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¿Es útil para los universitarios irse de Erasmus?

Países que participan en el programa Erasmus.
photo_cameraPaíses que participan en el programa Erasmus.

Una iniciativa para fomentar los intercambios culturales entre países de Europa y fomentar la apertura de miras de los estudiantes de universidad, o una excusa para pasar un curso de fiestas y turismo en un país extranjero. El objetivo del Programa Erasmus se enfrenta a las críticas y a los tópicos de quienes ponen en duda su utilidad, lo que sugiere un debate: ¿Sirve realmente para formar mejor a los universitarios?

Creado en 1987 y con el nombre de European Region Action Scheme for the Mobility of University Students (Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios), el Programa Erasmus se ha consolidado en España como una experiencia que atrae a miles de universitarios.

De hecho, nuestro país es el mayor receptor de erasmus -39.277 estudiantes, el 14,4% del total- y también el mayor emisor al resto de la treintena de países participantes -37.235 universitarios-.

Lógicamente, las autoridades educativas y las universidades promueven este programa de intercambio de estudiantes y ponen en valor los beneficios académicos, culturales y personales que se pueden cosechar yendo un curso a estudiar a otro país de Europa.

Las críticas y debilidades del Erasmus

No es menos cierto que entre los universitarios son muchos que se ven más atraídos por otro aspecto del Erasmus: el lúdico. La idea de conocer gente nueva, la fama de las fiestas universitarias con otros erasmus, la posibilidad de hacer turismo a bajo coste... también tiene un peso, que en ocasiones se maximiza hasta presentar este programa de intercambio de estudiantes como una excusa para disfrutar de un año en el extranjero, pero con una beca pública.

Además, en 2017 se estrenó una película autobiográfica de una estudiante de Comunicación Audiovisual que contó su desilusión al irse a Berlín: lo complicado que le fue adaptarse a su nueva clase en una universidad alemana, la soledad y el rechazo que sintió, la incomprensión de sus familiares... Una visión sobre el lado menos amable del Programa Erasmus que tuvo un eco importante, ya que es un aspecto, un riesgo, que algunos universitarios pueden no tener en cuenta al dar el salto de solicitar esta beca.

Más allá de los conocimientos académicos

El Confidencial Digital ha recabado la visión que tiene sobre el Erasmus Isabel Durán Giménez-Rico, la vicerrectora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), que en los últimos años se ha consolidado como uno de los centros que envía más estudiantes al resto de Europa.

Durán asegura con rotundidad que este programa de intercambios es “el intento académico más importante del siglo XX”, al haber conseguido movilizar a estudiantes de toda Europa que enriquecen mutuamente a las universidades emisoras y receptoras.

La vicerrectora de la UCM sale al paso de las críticas que advierten que marcharse un año de carrera al extranjero puede suponer un corte, un freno en el desarrollo académico del alumno, que de pronto tiene que recibir las clases en inglés o en otro idioma y que como consecuencia de ello no “absorbe” todos los conocimientos de la misma forma que lo haría en su país de residencia.

“El contenido académico es lo de menos”, asegura Isabel Durán, en el sentido de que la filosofía del Programa Erasmus se resume en el lema “Opening minds, changing lives”, es decir, “Abriendo mentes, cambiando vidas”.

Y es que esta responsable de los intercambios Erasmus en la universidad presencial con más alumnos de España destaca que una estancia de estudios en el extranjero despierta, agudiza una serie de habilidades que no son materia de un programa o currículo: “La curiosidad, la confianza en sí mismo, la adaptabilidad, la madurez, la capacidad crítica... los erasmus adquieren destrezas y capacidades que no tienen anteriormente”.

La mejor forma de implantar los idiomas

Obviamente, desde la Universidad Complutense su vicerrectora de Relaciones Internacionales destaca la ayuda que una estancia Erasmus proporciona al aprendizaje de idiomas por parte de los universitarios.

No sólo porque las clases y la vida en el país de destino sean en otra lengua, sino también porque les obliga a estudiar inglés, francés, alemán, italiano... antes de poder marcharse de España.

Y, a la inversa, la llegada de miles de erasmus del resto de Europa está llevando a que haya cada vez más presencia del inglés en las universidades españolas. “A los estudiantes que por cuestiones económicas no se marchan de Erasmus, los estudiantes extranjeros que vienen a España les traen la internacionalización a casa”, señala Durán.

Muy valorado por las empresas

Una de las ventajas que los defensores del Programa Erasmus suelen resaltar con más énfasis es la ventaja competitiva que aporta al salir de la universidad al mundo laboral. “La inclusión de una estancia Erasmus en el currículum es determinante”, asegura la vicerrectora de la Complutense, ya que a su juicio esta experiencia indica a las empresas que buscan empleados que ese candidato “es una persona que ha tenido agallas, que se ha buscado la vida solo, y que además puede enviar en cualquier momento a otra parte del mundo”.

Además, Isabel Durán cita el “Estudio sobre el Impacto de Erasmus” que elaboró la Comisión Europea hace unos años, y que concluye que los universitarios que pasan por esta experiencia tienen la mitad de probabilidades de sufrir desempleo de larga duración en comparación con quienes no se van a estudiar al extranjero.

Además, cinco años después de su graduación los antiguos erasmus tienen una tasa de desempleo un 23% menor que el resto.

Los empresarios valoran muy notablemente el haber dado el salto para estudiar un tiempo en otro país de Europa: el 64% consideraban, en ese estudio, que la experiencia internacional del aspirante a un puesto de trabajo es un factor importante a la hora de contratar, y un porcentaje similar aseguraba que daba más responsabilidades en el trabajo a los empleados que hubieran pasado por el Programa Erasmus, precisamente por haber desarrollado más esas otras habilidades que no se aprenden en las aulas pero que tan importantes son para la vida profesional.

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