batalla contra los bulos que circulan por internet. 

“Sanidad retira más de once productos deliplus del Mercadona por contener trietanolamina y bronopol ya que la combinación puede producir nitrosamina (tumores cancerígenos)”, este es el mensaje que se reenvía cada verano por las redes sociales. Junto a él, una lista de productos que supuestamente son malos para la salud.

Este es un caso muy conocido a nivel nacional, pero como este, hay muchos más. Cada vez es más común recibir en el móvil o ver en redes sociales cadenas de mensajes que alertan sobre supuestos productos dañinos para la salud o sobre supuestas contaminaciones de alimentos. Unas alertas que aumentan en verano al igual que el número de intoxicaciones alimentarias.

Según IFM Business School, el incremento  de estos avisos se debe a dos motivos fundamentales: por un lado, las bacterias crecen más debido a las altas temperaturas (entre 30 y 45º); y por otro lado, destacan que en los meses estivales es más común cocinar y comer fuera de casa lo que supone que los alimentos no tengan la refrigeración adecuada. Además, muchos utensilios de cocinas no se lavan con agua corriente, lo que puede también provocar algunas infecciones.

Cómo diferenciar las mentiras de la realidad

¿Pero cuántas alertas son reales y cuáles no? Menos de las esperadas, ya que a diferencia de la cantidad de mensajes de alertas que hay circulando por internet, recuerden que en España solo se han registrado 15 alertas sanitarias en los últimos tres años. IFM Business School señala tres claves para que los usuarios sean capaces de diferenciar entre los bulos y las verdaderas alertas.

- Si la información la recibe el usuario sólo por internet: no hay peligro. Solo hay que fijarse en el caso de listeriosis originada en Andalucía. El Ministerio de Sanidad fue el encargado de confirmar y decretar la alerta sanitaria por este brote. Si verdaderamente un producto (véase el caso de Mercado comentado anteriormente) fuera perjudicial para la salud, se retiraría del mercado de manera inmediata y los consumidores recibirían la información de manera clara por organismos oficiales gracias a los medios de comunicación.

- Hay que desconfiar de las informaciones que se escriben en tono llamativo y alarmista. “¡¡¡Alerta de alimentos contaminados!!!” o “¡¡Reenvía este mensaje a tus contactos!!” son mensajes que no son de fiar. Este tipo de titulares es propio de comunicaciones serias de un periódico o de un telediario. Este mensaje responde al objetivo de causar alarmismo y difusión fácil llamando la atención con mayúsculas y signos de exclamación.

- Localizar el origen de la noticia es clave. Las mejores mentiras siempre tienen un punto de verdad. IFM Business School  recuerda el caso de la difusión de información que se llevó en 2017 con varias noticias descontextualizadas sobre un presunto “aceite de oliva tóxico”. Las afirmaciones se basaron en un estudio de 2012 de la OCU en el que se hablaba de que algunos aceites no cumplían con la normativa. Por ello es fundamental que las comunicaciones estén fechadas y se pueda acudir a la fuente de origen para confirmar la información.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria

Con el objetivo de proteger la salud y poder gestionar los riesgos alimentarios para la salud de los consumidores, existe en España un sistema coordinado de alertas alimentarias cuyos principios de actuación y funcionamiento se basan en los establecido en el artículo 25 de la ley 17/2011.  Dentro de todo este sistema, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) es el punto de referencia de las redes de alertas del país.

Un conglomerado que permite mantener una constante vigilancia de cualquier riesgo o incidencia que, relacionado con los alimentos, pueda afectar a  la salud de los consumidores. Desde el Ministerio de Sanidad aseguran que el objetivo de este sistema es garantizar que los productos que se encuentran a disposición de los consumidores son seguros y no presentan riesgos para la salud.

Las alertas alimentarias se dividen según sean de interés general, de alérgenos y de complementos alimenticios.

- En las alertas alimentarias de interés general se incluye la información de los avisos que son objeto de información pública, bien por su repercusión sanitaria o por su posible distribución al consumidor final.

- En las alertas alimentarias de alérgenos se incluye información sobre las notificaciones por presencia de sustancias farmacológicamente activas comercializadas como complementos alimenticios. El Ministerio de Sanidad destaca en particular las sustancias empleadas para incrementar el vigor sexual, favorecer el desarrollo muscular o para estimular la pérdida de peso. Son productos que se venden sin la necesaria supervisión y control de las autoridades sanitarias y por ello, pueden suponer un grave riesgo para la salud de las personas que lo consumen.

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