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Esquizofrénico empleado en un hospital de Madrid que intentó matar a una mujer dice que su psiquiatra no le dio de baja

En los 90 mató a una anciana de 82 años en otro hospital y poco después, a un preso que dormía en la enfermería

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Un empleado del Hospital de Alcorcón acusado de intentar asfixiar a una anciana ha declarado en el juicio que su psiquiatra no le dio de baja del trabajo ni le aumentó la medicación días antes de los hechos tras acudir a una cita debido a que llevaba tiempo "sintiéndose raro y oyendo música en su cabeza" al estar sufriendo una descompensación de la esquizofrenia paranoide que sufre.

No es la primera vez que Juan José G. se sienta en un banquillo de los acusados. Ya lo hizo en la década de los noventa por el asesinato de una anciana en otro hospital, siendo condenado en 1999 a veinte años de cárcel.

Cuando se le detuvo por el primer asesinato, ingresó en la unidad psiquiátrica de un penitenciario y mató a otro preso que dormía en la enfermería de la prisión.

Desde 2007 trabajaba como operador de máquinas de lavandería y tintorería en el Hospital Fundación de Alcorcón. El 31 de agosto de 2019, dos meses antes del suceso, tuvo un ingreso por un intento de suicidio, abandonando el centro en septiembre.

El psiquiatra que le interrogó tras el intento de asesinato ha comentado que el acusado tenía en el momento de los hechos un "sentimiento de ira" que se materializó con un episodio de agresividad hacia la víctima.

La fiscal solicita dieciséis años de prisión para el acusado un delito de asesinato en grado de tentativa. La representante del Ministerio Público reclama que se le aplique la agravante de reincidencia y, al mismo tiempo, la eximente incompleta de alteración psíquica.

Dada la enfermedad, la fiscal pide que interne en un psiquiátrico durante un periodo de veinticinco años. Frente a ello, la abogada de la acusación particular pide cárcel para el acusado a estar en contra de que se le aplique un eximente.

 

MÚSICA EN SU CABEZA

En su declaración, el acusado ha relatado que no recuerda nada de lo sucedido la mañana del 26 de octubre de 2019 cuando entró en la habitación de una paciente. Solo se acuerda de oír música en su cabeza, algo que llevaba escuchando desde hace días. "Algo debía hacer porque la mujer gritaba a mi no, a mi no", ha señalado.

Dos días antes, había acudido a su psiquiatra al sentirse raro. "Me dijo que sufría una descompensación pero no me dio de baja. Mi trabajo era importante", ha señalado el encausado. Además, ha comentado que no le aumentó la dosis de la medicación que toma desde hace años.

La víctima ha relatado que el hombre entró en su cuarto y le puso una almohada en la cabeza, presionando para matarla. Rápidamente, logró gritar y las enfermeras acudieron en su auxilia.

El psiquiatra que le atendió el 24 de octubre, dos días antes de los hechos, en su centro de salud ha declarado en el juicio y nada más entrar a la sala ha chocado el puño a modo de saludo con el acusado, quien le ha contestado con una sonrisa. Según su testimonio, no se le cambió la medicación.

También ha comparecido el psiquiatra que tuvo Juan José en un ingreso previo a lo sucedido, de finales de agosto, y tras el intento de asesinato.

"El cuadro psicótico se puede descompensar a pesar de estar tomando medicación. Después de lo sucedido, estaba muy preocupado, abrumado y depresivo. Sabía lo que había hecho y tenía el alivio de que no hubiera ido a más", ha comentado el especialista. Sobre el violento episodio sucedido, ha dicho que el acusado "tenía un sentimiento de irá que salió con esa agresividad".

La directora de Recursos Humanos de la empresa concesionaria ha señalado que antes de este incidente nunca había llegado ninguna queja sobre este trabajador ni se le había impuesto ninguna sanción. Tan solo se conocía que tenía una discapacidad de un 30% y no la condena por asesinato.

El padre de Juan José ha destacado que su hijo es víctima de una enfermedad y que en el momento de los hechos tomaba la medicación pautada por el especialista.

ALMOHADA EN LA CABEZA

El escrito de acusación recuerda que, pese a que J. J. F. G. fue condenado en 1999 a veinte años de prisión, desde 2007 trabajaba como operador de máquinas de lavandería y tintorería en el Hospital Fundación de Alcorcón.

Tras más de doce años desempeñando dicha actividad, sobre las 7:30 horas del 26 de octubre de 2019, el acusado acudió a la habitación donde estaba ingresada una mujer de 82 años de edad, para someterse a una operación de cadera.

Cuando la paciente estaba dormida, "y a sabiendas y aprovechándose de la situación de especial desvalimiento en la que se encontraba la víctima, con la intención de acabar con su vida", le puso una almohada sobre la cara de la mujer y la apretó fuertemente.

Como consecuencia de estos hechos la anciana despertó por lo que J. J. F. G. no pudo conseguir su propósito al ser sorprendido por dos enfermeras "que acudieron a la habitación al escuchar sus gritos". A raíz de este intento de asesinato la paciente sufrió lesiones consistentes en lesión contusa de tipo hematoma en brazo y antebrazo derecho de 20 centímetros".

La Fiscalía explica en su escrito que el procesado está diagnosticado de esquizofrenia incompleta, algo que contempla como una circunstancia eximente , y que en el momento de los hechos "tenía sus facultades cognitivas y volitivas alteradas al padecer una descompensación psicótica".

De ahí que ese mismo día se acordara su internamiento en el Hospital Fundación de Alcorcón al requerir tratamiento médico en régimen de internamiento.

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