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Aumenta el caos en las Urgencias: tres camas por habitación, jubilados atendiendo el teléfono y material roto

Personal sanitario en Madrid se organiza en grupos de whatsapp para derivar pacientes y en la Comunidad valenciana hay hospitales que alertan de que solo les quedan reservas para dos días

Hospital de Campaña en Bérgamo. Italia
photo_camera Hospital de Campaña en Bérgamo. Italia

El personal de la sanidad pública asegura que afronta el fin de semana con "indignación, incredulidad  y agotamiento" ante las últimas informaciones sobre la adquisición de test fallidos, la escasez de medios, la saturación de los centros… a lo que se suman declaraciones de los responsables políticos a nivel nacional y autonómico que no ayudan a los profesionales y extienden una sensación generalizada de cabreo.

Según ha podido saber Confidencial Digital, el sindicato de empleados públicos CSIF sigue insistiendo en la necesidad de realizar test a personal sanitario actualmente en cuarentena para que se puedan reincorporar a su puesto si dan negativo.

Critica que la entrega diaria de todos los colectivos que afrontan en primera línea la lucha contra el coronavirus contrasta con el papel de gestores y responsables políticos como en Extremadura y Comunidad Valenciana (donde sus consejeros responsabilizan a los propios sanitarios de sus contagios), Cataluña (uso político de la pandemia), Madrid o el propio Gobierno central, donde los informes sobre la gestión no coinciden con el sentir de los trabajadores.

A los profesionales no les cuadra que a los medios de comunicación se les traslade que se están habilitando camas de UCI en espacios alternativos mientras que en su día a día comprueban que eso no es así.

a última noticia sobre los test fallidos comprados en China se une a la escasez de medios de protección, como mascarillas, que siguen llegando con cuentagotas y los stock de material continúa roto de manera generalizada, como en los hospitales de Bellvitge y Vall d’Hebron (Barcelona), donde se siguen esterilizando batas que pierden impermeabilidad. Ambos centros han sido denunciados por CSIF por estos motivos.

A la Comunidad Valenciana han llegado dos aviones de China con material, pero se calcula que se agotará en dos días y no se ha dado información sobre su distribución por departamentos. Además, se ha solicitado a la consejería que coordine la producción de material sanitario que ofrecen muchas empresas valencianas.Además, la crisis ha puesto al descubierto la lentitud e ineficacia en la gestión de las bolsas de trabajo, ante la escasez de personal: según denuncia CSIF, se están produciendo contrataciones, pero carecen de una imagen global (en algunos ámbitos se han agotado las bolsas de trabajo pero en otros no acaba de llegar el personal necesario).

En Madrid, por ejemplo, los profesionales se están empezando a organizar en grupos de WhatsApp en donde comparten la información sobre recursos disponibles para sugerir a sus jefes la derivación de pacientes y agilizar así la rigidez burocrática de la administración.

Desde CSIF han solicitado que de manera urgente se centralice la gestión de los recursos UCI en toda la Comunidad de Madrid, lo que permitiría conocer qué centros cuentan con este recurso disponible y trasladar en el menor tiempo posible al paciente allí donde se le pueda atender.

En Andalucía, también se canalizan propuestas, como disponer de profesionales jubilados para que atiendan teléfonos en centros de salud.

En Madrid y Castilla-La Mancha hay hospitales que acumulan hasta tres pacientes por habitación, lo que provoca que para trasladar la cama del fondo hay que sacar antes las otras dos al pasillo. Profesionales se quejan de este hacinamiento por los riesgos que conlleva. En La Rioja no hay información sobre derivación de pacientes, aunque sí se están reorganizando unidades para liberar plantas y reubicar a ingresados.

El personal de las residencias de mayores y discapacitados, por su parte, afronta el fin de semana con mucha preocupación también por la falta de refuerzos de plantilla y porque la cifra de trabajadores de baja o en cuarentena por sospechas de coronavirus sigue subiendo.

 

Junto a la falta de recursos y de equipos de protección, CSIF advierte de que en estos momentos en comunidades como Madrid no se están haciendo las pruebas para detectar el coronavirus ni a los trabajadores ni a los usuarios de las residencias.

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