Te lo aclaro

¿De verdad existe el síndrome post vacacional?

Trabajadores distraídos durante una reunión de trabajo.
photo_cameraTrabajadores distraídos durante una reunión de trabajo.

La Sociedad Española para el Estudio de la Ansiada y el Estrés indica que la reincorporación al trabajo tras un período de descanso puede provocar una reacción de estrés. Asegura que el cambio de hábitos suele traer consigo un sobreesfuerzo que puede afectar al rendimiento y a la motivación, teniendo un impacto negativo en el bienestar de la persona.

La vuelta a las obligaciones laborales puede generar en algunos casos el ‘estrés post-vacacional’. La aseguradora de salud Cigna explica que este trastorno dificulta la adaptación al ritmo laboral y se manifiesta en forma de preocupación, inseguridad, palpitaciones, molestias digestivas, dolores de cabeza y alteraciones en el apetito.

Subrayan que aquellas personas que están en situación de dificultad económica, excesiva carga laboral o problemas de salud son más proclives a padecerlas.

Entonces... ¿existe?

La psicóloga y directora del Centro de Terapia Breve Estratégica, Júlia Pascual, lo tiene claro: “El síndrome postvacacional por supuesto que existe pero que exista no significa que todos lo suframos”.

Júlia Pascual se centra en la importancia de las rutinas. “Hace unos días nos hemos tenido que adaptar a romper nuestra rutina laboral para instalar la de las vacaciones y algunos les ha costado. Pero cuesta mucho más romper la rutina vacacional por la laboral que suele ser para la gran mayoría más acelerada y estresante”.

Un cambio que se ve magnificado si el individuo ve su trabajo como un problema. “Si encima el sujeto percibe su trabajo como una gran roca a mover, o como si tuviera que ir a la guerra, unos días antes de incorporarse y los primeros días puede sufrir más sintomatología ansiosa-depresiva propia de lo que definimos síndrome postvacacional”, explica Pascual.

Los españoles lo sufren cada año

Según una encuesta realizada por Adecco, tras el verano de 2017, un 33% de los trabajadores españoles aseguró sufrir síndrome post-vacacional. En 2018, la cifra aumentó en 7 puntos porcentuales.

En un estudio aportado por Cigna, asegura que el 71% de los españoles reconoce sufrir estrés. Las fuentes principales de este trastorno son: demasiado trabajo (25%), cuestiones relacionadas con la salud familiar (14%), la salud propia (11%) y problemas financieros individuales (10%) y familiares (9%).

Una singularidad a destacar de este informe es que las mujeres están más estresadas que los hombres, un 78% frente a un 65. Los jóvenes de entre 25 y 35 años de edad es el grupo poblacional más afectado, el 80%. Los adultos de 35-48 años suponen el 75% y los mayores de 50, un 60%.

Estos individuos no suelen acudir a especialistas por el síndrome post-vacacional. A pesar de ello, Pascual asegura que “hay que considerar que después de la vuelta de las vacaciones es una de las  épocas del año donde las personas más se animan a iniciar un proceso psicoterapéutico. Eso indicaría, que el síndrome postvacacional provoca un malestar que algunos lo usan como palanca para iniciar un cambio en sus vidas”.

Según un estudio de Cigna, tan solo el 11% está tratando de resolver la situación con un profesional médico. Un porcentaje que se reduce 8 puntos con respecto a 2018.

“Para superar el estrés postvacacional y minimizar sus consecuencias negativas, es necesario incorporar en nuestro día a día algunas pautas preventivas. Es importante que pensemos en el estrés como un factor de riesgo real, de manera que trabajemos activamente para limitar su impacto en nuestra salud y bienestar”, indica la Dra. Marta López Tomás de Cigna España.

Cómo afrontar el estrés post-vacacional

La psicóloga Jùlia Pascual asegura que el síndrome post-vacacional puede ser grave o no. “Depende de cómo percibas y reacciones frente a la vuelta al trabajo construirás o no un problema. Es decir, depende de cómo reacciones equivocadamente para salir del malestar puedes llegar a construir un tipos de trastorno psicológico u otro. Los más habituales serian un trastorno de ansiedad o depresivo”, indica Pascual.

Es tan importante identificar las claves para prevenir este marco personal que Cigna España ha elaborado unas pautas para afrontar el estrés tras las vacaciones.

🚦  Programar el regreso de manera anticipada y relajada. La organización es clave contra el estrés, sobre todo, si las vacaciones son muy largas. Si se programa el regreso con antelación, el individuo tendrá tiempo para mentalizarse y adaptarse antes al nuevo horario. Para ello, desde Cigna recomiendan dejar, como mínimo, dos o tres días previos de adaptación a la rutina y no apurar la vuelta hasta el día anterior.

🚦  Evitar la sobrecarga de tareas el primer día. El trabajo es considerado la principal fuente de estrés. Por eso, es recomendable tomarse el primer día con calma y respetar los propios límites. Conviene comenzar con una pequeña lista de lo que está pendiente y así priorizar lo urgente. Si es posible, es mejor empezar con las tareas más gratas.

🚦  Practicar deporte, dormir las horas suficientes y una buena alimentación. Según un estudio de Cigna, el 42% de los españoles utiliza el deporte como técnica para desconectar. Y no es mala idea, ya que hacer deporte facilita la liberación de endorfinas, lo que provoca que el estado de ánimo mejore. Descansar bien y lo suficiente de la mano de una buena alimentación ayudará a reponer la energía.

🚦  Familia, amigos y ocio para hacer más llevadera la vuelta. Retomar el contacto con los amigos, dedicar tiempo a la familia y organizar diferentes actividades de ocio son algunas acciones de gran ayuda para el proceso de readaptación. Según un informe de la aseguradora de salud, para el 34% de los españoles, pasar tiempo con los más allegados y dedicar tiempo a las aficiones (24%) son otras opciones que sirven para evadirse.

¿Y quién lo padece?

La psicóloga Jùlia Pascual ha conseguido definir cuatro tipos de personas que son más propensas a padecer el famoso síndrome post-vacacional.

1.  El planificador y controlador. Es el prototipo de persona que ya los domingos por la tarde se angustian e irritan porque al día siguiente tienen que trabajar. “Imagínate, días antes de las vuelta de vacaciones de verano ya quieren planificar todo y los primeros días de trabajo quieren que todo salga como ellos han planificado y cualquier imprevisto o modificación al respecto les altera. Quieren tener todo tan controlado que se acaban descontrolando. Son los que les ha costado adaptarse al ritmo de estar de vacaciones y ahora volver a cambiar les genera estrés”, explica Pascual.

2. El fóbico. Son personas que en el ámbito laboral son “huidizas, es decir, intentan evitar y delegar las responsabilidades laborales a los demás hecho que provoca que se sientan con más ansiedad e inseguridad para desempeñar su oficio”, argumenta.

3. El profeta negativista. Son aquellas personas “con tendencia a pensar anticipadamente y en negativo sobre lo que va a ocurrir”.

Adaptarse a la rutina

“La mayoría de las cosas que hacemos en nuestra vida, hasta un 40%, decía el psicólogo William James, está basada en hábitos”, expone Manuel Armayones, psicólogo y director de desarrollo del eHealth Center.

Tener una rutina puede llegar a cansar, pero permite al individuo ir en “modo automático”. En realidad lo que pasa tras las vacaciones es que “nos hemos adaptado a una rutina y ahora tenemos que romper con ella y volver a la anterior”, explican desde la UOC.

¿Cuándo puede suponer un problema? “Existen casos extremos en los que se experimentan ataques de ansiedad, depresión, dolor de cabeza o malestar general. Afectan a una minoría y pueden durar meses”, expone el estudio de Adecco.

"En algunos casos, solo en algunos casos, hay que ver si detrás existe algo más. A veces, hay que empezar a pensar sobre si lo que hacemos es aquello que realmente nos gusta y en caso contrario establecer un plan realista para el cambio", apunta en este sentido Manuel Armayones.

¿Cómo hacerlo?

La UOC propone una serie de consejos para adaptarse a la rutina:

🚦  Conectar unos días antes. “Los últimos días de vacaciones no pasa nada por volver a conectarse paulatinamente, mirar el correo o elaborar una pequeña planificación de las actividades. Avanzar y sobre todo planificar un poco la vuelta ayudan a eliminar la incertidumbre y a tener una sensación de control que permitirá llevar mejor el día a día”, explica el director de desarrollo del eLearn Center.

🚦  Ir poco a poco. “Pasar de cero a cien no es bueno para nada. Vayamos poco a poco: ahora que empiezo, voy a superar los tres primeros días que son algo pesados y poco productivos”, explica Armayones.

🚦  Valorar la parte positiva. “Tener una actitud positiva ayuda. Volver al trabajo es una oportunidad para reencontrarnos con compañeros de trabajo con los que nos llevamos bien, pensar en nuevos proyectos y desarrollar nuestra faceta profesional. Si nuestra actitud es positiva, nuestra vuelta será más fácil”, dice el experto.

🚦  Crear hábitos saludables. “Hemos roto con la rutina del verano, que, a veces, no es tan sana como pensamos porque trasnochamos más, comemos peor, nos damos más licencias, y muchas personas llegan con tres o cuatro kilos de más. Pues aprovechemos para plantearnos pequeños retos. No hace falta apuntarse al gimnasio, pero incorporemos pequeños retos a nuestro día a día”, aconseja Armayones.

En esta filosofía se basa el método tiny habits, del investigador y profesor de la Universidad de Stanford B. J. Fogg: un hábito no es más que un comportamiento que repetimos mucho en un mismo contexto y acabamos automatizando

🚦  Planificar el ocio. “Somos muy de blancos y negros. Acabamos las vacaciones y de golpe y porrazo parece que nos metemos en una especie de túnel en el que no hay fines de semana, días de fiesta o tardes libres”, completa el experto. “Pues bien, planifiquemos un poco el ocio para no caer en la vorágine de la oficina y de las llamadas de teléfono de un día para otro. Planifiquemos el primer fin de semana después de vacaciones, tengamos metas a corto plazo, no perdamos la oportunidad de incorporar actividades de ocio en nuestras vidas. Es la mejor manera de no tener la sensación de que todo es trabajo en nuestra vida”, añade.

🚦  Comenzar proyectos vitales ilusionantes. “Volver a la rutina siempre es más fácil si la llenamos de los buenos momentos que pueden proporcionarnos las actividades culturales, educativas y altruistas”, explaya el experto

🚦  Aprovechar las rutinas. “La rutina es una concatenación de hábitos y los hábitos no son más que comportamientos que a fuerza de repetirlos acabamos automatizando sin pensar. Pero para que se establezcan estos hábitos hay que "practicar" y muchas veces encontrarles espacio en nuestro día a día. Si las nuevas rutinas que podemos establecer al volver de vacaciones son positivas puede que hasta nos acabemos alegrando de que las vacaciones terminen. ¡De nosotros depende!”, concluye el director de desarrollo del eHealth Center de la UOC.

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