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Un estudio avala la eficacia de los cierres por barrios como los que aplica Madrid por el Covid

Los investigadores de la Universidad de Málaga han demostrado que los focos vecinales son una vía de contagio adicional a los brotes producidos por eventos sociales

Un agente de Policía Nacional da el alto a un vehículo en un control en la carretera A-5, en Madrid (España), a 9 de octubre de 2020.
photo_camera Un agente de Policía Nacional da el alto a un vehículo en un control en la carretera A-5, en Madrid (España), a 9 de octubre de 2020.

Madrid se convirtió en el epicentro de la pandemia con la vuelta del verano el pasado mes de septiembre. Ante la situación el Gobierno madrileño anunció a mediados de dicho mes confinamientos selectivos por zonas de salud según el número de casos.

Desde el minuto uno se puso en duda la efectividad de dichos confinamientos, pero hoy un estudio de la Universidad de Málaga (UMA) lo avala, demostrando la efectividad de los cierres por barrios.

Los investigadores han demostrado que los núcleos vecinales son foco de contagio del coronavirus y que su control es clave para prevenir una mayor expansión de la pandemia.

El estudio cartográfico

Desde el inicio de la pandemia, un equipo de investigadores del departamento de Geografía de la Universidad de Málaga (UMA), en colaboración con la Cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes, lideró un estudio en el que se realizó una cartografía de máximo detalle y en tiempo real de los afectados por coronavirus en Málaga.

Se trata de un proyecto que analiza el modelo de propagación del virus en entornos urbanos, que para su desarrollo recibe financiación del Instituto de Salud Carlos III y que ya ha presentado los primeros resultados.

Los científicos de la UMA han demostrado que, junto a la vía de transmisión de brotes producidor por eventos sociales, generalmente ocio o trabajo, cuyo control abordan las autoridades sanitarias por ‘rastreo’, existe otra vía de contagio, la del foco vecinal, aglomerados de casos vecinos y simultáneos en el tiempo con un origen común.

La coordinadora del estudio, María Jesús Perles, explicó a Confidencial Digital que el estudio basado en el análisis del patrón espacial y temporal de los contagios en un espacio urbano, la ciudad de Málaga, a lo largo del año de duración de la pandemia.

A partir de datos diarios de afectados se han cartografiado instantáneas semanales de la distribución de los contagiados en cada momento, y se han analizado estos datos con técnicas de análisis espacial y estadísticos multivariantes.

¿Cuáles han sido los resultados?

A partir de los datos se ha observado que el contagio no se distribuye de forma aleatoria, sino en forma de aglomerados de casos vecinos, que implica una separación menor a 200 metros, que se han contagiado a la vez, por lo que deducen la hipótesis de se han contagiado entre ellos en los espacios privados o públicos de uso común del entorno vecinal como inmuebles colectivos supermercados o comercios.

La solidez de la hipótesis del contagio entre vecinos se reafirma al comprobar que los focos permanecen en el mismo espacio o sectores adyacentes en periodos semanales contiguos, y por el hecho de que, del total de afectados nuevos en un periodo, una gran parte de los casos provenga de focos activos en el periodo inmediatamente anterior.

Perles explica que cuando un foco se sitúa en una zona, el ritmo de contagio en esa zona es superior al observado en el resto de la ciudad.

La investigación, por tanto, demuestra que existe una vía complementaria a los contagios producidos en eventos sociales, tratándose del foco vecinal, aglomerados de casos de vecinos y simultáneos en el tiempo con un origen común.

Detectar el foco permite cribados masivos

La cartografía de focos en tiempo real permite la detección temprana y precisa de los focos activos y la aplicación de cribados masivos e inmovilización de positivos asintomáticos.

Esta estrategia, al frenar la expansión desde la raíz, en los momentos en los que la tasa de reproducción en el foco se encuentra en un estadio controlable, tiene un gran potencial para la contención de la cadena de contagio en la zona activa y el conjunto de la ciudad.

Ofrece un enfoque complementario al rastreo de brotes convencional que aplican las autoridades sanitarias, lo que permitiría aplicar mecanismos de lo que denominan los investigadores ‘focos vecinales activos’.

Según Jesús Miranda, director de la Cátedra de Seguridad, Emergencia y Catástrofes “el uso de esta estrategia tiene gran potencial para la contención de la cadena de contagio en la zona activa y en el conjunto de la ciudad”.

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