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La Otra Cara del Covid-19

Un concejal superviviente a los políticos ‘en guerra’ en plena pandemia: “El que no sepa sumar por el bien de todos se ha equivocado de profesión”

Manuel González es el concejal de Cultura, Deportes, Infancia y Juventud del Ayuntamiento de Nuevo Baztán (Madrid) y lleva más de un mes y medio lidiando contra el coronavirus. Con poco aire en los pulmones, un corazón afectado por la enfermedad y experiencia política de sobra, ‘grita’ a los políticos nacionales: “Es el momento de luchar todos juntos contra el único enemigo común”. El mismo que le tiene en el purgatorio desde que empezó marzo

Manuel González, concejal del Ayuntamiento de Nuevo Baztán, en diferentes estadios de su mes y medio de enfermedad desde que se contagió del coronavirus
photo_camera Manuel González, concejal del Ayuntamiento de Nuevo Baztán, en diferentes estadios de su mes y medio de enfermedad desde que se contagió del coronavirus

Manuel González Zavala tiene un pie en la política municipal desde los 14 años. Su madre fue alcaldesa socialista. Su padre, concejal del Partido Comunista. Y él ha ido y ha vuelto, habitualmente de la mano del PSOE, hasta que en las pasadas elecciones decidió liderar una plataforma “con gente de todo tipo de ideologías” para conquistar el Ayuntamiento de Nuevo Baztán (Madrid). No fue posible obtener la mayoría, pero, después de unos años ajeno a las cuitas consistoriales, logró un hueco para Mejora Nuevo Baztán y es el tercer teniente de alcalde y concejal de Cultura, Deporte, Infancia y Juventud de una localidad con 6.700 vecinos en el último padrón. Comparte timón del consistorio con PSOE, Podemos, Izquierda Unida y otra agrupación independiente.

Su vuelta al ruedo político no está siendo nada fácil. El pasado 15 de septiembre una riada devastó el pueblo. Una DANA inoportuna arrasó con todos los proyectos municipales que estaban encima de la mesa. Y cuando empezaban a levantar cabeza, llegó el tsunami del coronavirus. Todo en stop. Todos los presupuestos para imprevistos y políticas sociales. Y dos concejales contagiados que han logrado salir adelante contra viento y marea: Jesús Garrido, del PSOE, concejal de Protección Civil y Transportes, con alta victoriosa tras 32 días de ingreso en IFEMA, y Manuel González, independiente, hoy, al otro lado del aparato, entre respiraciones complicadas y más de una presa rota de emoción, pero en el sofá de su propio domicilio.

Serían los primeros días de marzo cuando Manuel nota dolor de cabeza y molestias musculares. Después vino una semana de fiebres altas, y de “saturación de oxígeno por los suelos”. El 12 de marzo ingresa en el Hospital del Sureste con neumonía bilateral y coronavirus positivo. Todavía no se había decretado el estado de alarma, y en los hospitales cunde el pánico, hiperventilan los diagnósticos y se suceden los tratamientos experimentales. En camilla, el concejal tiene oxígeno con reservorio “enchufado a tope”.

El 16 de marzo se le acerca el personal de la UCI: “Si esto sigue así, tendremos que sedarle”. Manuel pide que no lo hagan, que con sus 140 kilos de origen “a ver cómo despertaba yo de ese coma inducido. Tenía pocas posibilidades de sobrevivir y no quería que después de cuatro o cinco meses fuera de juego, mi familia mantuviera esperanzas para que todo acabara en muerte”. Ese día Manuel, un hombre activo en las redes sociales, se graba un vídeo de despedida. Por si acaso.

Pero remonta. Lucha, evoluciona, y el 30 de marzo le dan al alta. Respiramos con dificultad, pero estamos en casa. Nada es fácil: siguen las noches de angustia, aires que faltan, asfixias que sobrevienen, ojos que miran al cielo deseando salir del túnel para siempre. El 7 de abril le hacen un TAC con contraste. Veredicto de la tomografía: hay un nódulo en el pulmón y el paciente debe volver al hospital. Otros diez días de ingreso, entre corticoides y heparinas. Y desde el 17 de abril está de nuevo en su pueblo, con momentos grises y con el deseo de seguir teniendo media vida por delante. Aunque el sábado, por ejemplo, se encontró peor y se quedó en cama, y su hijo pequeño fue a verle para llevarle un recado: “¡Papa, no lo cojas otra vez!”.

Se rompe la voz de Manuel al otro lado del teléfono y entonces cambiamos de tercio:

            ¿Ha seguido los debates políticos de estos días?

            -Casi nada. En el hospital nos pusieron televisiones gratis, pero no quise ver nada, porque todo era coronavirus y muertes…

            Pero sabrá que está el clima político nacional poco constructivo…

 

            -Sí. Y me da mucha pena. En estos días de hospital he tenido tiempo para pensar muchas cosas, y una de ellas es que el camino político que necesita nuestra sociedad es el de la lucha conjunta. No tiene sentido que nos peleemos entre nosotros, cuando el único enemigo es el virus. No podemos olvidar que todos los políticos estamos al servicio de los ciudadanos, y eso implica trabajar juntos. Como ciudadano estoy muy decepcionado, porque salvo los hooligans acérrimos de sus partidos políticos, en general la sociedad entera ve que esta política no nos representa.

“Como ciudadano estoy muy decepcionado, porque salvo los hooligans acérrimos de sus partidos políticos, en general la sociedad entera ve que esta política no nos representa”

“Todo lo no sea unidad es un fracaso”

Manuel González es “más de izquierdas” y también tiene “sus críticas contra el Gobierno de Pedro Sánchez”, pero cree que esta pandemia nueva habría afectado igual a cualquiera que estuviese al frente del Ejecutivo. Por eso envidia un poco “el ejemplo que nos están dando desde Portugal, con una oposición volcada en respaldar la tarea del Gobierno”. Después de un mes y medio entre la vida y la muerte, todo lo que no sea unidad a él le suena a fracaso: “Ya habrá tiempo de analizar los errores, que los ha habido. Ahora es el momento de arrimar el hombro, de trabajar codo con codo para sacarnos de esta situación. No entiendo que los partidos de la oposición se entreguen a la disputa, sometiendo a una presión extra al Gobierno, que hace lo que puede.  El político que no sepa sumar por el bien de todos en estas circunstancias se ha equivocado de profesión”.

¿Hay buen clima entre todos los partidos con representación en su Ayuntamiento? El concejal experimentado con sangre política en las venas cuenta que “en estos días los enfrentamientos y las críticas se reducen, porque todos estamos a lo mismo, aunque siempre hay sus cosas”.

            ¿Le han llamado los concejales de la oposición mientras ha estado ingresado o de cuarentena en su casa?

            -Me conta que se han interesado por mí.

            ¿Entonces la clave nacional es que los políticos funcionen como si España fuera un pueblo?

            -¡Efectivamente! ¡Todos los políticos han perdido el norte! He conectado solo un momento de un Pleno del Congreso de los Diputados y he visto cómo se tiraban los trastos a la cabeza, y he sentido una profunda vergüenza. ¡Es tiempo solo de unirse para encontrar soluciones! ¡Esta oposición tiene más interés en quitar al Gobierno que en exterminar al coronavirus!

Manuel lamenta que “se hayan instrumentalizado hasta los aplausos”, y que “se haya abusado de los profesionales sanitarios”. Y mientras respira como puede piensa que todavía estamos a tiempo de revertir esta “política adolescente”. Lamenta que “se tiren piedras contra Fernando Simón, que está haciendo todo lo que está en su mano, da cien mil vueltas a muchos listos y está dando el callo”.

Manuel lamenta que “se hayan instrumentalizado hasta los aplausos”, y que “se haya abusado de los profesionales sanitarios”. Y mientras respira como puede piensa que todavía estamos a tiempo de revertir esta “política adolescente”

A pasos cortos e inspiraciones profundas, este hombre maduro hilvana todas las cosas que ha aprendido en estos días de purgatorio. Como relativizando la política hasta los niveles donde la sitúan muchos supervivientes de esta crisis aguda. Cuenta que “ahora valora más un abrazo, o una tormenta, o los cantos de los pájaros, o un te-quiero, que lo decimos muy poco”. Manuel desgrana el rosario de redescubrimientos con la autenticad de quien ha vivido al borde de la última sedación.

Recuerda los esfuerzos de su madre “por se la alcaldesa de todos”. Y el empuje de su padre “por ser voz del pueblo”. Y el tiempo invertido desde sus 14 primaveras, cuando hacía lo que podía desde las juventudes socialistas de este rincón al sureste de Madrid. Y recuerda también por qué volvió hace unos meses a la primera fila de la política municipal, “cansado de tantas peleas y tantos malos rollos” en un pueblo donde todos los concejales llevan a sus hijos al mismo colegio, van a la misma panadería y se encuentran, a veces, en el mismo bar.

            ¿Qué más cosas han pasado por su cabeza en estos días a vida o muerte?

            -Soy creyente, pero no estoy de acuerdo con muchas cosas de la Iglesia. Siendo muy joven me enfadé con quien sea que esté ahí arriba después de que mi hermano falleciera demasiado pronto. Aun así, admito que he conocido a curas detrás de los que me iba de cabeza, porque me han demostrado una alta implicación en los problemas sociales de los demás. En estos días de hospital, lo admito, he llegado a rezar. Cuando estás en esta situación te agarras a todo lo que puedes. Y también me he dado cuenta de que no me sé las oraciones, así que lo he hecho a mi manera…

Manuel está deseando volver al tajo después de superar con éxito -seguro, venga- esta catarsis. Sí, está inquieto en ese mar de incertidumbre inundado de dudas. ¿Me curaré del todo? ¿Saldré sin efectos secundarios? Ayer mismo habló con “la médica que me llama todos los días” para decirle que tenía dolores de pecho y de cabeza, que “llevaba estos dos últimos días jodidos”. Sigue con neumonía. No sabe si mantiene el positivo, porque no le han hecho el test cuando le dieron el alta. Le ha dicho la médica que quizás “es que ya no tomas corticoides, o que le da usted muchas vueltas al coco”. Que no se preocupe tanto. Puede ser. Lo único que le faltaba a este hombre en vías de resurrección es ver palabras gruesas entre escaños, acusaciones, verdades opacas o intereses ajenos a que no descarrile el país de los más de 22.000 muertos.  Lo único que le faltaba a Manuel es ver, por encima de la sonda, que lo José Luis Martínez-Almeida y Rita Maestre –“me ha encantado el ejemplo de unidad que han dado”- haya sido un ejemplo de política de marcianos...

Raphael, apoteósico en Starlite

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