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Combatir el cambio climático desde el conocimiento

Cuidando la relación del hombre con la naturaleza

La relación del hombre con la naturaleza se inicia con la entrada en escena del primer ser humano que “pisó” la tierra. En Proyecto Tierra no conocemos con exactitud cuándo ni cómo fue, pero lo que sí sabemos es que lo que comenzó como una relación “win-win” está a punto de quebrarse si no ponemos remedio.

Según la teoría de Las 4 Etapas de Gutkind, al principio de los tiempos el ser humano sentía miedo de la naturaleza, ya que desconocía por completo que podía obtener de ella y si era realmente amigable u ocultaba maldad. 

A medida que la humanidad avanza esta relación entra en una época de respeto donde el hombre trata bien al medio ambiente, puesto que poco a poco lo ha ido conociendo y ya lo ve como fuente de bondades. 

Sin embargo, cuando es consciente de que puede sacar más partido de lo que se le ofrece es cuando comienza la etapa de  agresión. Talas indiscriminadas, exterminación de especies animales, contaminación por doquier y otros muchos daños que han ido en aumento hasta nuestros días.

Siguiendo esta teoría, actualmente y gracias a la toma de conciencia de que estábamos tirando piedras sobre nuestro propio tejado, nos encontramos en la fase de reconciliación.

Esta vuelta al respeto y cuidado de la naturaleza no es algo baladí, y requiere del compromiso de todos, desde el más humilde al más poderoso y, en todos los aspectos de la vida diaria.

Es necesario que cada uno de nosotros aporte su granito de arena en la lucha contra el cambio climático, emprendida hace ya tiempo por grandes y fiables instituciones como son Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF para lograr, cuando menos, pararlo.

En el día de día de todos nosotros hay pequeñas conductas que podemos cambiar, sin gran esfuerzo ni gasto, y que contribuyen de forma muy efectiva:

  • Huir de los plásticos como de la peste, ya que aunque nos los vendan como reciclables nunca lo son al 100 %. Por ejemplo para la compra es mejor llevar siempre encima bolsa de tela, que doblada no ocupa casi espacio, y así evitar tener que hacer uso de las que tenga el establecimiento.
  • Si nos gusta realizar viajes podemos intentar que los medios necesarios para hacerlos contaminen lo menos posible y esto se consigue si empleamos el transporte público, como trenes o autobuses, compartimos vehículos con otras personas o, por qué no, volviendo a utilizar la bicicleta.
  • En casa, o en el trabajo, y aunque poco se puede decir que ya no sepamos, hay cosas que quizás de manera inconsciente hacemos y que resultan perjudiciales para el medio ambiente. El mal uso de la energía y del agua son las más frecuentes, y esto hace que sea necesario un mayor funcionamiento de los mecanismos que las distribuyen y, en consecuencia, aumente el impacto medioambiental.

Ver si están bien apagados todos los aparatos que no necesitemos, los grifos bien cerrados y la basura bien organizada para reciclar son acciones, normales y corrientes, pero que suman más de lo que creemos. 

 

De nada vale que apoyemos con donaciones, o nos unamos a organizaciones ecologistas, si no invertimos un poco de nuestro tiempo en aprender como cambiar esos pequeños detalles para que podamos reconciliarnos, de verdad, con la naturaleza.

Raphael, apoteósico en Starlite

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