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Dos campeones del mundo y un destino estimulante para la discapacidad

Fernando Riaño es el director de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Social Corporativa del Grupo Social ONCE. Jesús Celada es el director general de Políticas de Discapacidad del Gobierno de España. Fernando tiene una discapacidad visual congénita y degenerativa. Jesús ve con otros ojos desde que está en el tartán de la política. Los dos ostentan responsabilidades laborales y sociales importantes. Y los dos convierten en práctica la teoría de sus profesiones. Los dos son los reyes del mundo en duatlón de larga distancia. Fernando es el motor. Jesús es el guía. Más allá de sus despachos, los dos han convertido el deporte en una jabalina de esperanza, una valla superada, un salto de altura y una medalla de oro a la coherencia entre vida personal, vida profesional y repercusión social

Jesús Celada y Fernando Riaño durante el Campeonato del Mundo de Duatlón de larga distancia celebrado en septiembre en Zofingen (Suiza).
photo_cameraJesús Celada y Fernando Riaño durante el Campeonato del Mundo de Duatlón de larga distancia celebrado en septiembre en Zofingen (Suiza).

Flashback: Frío, lluvia, viento. Casi 9 horas. 12 kilómetros corriendo, 165 en tándem y otros 34 kilómetros hasta llegar a la meta. Ilusión, bajón, remontes. Subidas, planicies, ánimos, desánimos, picos, pala, y gente del cortejo que tira la toalla. Ovación en la última parada. Y la segunda medalla de oro en el Campeonato del Mundo de Duatlón de larga distancia colgando sobre sus pechos engrandecidos por el esfuerzo, por la pasión y por la audacia que late bajo esos maillots de deportistas en la cumbre. Era septiembre de 2019.

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Fernando y Jesús son atletas veteranos. Muchas veces salen a entrenar por su cuenta a las cinco de la mañana. Carreras a oscuras por el Retiro. Pedaladas por Galapagar. Cronómetros y marcadores. Milímetros ganados y segundos perdidos en liza. Un día, otro día, otro día. Y después: ducha, traje y a sus despachos. Fernando Riaño es el director de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Social del Grupo ONCE y presidente de Servimedia. Jesús Celada es el director general de Políticas de Discapacidad del Gobierno de España y presidente de la Agrupación Deportiva Marathon. No les sobra el tiempo, pero, el que tienen, lo están convirtiendo en un homenaje al compromiso personal, profesional y deportivo para tirar del carro de las esperanzas de las personas con discapacidad.

tándem de oroFernando es licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra. Ha trabajado en áreas claves de Barclays y su fundación. Hace casi una década fue galardonado con el premio Joven Talento Directivo por la Fundación Príncipe de Girona. Un habitual en las clasificaciones del Economic Leaders for Tomorrow. En su currículo oculto destaca la madera de líder, su pasión por el deporte, y una discapacidad visual congénita y creciente que no le frena. Ve menos que muchos, pero mira al futuro con una claridad sorprendente. Piernas de roble. Un noble del ciclismo. Un estímulo para los que juegan en la liga del sí se quiere, se puede. Una mujer, tres hijos sanos y deportistas. Familia y ejercicio físico le dan alas para afrontar las curvas de la vida. “Sin las personas que me apoyan siempre no tendríamos tan fácil encontrar el equilibrio para mirar de frente las dificultades de una discapacidad”. Su expediente aterriza en esta historia con copas del mundo de triatlón y un Campeonato del Mundo de Triatlón Cross.

tándem de oroJesús es ingeniero en Topografía, Geodesia y Cartografía de profesión y funcionario de carrera tras aprobar con el número uno las oposiciones al Cuerpo de Ingenieros Geógrafos del Estado. En 2001 se incorporó al Real Patronato sobre Discapacidad como técnico responsable de las relaciones del organismo con la sociedad civil organizada en torno a la discapacidad. En 2015, con Mariano Rajoy al frente del Gobierno, fue nombrado subdirector general de Diálogo Civil de la Dirección General de Políticas de Apoyo a la Discapacidad. De ahí pasó a dirigir las secretarías de la Fundación del Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad, del Consejo del Protectorado de la ONCE y del Consejo de Protección de la Cruz Roja Española. Desde julio de 2018, ya con Pedro Sánchez tirando de Moncloa, es el director general de Políticas de Apoyo a la Discapacidad. Dos gobiernos de colores distintos, un mismo líder de un área transversal clave en la política social española. Más allá del currículo oficial, Jesús es un deportista contumaz -triatlones, maratones, ironmans…-, un hombre sensible a las personas que sufren, y la cabeza en el pelotón del retablo de retos y compromisos para que los que no oyen, no ven o no andan encuentren en el Estado un báculo que aúpe sus ilusiones.

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Atados por el deporte

Las dos vidas paralelas se cruzaron hace cosa unos dos años y medio. Cupido fue el deporte y lanzó la flecha sorteando dos agendas laborales intensas. Fernando en mallas ya ha perdido bastante visión y quiere lanzarse a las pruebas larga distancia. Javier, su guía, está lesionado por culpa de un accidente laboral y le propone a Jesús que sea sus ojos, sus manos y su dirección. Jesús en mallas le dice que sí, que “es el reto deportivo que más satisfacción me produce. Muchas gracias por el regalo”. Calientan. Partido a partido combinan el mismo horizonte deportivo hasta hacerse compatibles, amigos, inseparables.

Dos personas optimistas y abiertas se cierran en banda para hacer cumbres. Da igual que estén nevadas. Da igual que sean cimas peladas de piedra tosca. Da igual todo. Entre pisadas y pedaladas, después de sudar mucho detrás del telón, este matrimonio atlético consuma dos oros en dos campeonatos del mundo de Duatlón de larga distancia en dos años consecutivos. En el camino hay baches, pero ellos corren, circulan y nadan físicamente pegados. Entienden sus respiraciones. Comprenden sus pensamientos. A esa distancia de unidad la compenetración es absoluta y no hace falta hablar.

Dos personas optimistas y abiertas se cierran en banda para hacer cumbres. Da igual que estén nevadas. Da igual que sean cimas peladas de piedra tosca. Da igual todo. Entre pisadas y pedaladas, después de sudar mucho detrás del telón, este matrimonio atlético consuma dos oros en dos campeonatos del mundo de Duatlón de larga distancia en dos años consecutivos

Jesús se convierte “en los ojos y las manos de Fernando”. Tira del tándem, maneja, frena, hace los cambios y lleva la dirección. Aunque Fernando mide 15 centímetros más y la bicicleta está hecha a su imagen, da igual. Jesús se hace al molde. Un día, otro día, otro día. Justo ahora, después de dos años y medio largos sudando al alimón, Jesús ha empezado a correr a oscuras sin frontal de luz. Por caminos incómodos, “muchas veces no veo los hoyos y las piedras. Sé que es lo mismo que experimenta Fernando cuando corre. Ahora sé mejor cuáles son sus dudas y sus incertidumbres”. El director general de Discapacidad del país se ha metido en la piel de una persona con discapacidad visual. La humanidad le ha hecho al cargo, y eso es muy bueno para que todas las personas con discapacidad sepan que en el trono ministerial no reposa un teórico.

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Fernando y Jesús hablan casi todos los días. Hoy equis kilómetros en equis tiempo. Forma parte del entrenamiento emocional. Con sus tareas laborales, con sus respectivas familias, con sus viajes de trabajo. Se cuentan sus éxitos, sus fracasos, sus cosas personales, sus reflexiones en voz baja. “Eso une muchísimo”, destaca Jesús. Después de un descanso post vacacional, los entrenamientos físicos ya han comenzado, porque en esta carrera no hay otoños. Desde noviembre hasta mayo, el tándem sale un par de veces en bici por la sierra de Madrid. Además, suelen ir de la mano en carreras populares de las que inundan cada domingo la capital.

Martes, 3 de diciembre. Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Al otro lado de la línea, la voz de Fernando. Hoy ha entrenado a horas intempestivas con un vecino, y se entiende que, para salir de madrugada, se trata de un vecino muy amigo. “Es cuando puedo”. Otras veces esprinta solo sobre cinta o rodillo, y cuando se alinean las agendas, en tándem sobre ruedas. Está muy agradecido al papel de los guías que han pasado por su vida deportiva, “porque, en lo que yo hago, el papel del guía es la clave. Corremos la misma distancia. Damos las mismas pedaladas, pero el timón está en sus manos”. Entre Fernando y Jesús ha surgido una “amistad potente después de tantas horas y de tanto sufrimiento. Nos acompañan los mismos valores y la misma actitud positiva, por eso la afinidad personal es tan fuerte”. Fernando ha aprendido de Jesús “su capacidad de adaptación y su resistencia. En el deporte y más allá del deporte. Sabe improvisar y buscar alternativas con una elasticidad pasmosa. Competir tan cerca de una persona así da gusto”.

¿Por qué ha decidido vivir con normalidad cuando, quizás, era lícito tirar un poco la toalla?

Trato de hacer las mismas cosas, pero estoy obligado a hacerlas de otra manera. Quizás no avanzo en línea recta y tengo que hacer un viaje menos directo y en más tiempo. Pero es posible llegar al punto deseado, o muy cerca del punto deseado. Es legítimo tirar la toalla: hay mil barreras, la accesibilidad sigue siendo una asignatura pendiente, tenemos dificultades en el empleo y en la formación y, en muchos casos, nos quedamos un poco fuera. Pero la única opción que no contemplo es rendirme. Quizás pueda ayudar a otras personas. Quizás pueda contribuir a deshacer falsos mitos y a cambiar la realidad de las personas con discapacidad. Yo no soy ejemplo de nada. Luis Ocaña –el ciclista español ganador de un Tour de Francia- decía que en el ciclismo el primero es un campeón, pero el último es un héroe. En el deporte paralímpico y en la vida, en general, he tenido la inmensa suerte de conocer a verdaderos campeones, auténticos héroes y ejemplos de los de verdad. De ellos aprendo yo.

Es legítimo tirar la toalla: hay mil barreras, la accesibilidad sigue siendo una asignatura pendiente, tenemos dificultades en el empleo y en la formación y, en muchos casos, nos quedamos un poco fuera. Pero la única opción que no contemplo es rendirme

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Estamos en el despacho de la Dirección General de Políticas de Apoyo a la Discapacidad, en la calle Alcalá. Un hombre con porte de esfinge griega y sonrisa romana nos mete en la cocina de un área en efervescencia en la que todos los políticos de todos los colores comparten techo, porque la discapacidad está fuera del fango.

Jesús tiene un pie en este despacho, y el otro, en los más de 3,3 millones de hogares donde habitan españoles con alguna discapacidad. Son datos pobres, porque son de 2008. El año que viene veremos cómo avanzan esos ítems, que se actualizan en estos momentos. Entonces, la discapacidad rondaba las biografías de unos 3,85 millones de españoles: casi el 60%, mujeres. Sobre el mapa de un país que envejece, sabemos que crecen, que se eleva la edad media, y que la población femenina sigue siendo la más afectada por la discapacidad.

En este contexto institucional donde la humanidad transpira como las camisetas técnicas de running, Celada cuenta todo lo que está aprendiendo de Fernando: “Cualquier otra persona en su situación quizás piense que crecer es más difícil, que competir a nivel alto es un reto que se aleja. Fernando ha visto, y está perdiendo la visión. Lógicamente, ver que pierdes facultades no es fácil de asumir. Sin embargo, la voluntad, la constancia y el esfuerzo que pone en su vida personal, profesional y deportiva es muy ejemplar. A él le sale natural. Yo, seguramente, me habría apeado del camino. Fernando se crece en los momentos difíciles. No se queja de nada. Nunca ha planteado retirarse de una prueba, y yo mismo hubiera dejado alguna si no hubiera ido junto a él. Los dos tenemos ya cierta edad, pero él tiene un fondo admirable, como atleta, y como persona”.

La voluntad, la constancia y el esfuerzo que pone en su vida personal, profesional y deportiva es muy ejemplar. A él le sale natural. Yo, seguramente, me habría apeado del camino

Jesús me cuenta que en la historia deportiva que comparten se rigen bajo el principio de las 3H: “Humor, humildad y humanidad”. Las 3H están también latiendo fuerte en este despacho oficial. Y hay una cuarta: horarios. Un despacho oficial es fácilmente programable, pero difícilmente previsible. En cualquier caso, la Dirección General no le corta las alas: sale muy pronto a correr cada día, busca el momento-deporte en cada viaje, y aprovecha los fines de semana para acelerar a sus anchas. Este enganche al atletismo le ha servido para tirar de oposiciones y de líos. Porque está acostumbrado a salir cuando el cuerpo pide manta y luchar contra los elementos o contra el entorno: “¿Vas a salir hoy, que llueve?”, “¿Te vas a correr con este calor?”.tándem de oro

Luces largas y mirar por el retrovisor

Jesús tiene una visión optimista sobre la realidad de la discapacidad en España. Desde esta dirección -dice- “vamos con las luces largas puestas, pero mirando por el retrovisor”.  Se explica: “En materia de derechos se ha avanzado mucho. Ya en 2013 la ONU otorgó a España el Premio Franklin D. Roosevelt que reconoce a nuestro país como el Estado más avanzado en la aplicación de políticas sobre derechos de las personas con discapacidad”.

Celada valora que “somos uno de los países de Europa con más ciudades premiadas por su accesibilidad, tenemos la mejor liga de baloncesto en silla de ruedas, muchos de nuestros estudiantes sordociegos se han ido a estudiar a otros países de la Unión Europea, como Sandra y Javier”. Continúa: “Contamos con un enorme legado cultural accesible a personas con discapacidad gracias al trabajo de la ONCE y somos un país ejemplar para otros muchos en estos pasos hacia adelante. El motor del avance no está en la clase política, sino en la sociedad civil organizada en torno a la discapacidad. Contamos con el liderazgo de la ONCE y sus 80 años de historia; con un sector privado muy comprometido, y con un Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) muy potente, que ofrece mucho músculo y mucho oxígeno y garantiza un buen diálogo con los poderes y otros actores de la sociedad”, y que aglutina a cerca de 8.000 asociaciones bajo un paraguas eficaz, impermeable al desaliento.

El motor del avance no está en la clase política, sino en la sociedad civil organizada en torno a la discapacidad

Pero un deportista no se conforma nunca, por eso Celada apostilla a esta letanía de conquistas: “Ahora bien, cero autocomplacencias. Tenemos que seguir con las largas puestas, porque queda mucho camino por recorrer y mucho logro por construir. Todavía hay cuestiones que hacen referencia a los derechos al empleo, a la educación, a la atención a las discapacidades que emergen y que siguen siendo un estigma social. Tenemos mucho campo de acción, también, en el ámbito de la mujer y en el contexto del mundo rural”.

Más allá de las agendas, el director general del ramo del Gobierno de España es consciente -deporte y realismo son un buen dueto- de que “las personas con discapacidad han roto muchas barreras. Eso es importante. En estos nueve años que llevo trabajando en este campo, veo que muchas personas han decidido que la discapacidad no es una excusa para nada. Me he encontrado a muchísima gente positiva que quiere levantar sueños y transformar el mundo por la vía de los hechos”.  tándem de oro

‘Campeones’ y el dardo en el lenguaje

En ese progresa adecuadamente, Celada destaca también el nuevo rostro de la discapacidad entre la opinión pública, “cada vez más comprometida, menos paternalista, y más inclusiva”. Y subraya el éxito del fenómeno Campeones: “La película de Javier Fesser ha tenido un impacto que no han conseguido muchas políticas desarrolladas desde administraciones o entidades sociales. La cinta ha superado todas las expectativas. Se trata de un trabajo perfectamente elaborado que muestra una visión real de la discapacidad: huye de cualquier súper protección, refleja que a las personas con discapacidad hay que tratarlas igual que al resto: las mismas bromas, las mismas broncas; expone cómo forman parte del mundo laboral, que son independientes... Hace poco estuve en Andorra en cumbre iberoamericana sobre estas materias. La productora nos regaló copias de la película y se las ofrecimos a nuestros colegas. Los que la habían visto ya estaban emocionados. Es un fenómeno que ha traspasado fronteras”.

En la línea de ese avance hay una cuestión compleja que a veces estanca, distancia o ideologiza la mejora de la calidad de vida de muchas personas con discapacidad: el lenguaje. “Partiendo de que no hay maldad, sino desconocimiento”, Jesús Celada pone el balón en el medio del campo. “El Real Patronato sobre Discapacidad acaba de editar una guía que aborda el Tratamiento de la discapacidad en los medios de comunicación. Soy consciente de que hay expresiones como minusválidos, inválidos, tullidos, invidentes, subnormales, sordomudos… que todavía se usan, y sientan mal. Es fácil entender que nadie es discapacitado. Las discapacidades se tienen. Un entorno solidario habla de personas ‘con’: personas con discapacidad, persona con autismo, persona con trastorno de salud mental…”.   

Es fácil entender que nadie es discapacitado. Las discapacidades se tienen. Un entorno solidario habla de personas ‘con’: personas con discapacidad, persona con autismo, persona con trastorno de salud mental…

Celada también es consciente “de que hay instituciones y muchos políticos que se pasan de frenada con el vocabulario y hablan de ‘diversidad funcional’ o ‘capacidades diferentes’. El propio colectivo se niega a normalizar esas expresiones. Una persona con discapacidad no tiene capacidades diferentes: no vuela, no se hace invisible, no se teletransporta… ¡Capacidades diferentes tenemos todos! Yo soy capaz de correr, pero no tengo ni idea de saltar desde un avión. Me apasiona guiar a Fernando por tierra y agua, pero no sé saltar vallas sobre el tartán. Con esas expresiones que parecen políticamente correctas no estamos significando a un colectivo que requiere una atención especial”.tándem de oro

Políticas transversales, o nada

Aunque la Dirección General que rige Celada depende del Ministerio de Sanidad, lo cierto es que, hasta físicamente, se enroca al lado del Bienestar Social. “La discapacidad huye de la esfera sanitaria. Aunque algunas discapacidades requieren un enfoque sanitario, las políticas se centran cada vez más en el apoyo de los servicios sociales. Más que una pastilla, por decirlo gráficamente, las personas que tienen una discapacidad prefieren un empleo o acceder al deporte. Institucionalmente hemos dado ya ese salto. De todas formas, el éxito de las políticas de apoyo a la discapacidad radica en convertirlo en una cuestión transversal, que tiene una sede, pero influye en todas las decisiones de un Gobierno. Que depende de un ministerio, pero afecta a las leyes y los decretos que se impulsan desde cualquier ministerio”.

Por eso el máximo responsable nacional del tema tiene miedo a que las palabras afecten al desarrollo de políticas transformadoras. “Hay personas que quieren que la discapacidad se aborde desde el campo de la diversidad. Como las medidas a favor de las mujeres, del colectivo LGTBi, de la inmigración, de los niños… ¡La discapacidad se tiene las 24 horas de cada día! Hace unos días estuve comiendo en un restaurante y en una mesa cercana, una abuela y una madre, comían con un niño con discapacidad aguda. El chaval tiraba los platos y los cuchillos, y a ellas se las veía apuradas por la situación, aunque la tenían controlada. En ese mismo local podía haber mujeres ultra feministas, con todos mis respetos, o gays, lesbianas y transexuales, o inmigrantes, pero todas las miradas se centraban en esa mesa. Considerar la discapacidad como un anexo más de la diversidad es caer en un error que puede complicar al avance de las medidas sociales. Es importante que haya una Dirección General propia en el Gobierno de España, sea el que sea, e incluso que tenga su protagonismo relevante en consejerías ad hoc en los gobiernos autonómicos que lideren visiones muy transversales”.tándem de oro

Tokio 2020, “en el mejor momento”

Tokio 2020 también se ve con las luces largas de esta casa. Celada es, también, miembro del Comité Paralímpico Español que está “en su mejor momento, con una relación fabulosa con el Comité Olímpico Español”. El deportista y el político, separados casi exclusivamente por la corbata, ve “que ya se miran de igual a igual”. Él estuvo en Río 2016 y espera pisar Japón, estén como estén las cosas en la formación del Gobierno. Una vez que el deporte paralímpico “se está dotando de bastantes medios”, que se equipara a los guías “y eso está haciendo que los mejores entren a nuestros deportistas”, y que “la capación de fondos privados y de apoyo público han dado un subidón”, no quiere perderse la cita nipona.

Confía en los éxitos de la nadadora Teresa Perales, “que está a dos medallas olímpicas de superar el medallero de Phelps” justo en el año en el que dejará la alta competición. “Tenemos a los equipos femenino y masculino de baloncesto en silla de ruedas pisando fuerte, y buenos ciclistas, y unos cuantos referentes del atletismo, y figuras del ping-pong.  Creo que desde los Juegos de Barcelona no había tanta calidad y tanta credibilidad”. Mirando al futuro a corto plazo, Celada considera que “falla el deporte base. Todavía se promueve poco el acceso al deporte en el ámbito de la discapacidad. Los que llegan, obtienen muy buenos resultados, pero debemos trabajar para ampliar la cantera. Para eso, entre otras cosas, se está modificando la Ley General del Deporte. Queremos motivar a una gran masa de personas con discapacidad, porque el deporte es una gran vía para la inclusión y la superación”.

El deporte es un gran altavoz de mensajes positivos con palabras y con hechos. En el caso de Jesús Celada, es evidente, es algo consustancial. Aunque no se siente “muy político”, ha estado liderando el timón de las políticas de discapacidad con dos gobiernos de colores diferentes. También para la política, su trayectoria es un mensaje: igual que en el deporte el respeto al rival es un valor, “en la política, a veces no, y eso me chirría. Aunque me resulta atractivo mi trabajo, hay elementos con los que no siempre me siento cómodo”.

Todavía se promueve poco el acceso al deporte en el ámbito de la discapacidad. Los que llegan, obtienen muy buenos resultados, pero debemos trabajar para ampliar la cantera

Celada se moja. Sin bandos. Con el servicio a favor de las personas con discapacidad -más del 8,5% de la población española- y sus familias como única meta desde que arranca la carrera cada día desde este despacho. Mientras corre, mira lo que hemos recorrido, y ve lo que queda por conquistar.

Riaño está empapado desde hace años. En mitad de la batalla. En son de paz, pero sin parar quieto. También desde la ONCE se dedica a comunicar que otro mundo es posible si nos centramos en lo que somos, y no en las discapacidades que tenemos. Los pies en el suelo y toda la persona volcada a dar lo máximo. Mientras se nubla la vista, algo cada vez más claro luce por dentro.

Fernando y Jesús van en tándem en la misma dirección que la calle, pero en la locomotora. Con humor, humildad y humanidad, deporte, trabajo, esfuerzo, sangre, sudor y alguna lágrima han transformado muchas cosas casi sin querer. En estos mismos días debaten si se lanzan a por el tercer campeonato del mundo de Duatlón. Si deciden que sí, le darán más intensidad al deporte en los huecos que se pueda. Son los únicos españoles que han ganado dos veces seguidas esta prueba de larga distancia. El 20 de septiembre de 2020 en punto veremos si hacen hat trick sobre el podio. Porque sobre el terreno del progreso de la discapacidad este dúo dinámico de caballeros apolíneos embutidos en maillot ya se ha llevado una copa así de grande.tándem de oro

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