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El Gobierno identificó la “resistencia a los antibióticos” como la mayor amenaza para la salud en vísperas del coronavirus

Recogió en el Informe de Seguridad Nacional elaborado meses antes de la pandemia que los mecanismos puestos en marcha en España, como el organismo que dirige Fernando Simón, podrían detectar epidemias más rápido

Farmacia militar de la sede del Cuartel General del Ejército de Tierra.
photo_cameraFarmacia militar de la sede del Cuartel General del Ejército de Tierra.

La epidemia de coronavirus ha provocado 27.000 muertos (según las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad) y una crisis sanitaria sin precedentes en la Historia de España. También ha suscitado que se recuperen todo tipo de informes, más o menos recientes, de organismos nacionales e internacionales sobre la amenaza del Covid-19 y sobre la preparación de nuestro país ante una pandemia.

El Informe Anual de Seguridad Nacional de 2019, consultado por ECD, dedica uno de los quince ámbitos de análisis que establece la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017 a la “Seguridad frente a pandemias y epidemias”.

Hay que recordar que este informe anual lo elabora el Departamento de Seguridad Nacional, organismo que dirige  el general Miguel Ángel Ballesteros y que está bajo dependencia del Gabinete de la Presidencia de la Presidencia, de Iván Redondo.

Los ministerios de Defensa e Interior aportan información para elaborar el informe, también el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), pero además colaboran otros departamentos, incluido el Ministerio de Sanidad.

El informe se aprobó el 4 de marzo en el Consejo de Seguridad Nacional celebrado en el Palacio de la Zarzuela, con medio Gobierno y presidido por el rey. Pero se había elaborado, lógicamente, en los meses previos, con hechos sucedidos en 2019.

Ébola, zika, dengue… pero no Covid-19

El objetivo de este epígrafe del informe consultado por ECD es “adoptar planes de preparación y respuesta ante riesgos sanitarios, tanto genéricos como específicos, bajo el principio de coordinación entre la Administración General del Estado y las Administraciones Autonómicas y con organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial para la Sanidad Animal o, en el seno de la UE, el Centro Europeo de Control de Enfermedades”.

El capítulo no hace mención al coronavirus ni al Covid-19, pese a que engloba todo el año 2019 y en noviembre y diciembre ya había una alerta por la extensión en China, desde el foco de Wuhan, de esta enfermedad. No había aún dado el salto por todo el mundo, como ocurrió meses después.

El informe menciona otras enfermedades: el ébola (por la gran epidemia que se extendió desde la República Democrática del Congo), el dengue, el zika, la fiebre amarilla, el Chikungunya, la viruela… incluso hay numerosas referencias al brote de listeriosis que se extendió por Andalucía.

La mayor amenaza emergente para la salud pública

Pese a no haber citas al coronavirus, hay un punto que especialmente puede entenderse como un aviso si no por el Covid-19, sí por el peligro que suponen determinadas enfermedades como esta.

En el apartado dedicado a explicar las capacidades y mecanismos de actuación desarrollados por España ante epidemias, se explica que “se ha creado el sistema de vigilancia de las infecciones producidas por patógenos resistentes a los antibióticos y las redes de laboratorios de apoyo a dicho sistema”.

Y en ese punto se añade un aviso contundente: “La resistencia a los antibióticos es considerada la mayor amenaza emergente para la salud pública de los últimos años”.

Los antibióticos no son eficaces

Esa, la resistencia a los antibióticos, es precisamente una de las características del coronavirus, según se ha ido comprobando con los pacientes que lo han sufrido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) responde en su web con un “no” a la pregunta de si “¿Son eficaces los antibióticos para prevenir o tratar la Covid-19?”.

“Los antibióticos no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas. La COVID‑19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella”, explica la OMS.

Por ello apunta que “no se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID‑19”, aunque admite que “en los hospitales, los médicos a veces utilizan antibióticos para prevenir o tratar infecciones bacterianas secundarias que pueden ser una complicación de la COVID‑19 en pacientes gravemente enfermos. Solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico”.

El centro de coordinación de Fernando Simón

Todo el epígrafe parte de la idea de que los microorganismos patógenos capaces de generar pandemias y epidemias son un riesgo cada vez más serio para la salud pública, entre otros motivos por “la volumen creciente de viajes internacionales y la circulación transfronteriza de mercancías”.

La nota positiva es que “se ha observado una mejora importante del nivel de salud de la población el aumento de las capacidades de respuesta de los sistemas sanitarios y de salud pública”.

Cita medidas a nivel europeo, y en España destaca que “la formalización de las actividades de preparación y respuesta ante riesgos para la salud pública se inició con la creación en 2004 del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad”, que es el organismo que desde hace años dirige Fernando Simón, una de las caras visibles de la respuesta del Gobierno ante la actual crisis del coronavirus.

Además, posteriormente se creó el Sistema de Alerta Precoz y Respuesta, en 2013.

En el Informe Anual de Seguridad Nacional de 2019 se ponen en valor estas medidas: “Los mecanismos puestos en marcha son capaces de detectar más riesgos epidémicos y pandémicos y de forma más rápida, y también permiten una reacción precoz reduciendo su posible impacto en la población”.

Pese a todos estos avances, admitía que “persiste la vulnerabilidad de la población ante los riesgos sanitarios actuales pese al importante desarrollo de los sistemas de detección, preparación y respuesta con los que se dispone”.

Y deslizaba un problema que se ha visto reforzado con la pandemia del coronavirus: “La vulnerabilidad está asociada a los peligros derivados del movimiento transfronterizo de agentes biológicos”.

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