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Los cinco acusados de formar una red yihadista aseguran que el "frente de cárceles no existe": "Esto es puro cinismo"

Dicen que desconocen los hechos por los que se enfrentan a 12 años de cárcel y denuncian la falta de acceso a un letrado de su elección

MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

Los cinco acusados de conformar una red yihadista durante su estancia en prisión para cohesionar a todos los presos por delitos relacionados con el terrorismo islamista han asegurado este lunes en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional que el "frente de cárceles no existe", calificando de "puro cinismo" la acusación dirigida contra ellos.

Durante esta primera sesión de la vista oral, que está previsto que se extienda a lo largo de esta semana, los cinco acusados han coincidido en denunciar que desconocen los hechos por los que están siendo enjuiciados y en una supuesta intervención de la comunicación de su correspondencia.

Los cinco presuntos integrantes de esta red, para los que la Fiscalía pide 12 años de cárcel y 10 de libertad vigilada respectivamente por un delito de constitución de grupo terrorista, se habrían comunicado entre ellos mediante cartas que intercambiaban supuestamente entre las distintas prisiones en las que se encontraban recluidos.

Se da la circunstancia que los cinco acusados que se sientan en el banquillo ya habían sido condenados por la propia AN. En 2008 y a 14 años de cárcel lo fue Abderrahmane T., conocido como Mohamed A.; en 2019 y a 8 años, Mohamed E.; en 2016 y a 12 años, Karim A.; también en 2016 pero a 10 años, Abdelah A., y en 2019 y a 12 años, Lahcen Z.

Todos ellos, que se han limitado a responder únicamente a las preguntas de su defensa, han descartado haber mantenido contacto de forma presencial en algunas de las prisiones en las que coincidieron, haciendo hincapié en que se encontraban en régimen cerrado, lo que les mantenía cerca de 20 horas en su celda.

ESCUCHABAN TODAS SUS CONVERSACIONES

"Eso significa que hasta el último pedo que vas a soltar te lo van a escuchar", ha espetado Abdelah A. para aclarar que era imposible entablar conversación con otros presos sin que los funcionarios tuvieran conocimiento. "Le ruego a usted que las vulgaridades las deje", le ha pedido la presidenta del tribunal.

 

La tensión entre los magistrados y el resto de los acusados ha sido especialmente palpable durante el interrogatorio de otro de los acusados, Karim A., después de que haya denunciado que no había podido preparar su defensa con el abogado que eligió su familia. "Pero qué película habéis montado aquí, yo quiero mi abogado de mi defensa", ha exclamado.

Después de que la presidenta del tribunal le haya pedido que se limite a responder a las preguntas de su defensa sin entrar en valoraciones adicionales, Karim A. se ha preguntado "dónde están" sus derechos. "¿Por qué a los musulmanes nos juzgan por ser musulmanes? Es la verdad lo que digo. La verdad duele", le ha dirigido a la jueza.

Esa misma, la alegación de no haber podido acceder a un letrado de su elección en un inicio, ha sido una queja común en algunos de los acusados, como ha sido el caso de Mohamed A. "Me resulta increíble que usted no tenga el escrito de acusación, que no haya entrado en contacto con su abogado para organizar su defensa aquí", ha afirmado el tribunal.

El propio Mohamed A. también ha denunciado, como el resto de acusados, los registros que se efectuaron en sus celdas. "Buscaban cosas religiosas, nada de terrorismo. Libros autorizados, me han quitado hasta el Corán", ha señalado, calificando esas entradas como una vulneración de sus derechos fundamentales y penitenciarios.

"MONTAR UNA PISCIFACTORÍA" Y NO UN ATENTADO

Ese movimiento se efectuó, según ha sostenido, antes de que su abogado pudiera presentarse en la celda. En una de las misivas que localizaron en su estancia se encontraban amenazas a funcionarios de la prisión de Estremera en las que hacía responsable al director de la cárcel de cualquier daño que sufrieran sus compañeros. "Sí, es cierto. Pero no eran amenazas", ha aclarado el acusado.

El más explícito a la hora de negar la existencia del "mal llamado frente de cárceles" ha sido Mohamed E., que asegura que solo ha tenido conocimiento de esa supuesta red en el escrito de acusación. "Esto es puro cinismo", ha sostenido, desmarcándose de los hechos que se le imputan.

En concreto, Mohamed E. ha descartado haber sugerido en algunas de sus cartas que estaba listo para pasar a la acción y cometer un atentado. Cuando hablaba de "montar algo", ha aclarado, se refería a "una piscifactoría", el negocio en el que quería centrarse una vez abandonase el centro penitenciario.

También ha descartado que en la correspondencia que mantenía con otros reclusos les instaba de forma encubierta a que se preparasen físicamente para un eventual atentado. Si les pedía que no se quedaran en su celda e hiciesen deporte, ha aclarado, era por el bien de sus compañeros, sin ninguna intención adicional.

Por su parte, Abdelah A. ha descartado -como sostiene la Fiscalía en su escrito_que se erigiese en imán, dado que no tenía "ningún certificado" que pudiera "justificar" esa condición. Así, además de negar que llamase al rezo cinco veces al día desde la ventana de su celda, también ha negado que tomase nota de quién no seguía sus directrices.

"YO NO SOY NADIE PARA VIGILAR A NADIE"

"Yo no soy nadie para vigilar a nadie para que haga o pueda dejar de hacer. Me ocupo de mi mismo y si me tengo que ocupar tengo una familia por delante que es de la que me tengo que ocupar de ella", ha aseverado, añadiendo: "Yo soy un musulmán practicante e intento practicar mi religión como dice el señor y ayudar al prójimo de tal forma como me ayudo a mi mismo".

Además de la declaración de los cinco acusados, la sesión oral de este mismo lunes también ha servido para escuchar a uno de los agentes de la Guardia Civil encargados de realizar los atestados tras cinco años de investigación. Unas pesquisas, ha detallado, que coordinó el responsable del Juzgado Central de Instrucción Número 1 ante la creencia de que existía "una red concertada de radicalización".

Su comparecencia, en la que se ha ratificado en sus escritos, ha servido para conocer detalles sobre el intercambio epistolar entre los acusados y algunas de las supuestas pintadas de la Shahada y del logo del Estado Islámico que habrían pintado en sus celdas.

Ese envío de cartas entre los acusados, según explicaba el Ministerio Público en su escrito, comenzó entre Abderrahmane T. y Mohamed E., que coincidieron entre los muros de Estremera, donde a su vez estuvo Karim A., alias 'Marquitos'. El presunto líder de la red ya conocía a Lahcen Z. de su paso por prisión en Castellón.

Las cartas escritas por el presunto líder de la red llegaron a un gran número de presos, mencionaban de manera recurrente al DAESH y festejaban las victorias yihadistas en plena guerra civil de Siria. Tres días después de los ataques de Barcelona, en agosto de 2017, el número de misivas aumentó a la vez que el "discurso de odio". Las misivas llegaron a otros presos por terrorismo, como a algunos de los condenados por el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

Para el Ministerio Fiscal, los acusados mantuvieron contacto mediante cartas, de las cuales "muchas" escaparon del control de Instituciones Penitenciarias. Una, en la que el líder de la red denunciaba sufrir violaciones de sus derechos en la cárcel, acabó publicada en internet. En las misivas había sobre todo textos religiosos y 'nasheeds', cánticos utilizados por las organizaciones yihadistas para alentar el ánimo de sus militantes y combatientes.

Está previsto que la vista oral se reanude este martes a partir de las 10.00 horas con el testimonio del agente de la Guardia Civil que continuó y finalizó el atestado del que se ha dado cuenta este lunes.

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