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Un policía señala "lagunas" en el sistema para registrar peticiones de datos que habrían acabado en manos de Villarejo

Otra agente explica que se eliminaron datos porque podrían haber revelado fuentes confidenciales

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

El ex 'número dos' de la UCAO Mariano Hervás ha declarado este martes en el juicio a José Manuel Villarejo que el sistema de registro de las peticiones de información que se hacían a esta unidad policial era "defectuoso" porque no todas quedaban anotadas, de forma que había "muchas lagunas", un testimonio clave por cuanto en esta vista oral se analiza, entre otras cosas, si algunos de los datos solicitados fueron a parar a manos del comisario para sus negocios privados.

Durante esta nueva sesión, se ha puesto el foco en un ordenador ubicado físicamente en una "sala de trabajo" anexa al despacho del jefe de la sección de Relaciones Institucionales de la UCAO cuyo único uso era para ir rellenando un archivo Excel donde se debía registrar cada una de las peticiones de información que llegaban desde otras unidades policiales o desde la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía Nacional.

Hervás ha relatado que supo de la existencia de ese portátil HP cuando en 2016, al ser designado como máximo responsable de una nueva brigada, el entonces jefe de dicha sección, Constancio Riaño, le explicó cómo funciona ese registro Excel. "Era una especie de libreta, en vez de anotar a mano lo iban anotando ahí", ha descrito.

El objetivo, según ha comentado Hervás, era controlar qué información se pedía y cuál se daba. Con "tres fines", ha añadido el sucesor de Riaño, que también ha testificado este martes: una mera función de "archivo", otra de "estadística" y una última de control interno para "evitar duplicidades". "La idea era buena, lo que fallaba era el control de calidad, que no había", ha puesto de manifiesto el ex 'número dos' de la UCAO.

A su juicio, el sistema era "defectuoso" porque funcionaba de "forma anárquica". Así, los testigos han manifestado que cualquiera podía acceder al pc porque la contraseña estaba pegada en el propio ordenador; no requería clave personal, de modo que no había constancia de qué policía manipulaba el archivo Excel; y los datos que se introducían quedaban "un poco a criterio del que (los) graba". A lo que hay que sumar que no se anotaban todas las peticiones recibidas.

"No había forma de garantizar la cadena de custodia" del ordenador y el sistema de registro "hacía aguas" por todas partes. "Había muchas lagunas", ha zanjado Hervás. Al detectar esta "debilidad" lo puso en conocimiento del entonces jefe de la UCAO, Enrique García Castaño, al que propuso diseñar un software específico con un sistema de "doble firma" que acreditara cada paso desde que se solicitaba una información hasta que se daba.

Y así se hizo hacia "mediados de 2017", ha precisado el antiguo mando policial. En consecuencia, cuando en 2020 la Unidad de Asuntos Internos (UAI) irrumpió en la UCAO para investigar, por orden de la Audiencia Nacional (AN), si en ese fichero Excel había peticiones y salidas de datos que coincidían con los que habría recibido Villarejo para, presuntamente, comerciar con ellos a través de su grupo empresarial, CENYT, ese ordenador ya estaba en desuso, "arrinconado".

 

PROTEGER A LAS FUENTES

Sobre qué datos se solicitaban y quién lo hacía, el ex 'número dos' de la UCAO ha apuntado que, si bien las peticiones eran "variopintas" porque "todo estaba orientado a sacar información para descubrir a presuntos terroristas", trabajaban para "el resto de comisarías y la DAO". Las fuentes, informantes o colaboradores de la UCAO podían ponerles sobre la pista de algo pero "en ningún momento" les comunicaban el resultado de la consulta realizada.

Una agente de la Comisaría General de Información (CGI) --donde se encuadra la UCAO-- ha indicado que, por orden judicial, en ese documento Excel se hizo una "búsqueda selectiva" con palabras clave que aportó la UAI, la encargada de las pesquisas policiales del 'caso Villarejo', y que dicha búsqueda arrojó varios resultados positivos. Doce, según concretó en la sesión anterior otra uniformada.

Ella junto a otro compañero de la GCI se ocuparon de examinar esos doce resultados para determinar si estaban relacionados con "alguna investigación abierta" o "si contenían información clasificada". En esta tarea, advirtieron que había una columna entera 'pedido a' (donde se escribía quién pedía la información) y dos resultados que "valorados en conjunto podían revelar fuentes de los servicios de información que están clasificadas como secreto".

Por eso, a fin de proteger tales fuentes --amparadas por la ley de secretos oficiales-- y con el 'placet' de la Audiencia Nacional, se creó un nuevo Excel donde se copiaron los resultados positivos que no había vetado la CGI y ese archivo informático fue con el que trabajó Asuntos Internos para seguir el rastro de los datos que Villarejo habría obtenido de bases policiales, con la presunta complicidad de antiguos compañeros, para sus negocios privados.

UN CAJÓN, UNA CAJA FUERTE Y EL 'NASH'

Las defensas han hecho hincapié en este proceso de selección de información para averiguar si se hizo con las salvaguardas necesarias. En este sentido, Hervás ha declarado que cuando les llegó una resolución de la Audiencia Nacional avisando de que la sede judicial estaba interesada en el famoso ordenador, lo localizaron y guardaron, sin precinto de ningún tipo. "Lo que hice fue cogerlo y ponerlo bajo llave en mi despacho", en un cajón de su mesa, ha ilustrado el sucesor de Riaño.

De acuerdo con Hervás, en una primera diligencia, agentes de Asuntos Internos se personaron en la UCAO, comprobaron que el portátil HP existía y estaba y se preservó con un precinto policial. "Una bolsa con pegamento y celo", han matizado los testigos. Además, se depositó en una "caja fuerte" del despacho de la sección de Relaciones Institucionales.

En una segunda visita, fue cuando se desprecintó el ordenador, se visionó el Excel original y se hizo esa "búsqueda selectiva". En un tercer paso, se eliminó la información clasificada. De todo ello, ha afirmado la funcionaria de la GCI, se dio cuenta a la autoridad judicial.

Y los sucesivos documentos que se fueron generando a partir de ese primer Excel, tanto copias precintadas como de trabajo, se aseguraron con un "nash", un código alfanumérico que revela cualquier alteración, según ha puntualizado la experta informática que participó en el operativo.

LOS "POST-IT"

El segundo eje de la sesión de este martes ha versado sobre cómo se gestionaban internamente, entre los mandos y los subordinados de la UCAO, las peticiones de información, asunto importante porque tanto García Castaño como otros ex miembros de la unidad policial están siendo juzgados como presuntos suministradores de datos restringidos a Villarejo.

Hervás ha comentado que, aunque García Castaño pudiera acudir directamente a un agente para una búsqueda, sin pasar antes por los mandos intermedios, "no es una cosa anormal ni alegal o ilegal", sino algo que "se hace habitualmente" en la GCI porque se trabaja con información extremadamente sensible, por ejemplo amenazas terroristas, y "no se puede hacer correr eso".

El agente que reemplazó a Riaño ha concretado que el jefe de la UCAO daba estas instrucciones verbalmente y en "soporte papel", que "podía ser un folio o un post-it", para "garantizar que no había errores" en los datos solicitados. "La memoria podía fallar y perjudicar ese operativo" en cuestión, ha justificado.

Por su parte, otro agente que trabajó en esa época en la UCAO, buceando en las bases de datos a las que solo tenía acceso la Policía Nacional, ha venido a corroborar la ausencia de todo protocolo al confesar que las claves personales para entrar en esas bases se compartían entre compañeros porque "era difícil estar en todos lados". No obstante, de García Castaño ha querido subrayar que "era un gran profesional" al que "todo el mundo pedía cosas".

Raphael, apoteósico en Starlite

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