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Detienen a tres personas que se hacían pasar por hackers y extorsionaban a sus clientes con revelar la información

Ofertaban como gancho servicios de espionaje en redes sociales y correos electrónicos, eliminación de multas o deudas con la Agencia Tributaria

MADRID, 24 (EUROPA PRESS)

La Policía Nacional ha detenido a tres personas por delitos de estafa, extorsión, revelación de secretos, blanqueo de capitales y organización criminal que se hacían pasar por hackers y, luego, estafaban a sus clientes con revelar información personal mediante la modalidad delictiva denominada 'hackstorsion'.

Los detenidos ofertaban en las provincias de Badajoz, Córdoba y León servicios de hackeo como espionaje en redes sociales y correos electrónicos, eliminación de multas o deudas con la Agencia Tributaria, cambio de notas universitarias o grabación de titulaciones no cursadas.

Los investigadores han detectado más de 12.000 anuncios de publicidad engañosa, asociados a más de 40 números de abonado telefónico, más de 200 cuentas de correo electrónico y casi 1.300 direcciones IP de conexión a Internet. Se estima que se han podido obtener más de 300.000 euros de centenares de víctimas.

Tras ofrecer sus servicios, los investigados extorsionaban a sus clientes con revelar información sobre su ámbito privado o íntimo, después de que las víctimas contactaran con ellos para la contratación de servicios informáticos.

Los agentes detuvieron a dos de los investigados en sus domicilios de León y Badajoz. A la tercera persona, se le arrestó en el aeropuerto de Barajas (Madrid), después de que el individuo aterrizara en territorio nacional procedente de Filipinas. Uno de los investigados se encontraba ya en prisión por otros hechos, y una última investigada en Sevilla fue oída en declaración como investigada tras lo que quedó en libertad.

UNIDAD CENTRAL DE CIBERDELINCUENCIA

La investigación se inició durante un dispositivo establecido por agentes de la Unidad Central de Ciberdelincencia con el objeto de detectar y actuar contra nuevas formas delictivas cometidas a través de la red.

 

Los detenidos insertaban multitud de anuncios en portales web o foros, en los que ofertaban sus supuestos servicios haciéndose pasar por hackers. Tras conseguir a los clientes, los investigados exigían el pago por adelantado del importe pactado, bien al completo o al menos de una parte.

Como parte del supuesto proceso de hackeo, los detenidos solicitaban a las víctimas datos sensibles, bien del propio interesado o bien del sujeto al que se pretendía espiar o vulnerar su intimidad. Tras el envío de la cuantía pactada -vía transferencia bancaria, ingresos en efectivo, en cajero o a través de aplicaciones móviles - los presuntos autores interrumpían el contacto con el cliente, incumpliendo lo acordado sin facilitar motivo alguno.

LOS DETENIDOS CUMPLÍAN LAS AMENAZAS

Los arrestados solicitaban al cliente nuevas cantidades de dinero bajo la amenaza de revelar el trabajo para el que fue contratado. Para ello, les mostraban que conservan capturas de pantalla con las conversaciones mantenidas en las que solicitaban los servicios de hackeo.

Pese al pago de las cantidades económicas exigidas, demandaban a las víctimas nuevas cuantías hasta que los afectados se negaban a realizar nuevos pagos. Por esto, los presuntos autores cumplían su amenaza y contactaban con la parte a la que se pretendía espiar. Así, les comunicaban que poseían información de su interés y les mostraban algún contenido para que pudieran comprobar que era cierto.

Los arrestados exigían a las personas espiadas el pago de una cantidad económica a cambio de conocer la información completa. De esta manera, obtenían nuevas cuantías al ofrecer el contenido privado de las conversaciones mantenidas y los datos sensibles, privados o íntimos.

Los investigadores estiman que se han podido obtener más de 300.000 euros y han detectado la existencia de centenares de víctimas. En los tres domicilios de los investigados en León, Córdoba y Badajoz, se han sido intervenidos cinco terminales de telefonía móvil, 12 terminales de telefonía, un disco duro, cinco pendrives, 28 tarjetas SIM y diverso material bancario.

La investigación continúa abierta a la espera del análisis del material intervenido durante los registros y no se descarta la aparición de nuevas víctimas.

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