Felipe II
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Felipe II: 8 curiosidades sobre su vida personal y política

Como todo monarca importante de la historia, se unen en torno a su figura interesantes datos biográficos, anécdotas y leyendas

En la biografía y el reinado de Felipe II de España, el llamado “rey prudente”, aparecen una multitud de datos interesantes sobre este emblema de las monarquías del siglo XVI.

Y es que recibir una de las mayores herencias de la historia y encabezar el imperio donde nunca se ponía el sol, han hecho de Felipe II una figura con controversias, alimentando leyendas y despertando la curiosidad de los grandes historiadores, ganando simpatizantes y enemigos en cada una de sus decisiones.

Fue rey de España desde 1556 hasta su muerte, de Nápoles y Sicilia desde 1554 y de Portugal  desde 1580, gracias a una unión dinástica que duró casi sesenta años. También fue rey consorte de Inglaterra e Irlanda entre 1554 y 1558, debido a su matrimonio con María I: en sus 71 años de vida, no pasó un día sin que su nombre se oyera a lo largo y ancho del mundo conocido.

Éstas son algunas curiosidades de su biografía y legado:

Promovió el Camino de Santiago y protegió a los peregrinos

Felipe II fue uno de los grandes impulsores del Camino de Santiago. Todo empezó cuando él mismo realizó la travesía. En 1554, dos años antes de convertirse en rey, realizó una peregrinación a Santiago. Aunque pidió ser tratado como un simple peregrino, en cada parada fue tratado como miembro de la familia real. Permaneció ocho días en Santiago y siguió rumbo hacia Inglaterra en donde se casó y comenzó su reinado.

La experiencia le sirvió para apasionarse con el Camino y, ya como Rey, promover normas para proteger a los peregrinos de los ladrones y otros peligros.

Pidió abrir la tumba de su padre, Carlos V, para saber en qué postura exacta yacía el monarca

Felipe II tuvo una larga agonía, que le dio tiempo de tiempo para preparar su partida y dejar en claro cómo quería ser enterrado. Para ello, ordenó que abrieran el ataúd de su padre, para comprobar en qué forma estaba amortajado y cuál era su postura, ya que quería ser enterrado de la misma manera.

También mandó a construir un ataúd de plomo con cierre hermético y un féretro de madera para cubrirlo.

Durante su reinado, la Hacienda Real se declaró tres veces en bancarrota

En los años 1557, 1575 y 1596, las suspensiones de pagos llevaron a declarar la bancarrota en la balanza financiera real. También es cierto que Felipe II heredó de su padre una monumental deuda y a su vez, dejó a su sucesor una cinco veces más grande.

La bancarrota cobra especial relevancia, cuando se considera que los ingresos de la Corona se doblaron al poco tiempo de llegar Felipe II al poder, como resultado de las mayores cargas fiscales y la riqueza procedente del nuevo mundo.

Tuvo cuatro matrimonios, once hijos (reconocidos) y dos amantes

En la vida de un monarca, los matrimonios son parte de la política exterior, y ese fue el caso de Felipe II, que se casó en primeras nupcias con su prima hermana, la infanta María Manuela de Portugal, con quien tuvo un único hijo.

Su segundo matrimonio fue con la prima hermana de su padre Carlos, la reina María I de Inglaterra y no tuvieron descendencia. Pero en su tercer matrimonio, con Isabel de Valois, tuvo cinco hijas.

Durante su cuarto matrimonio con su sobrina, la archiduquesa Ana de Austria, tuvo cuatro hijos y una hija.

También tuvo tiempo de tener amantes: Isabel Osorio (dama de compañía de la hermana de Felipe II) y Eufrasia de Guzmán. Se presume que al menos cuatro hijos surgieron de estas uniones fortuitas, aunque no han sido reconocidos.

A los ocho años ya montaba caballo, iba de caza y vestía como adulto

Desde muy temprana edad, demostró una madurez muy avanzada. A los cuatro años ya no quería cabalgar en su pequeña montura de niño, sino con los pies en los estribos, por lo que a los seis años ya sabía montar perfectamente su mula y a las ocho, se pasó al caballo.

También a esa edad llegó a memorizar historias largas como las del Cid y su padre creó entonces una corte propia para su hijo, donde era atendido solo por hombres y pajes. Se negaba a usar ropa típica de infantes y tenía su propia armadura y equipo de cacería.

La jardinería y el coleccionismo eran dos de sus aficiones

Se le atribuyen varios “hobbies”, entre ellos el coleccionismo y la jardinería. Importaba semillas de todas las partes de su reinado y contrata a expertos para embellecer sus jardines, que pasaron a ser un sitio de expansión, reuniones y entretenimiento.

Tenía también un marcado interés por el coleccionismo de relojes, instrumentos musicales y armas, así como también de obras de arte, por lo que pronto se constituyó como un reconocido mecenas.

Rompió algunos protocolos, desde el momento de su bautizo

Al momento de ser bautizado, la tradición rezaba que la ceremonia se realizara en la iglesia más cercana, que era la de San Andrés, pero la familia real deseaba que fuese bautizado en la iglesia de San Pablo.

Para poner fin al problema, se decidió romper una de las rejas y sacar el niño por la ventana: hasta hoy en la ventana de la Iglesia de San Pablo sigue teniendo una reja rota.

Recibió una de las herencias más grandes de la historia

De su abuelo paterno, Maximiliano de Austria, recibió las tierras de los Habsburgo en Europa central y de María de Borgoña, su abuela materna, heredó varios condados en los Países Bajos y el Franco Condado de Borgoña.

Por si fuera poco, Isabel la Católica (su abuela materna) le dejó Castilla, los puestos del norte de África, el Caribe y América Central; y su abuelo materno, Fernando el Católico, le heredó también Aragón y los dominios aragoneses de Nápoles, Sicilia y Cerdeña.

Con una vida dedicada a empoderar su imperio, Felipe II supo acrecentar enormemente esta herencia.

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